II Domingo de Pascua
P. Iván Rodrigo Cardona
¿APARECES DE NUEVO?
Primer Día de la semana…. El domingo
como día de victoria, el día de la resurrección…Después del descanso
del sepulcro viene triunfante en la resurrección. Es un llamado
importante celebrar la cena del Señor el domingo como primer día de
la semana por la resurrección. "El primer capítulo del Génesis, al
concluir la narración de la creación, dice que Dios cesó "en el día
séptimo de toda labor que hiciera. Y bendijo Dios el día séptimo y
lo santificó" (Génesis 2, 2-3). El "shabbat", el sábado bíblico,
está vinculado con el descanso de Dios. Si los cristianos celebramos
el día del Señor el domingo, es porque en este día tuvo lugar la
resurrección de Cristo, que es el cumplimiento de la primera
creación y el comienzo de la "nueva creación". En Cristo se realiza
plenamente el "descanso" de Dios. Juan Pablo II
Dies Domini.
Así
el domingo es el día de la fe, día en que los creyentes contemplando
el rostro del Resucitado, están llamados a repetirle como Tomás:
"Señor mío y Dios mío" y a revivir en la Ecuaristía la experiencia
de los Apóstoles cuando el Señor se presentó en el cenáculo y les
comunicó su Espíritu". Juan Pablo II.
Los
discípulos reunidos en una casa a puertas cerradas……
esto es significación de la aparición de Jesús,
cuando viene a abrir nuestros sepulcros, la ceguera interior, el
temor se apoderaba, temor de ser considerados locos por la causa de
un Cristo en su proyecto imaginario… la fuerza de los discípulos se
debilita lentamente cuando no han podido comprobar que la razón que
ellos seguían no se hallaba argumentada… Todos pensaban en un
discurso magnífico que aún era utópico.
Jesús rompe el silencio… rompe los cerrojos de las puertas…
Jesús es el prototipo, el modelo a seguir, Jesús
rompe con el silencio del sepulcro, el himno del silencio del verbo
silencioso, hoy es festín… “himno de su paz” repetido en tres
ocasiones para mostrar su reinado como príncipe de la paz.
Exhalar su aliento… es una palabra
cargada de gran significación teológica, exhalar consiste en dar
vida interior, es la vivencia permanente de un Pentecostés… beber de
la unción del Espíritu. “vivir en un perenne Pentecostés” (Mons.
Alfonso Uribe Jaramillo)
Ya
con razón San Ambrosio, hablando en su estilo más poético que
conceptual, expresa que, además de la eucaristía (el cáliz de la
salvación) y las escrituras, es decir, los signos sacramentales, hay
otro camino por el cual se produce la “sobria embriaguez del
Espíritu” y esa es la infusión del Espíritu que permanece en cada
ser humano desde el bautismo de manera pasiva, pero hay que avivar
la gracia por el acercamiento a la vida de fe constante. “El
Espíritu de Dios es bebida y es luz” (San Agustín, Sermón 225).
Este es el Espíritu Santo dado a los suyos para prolongar su
obra. Quien bebe del Espíritu permanece en el deleite absoluto del
misterio infinito. Los discípulos han bebido del Cáliz del Espíritu
hasta embriagarse no con el vino que es causa del libertinaje sino
con el cáliz del Espíritu que es vida.
VER A JESÚS
Tú le has visto… ¿dónde estás
resucitado? Si tú le has encontrado dínoslo para seguir sus
huellas….
Mira en quien has puesto tu confianza…
falsas seguridades que se desvanecen, que al final solo demuestran
tu inseguridad y la falta de la inteligencia de la fe, es decir,
una fe que exige argumentos, pero que al abordarlos superan nuestra
capacidad… somos los incapaces de desvelar la autenticidad del dato
revelado… Ver sus manos, meter el dedo, son inseguridades de
Tomás y pueden ser las nuestras… Hay que ver para creer. Los
demonios creen y tiemblan ante la presencia del Señor. ¿Cuál es la
diferencia?... las obras, los signos, la palabra que permanece.
En ello marcamos hito. En que sus palabras permanecen en nuestra
memoria y en el altar de nuestras vidas.
Por la sombra de Pedro los enfermos curaban…
el relato de los hechos de los Apóstoles nos muestra
claramente la unción del Espíritu, aquí se cumple el mandato
de Jesucristo “evangelizad” y los signos corroborarán las palabras
que salen de la boca de Dios. La Adhesión a Cristo es el primer
elemento primordial para que se de un proceso serio de sanación,
Dios sana integralmente al ser humano. Primero desde el interior
hasta la sanación física y la liberación total.
VUELVE AL DON DE TU HERMANO….
El otro es un don de Dios… Dios me lo ha
dado para caminar juntos, para soñar con la empresa de la eternidad,
seguramente yo soy el gestor de la santidad de mi hermano o la
piedrecilla en el zapato para impedirle acercarse al Señor.
Obstáculo o Rival…. Muchos piensan que el
otro es el obstáculo que me impide realizarme, aquél que me limita,
me encasilla, otros por el contrario pierden su ética profesional
para pisotear al otro… ¿Con qué autoridad o con qué derecho?, de
dónde se han atribuido el derecho para violentar las dignidades
humanas… acuérdate que con la varas que midas así serás medido.
He visto al Señor en el que sufre…
cuantas veces perdemos el sentido de admiración a las cosas, a las
personas. “la persona tiene primacía que cualquier cosa”… pensamos
en atesorad riquezas, falsas seguridades, ambicionar puestos,
honores, fama, en fin y muchas cosas más… pero perdemos de órbita a
aquél que se encuentra marginado, estigmatizado por un rótulo como
quien dice… “este es pobre, este es enfermo, este es indigente,
pero no nos colocamos la mano en el corazón y mucho menos nos
comprometemos”…. Cuando pasas desapercibido esto se puede decir
que verdaderamente has visto al Señor, no para nada, quien vive a
Cristo lo padece en el hermano que sufre.