LA ORACIÓN
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PEDIR…. “Pedid y se
os dará” (Mt 7, 7)
“No tenéis porque no pedís. Pedís y no recibís,
porque pedís mal, con la intención de malgastarlo en vuestros
deseos de placeres” (St 4, 2)… cuando pidamos es importante tener
un discernimiento para descubrir la voluntad de Dios.
¿Estamos convencidos de que "nosotros no sabemos pedir como
conviene" (Rm 8, 26)? ¿Pedimos a Dios los "bienes convenientes"?
Nuestro Padre sabe bien lo que nos hace falta antes de que nosotros
se lo pidamos (cf. Mt 6, 8) pero espera nuestra petición porque la
dignidad de sus hijos está en su libertad. Por tanto es necesario
orar con su Espíritu de libertad, para poder conocer en verdad su
deseo (cf Rm 8, 27). (CEC 2736)
“No te aflijas si no recibes de Dios inmediatamente lo que pides: es
él quien quiere hacerte más bien todavía mediante tu perseverancia
en permanecer con él en oración (Evagrio, or. 34). El quiere que
nuestro deseo sea probado en la oración. Así nos dispone para
recibir lo que él está dispuesto a darnos (San Agustín, ep. 130, 8,
17)” (CEC 2737).
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DIFICULTADES PARA LA ORACIÓN
“La dificultad habitual
para la oración es la distracción, que separa de la atención
a Dios, y puede incluso descubrir aquello a lo que realmente estamos
apegados. Nuestro corazón debe entonces volverse a Dios con
humildad. A menudo la oración se ve dificultada por la sequedad,
cuya superación permite adherirse en la fe al Señor incluso sin
consuelo sensible. La acedía es una forma de pereza
espiritual, debida al relajamiento de la vigilancia y al descuido de
la custodia del corazón.” (CEC 2729-2733)
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Distracción….
que separa de la atención a Dios,
y puede incluso descubrir aquello a lo que realmente estamos
apegados. Eclo 6, 32. La
distracción se produce cuando el proceso de la atención es
interrumpido por un estímulo que distrae al sujeto de la
tarea que realiza.
La distracción puede definirse como una falta de atención
habitual o momentánea sobre las cosas de las que normalmente
debería ocuparse. El sujeto es absorbido en determinado
momento por otro objeto.
La distracción es por tanto el resultado de un
desplazamiento de la atención debido, por lo general, a dos
factores: la fatiga o la ausencia de interés o de motivación sobre
lo que se está haciendo. La distracción es siempre el fruto de un
conflicto entre dos motivaciones, una motivación consciente y una
motivación inconsciente.
Por lo tanto, la distracción no es una falta de memoria, sino el
desarrollo de una memoria en otro lugar indeterminado, una
distorsión de la atención que no es bien conocida por la ciencia
psicológica.
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la sequedad...
cuya superación permite adherirse
en la fe al Señor incluso sin consuelo sensible.
A. los sinsabores de la sequedad. (Salmo 137 v.1-
4)
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Recuerdo amargo
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Quebranto sin consuelo
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Desanimo total
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Humillación total
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Exclamación de dolor
B. Necesidad de la desnudez espiritual.
Es decir un abandono total en manos del
Señor, que aunque no lo sientas en este momento histórico de tu
vida, él está allí, él no se muda, aquí actúa la virtud de la fe.
Por su gracia el Señor nos permite superarnos de la sequía y así
mismo permanecer adheridos a su amor.
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La acedia… es una forma de pereza
espiritual, debida al relajamiento de la vigilancia y al
descuido de la custodia del corazón. 2 Tes. 3, 11-12…
Aquél impulso, aquella renovación interior se va
perdiendo por el paso del tiempo, hoy es importante no meterse en
todo sin hacer nada, sino focalizar la mirada en aquello que
verdaderamente Dios espera de nosotros.
Relajamiento en la vigilancia….
“Velad y orad para que no caigáis en tentación; que
el espíritu está pronto, pero la carne es débil”. (Mt 26, 41).
Vigilancia Significa estar despiertos, con destreza, con agilidad
para no caer en la somnolencia y la flojera.
Descuido de la custodia del corazón…
conservar o salvaguardar lo que se ha recibido, lo
que se perseverado, lo que se ha sentido por parte de Dios, ya que
tocar el corazón es tocar la voluntad, la conciencia del ser y si en
la persona no hay conciencia de custodiar lo que se ha conseguido
es porque ya ha entrado en un estado de conformismo y quietud.
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LA ORACIÓN EN EL ESPÍRITU… definitivamente la
oración en el Espíritu ya tiene sus raíces más profundas, ya
que se ha vencido con el proceso humano de las dificultades
para orar. o al menos si hay obstáculos humanos se tiene
conciencia y discernimiento y la astucia para someter este tipo
de distractores humanos, no he querido aquí enfocar en esta
homilía los distractores del mal, peor todo quiero canalizarlo
más adelante en la cizaña y aquél que la siembra. Así que el
Espíritu Santo viene a dar reavivar nuestro bautismo e infunde
una nueva y fresca unción.
SER
TRIGO EN MANOS DE DIOS
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Jesús siembra en tu vida… Jesús siembra en
nuestra vida los valores del reino, un reino que no es comida
ni bebida sino gozo en el Espíritu, aquel gozo que llenó a
Isabel y produjo un gozo en el niño que está en su vientre.
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Jesús te lanza para que des fruto… Hoy eres
operario del reino en un mundo que es el campo en donde falta
trabajadores que lancen una semilla de esperanza, aquellos
cristianos que tienen que llegar al lugar en donde nosotros como
sacerdotes no alcanzamos a llegar con el mensaje de
evangelización. “ha llegado tu hora”, a dar fruto como buen
trigo en las manos del Señor, el trigo que no se deja estropear
por la cizaña, que convive con ella, pero permanece ante las
influencias d el cizaña.
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Frustración de la cizaña y su alcance… el
diablo y sus secuaces aunque permanecen en el mundo ya
definitivamente están en la sentencia de la parábola, en la
sentencia de Dios, van a ser arrancados en el tiempo y la hora
propicia que es le tiempo de Dios. Ahora incomodan y
obstaculizan el plan de salvación, pero les llegará su hora, por
ello hay que ser astutos para que nuestra buena semilla que es
lanzada por Jesús pueda crecer en abundancia para intimidar
así, las obras de las tinieblas.
Ser
trigo en las manos del Señor definitivamente tiene un precio,
primero ser elegido por el sembrador como buena semilla que va a
dar buen fruto, segundo ya cuando es un buen fruto se espera que
este crezca como de costumbre y que nada impida que llegue a ser
como se espera. Primero la elección y segundo el crecimiento
humano cristiano, son dos momentos importantes en la vida de gracia
en la vida de fe.