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Pastoral de Comunicaciones, Todos los Derechos Reservados, © 2007

DIOS REVELA SUS SECRETOS A LOS HUMILDES

 

P. Iván Rodrigo Cardona Ríos

La revelación de Dios siempre se manifiesta a los hombres. 

En el AT, se entiende por Revelación., la palabra (dabar) de Dios dirigida a Israel a través de la historia; está cargada de dinamicidad y pide obediencia, llevando al hombre a la acción. El punto central de la Revelación es la Alianza, la cual se convierte en la Palabra de Dios por excelencia, plasmada en la Ley y meditada como Sabiduría. La Revelación es la manifestación libre de Dios al hombre y a la historia; manifestación gratuita y nueva que lleva al hombre y lo invita a la fe, "fundamento y fuente de toda justificación" (Trento). 

Podemos adentrar en el significado de la Revelación entendiéndola como palabra, encuentro y presencia nueva y especial de Dios en el mundo: 

a) En cuanto palabra, la Revelación es acción por la que una persona se dirige a otra de cara a una comunicación. Por esto, posee tres aspectos: tiene contenido, es interpelación (provoca respuesta) y es auto-comunicación (descubre la actitud interna del emisor). Esta es la categoría principal que refleja la Biblia, para explicar la palabra de Dios. En este sentido muestra tres dimensiones: dinámica (crea y actúa obrando signos-milagros en el cosmos y en la historia personal y colectiva); noética (revela y enseña, desde la Ley y Sabiduría hasta las Bienaventuranzas y Padre Nuestro); y personal. Por ello se definió la Revelación en el CVI, como "locutio Dei ad homines"; y en el CV II, se empieza a hablar de ella diciendo: "Dei Verbum..." 

b) Siendo encuentro, exige un yo y un tú; esto es, la propia libertad y, por ello, mutua reciprocidad (compromiso de respuesta-diálogo). Esta relación interpersonal supone intimidad, pues afecta al ser mismo, llegando a un nosotros experimentado en la amistad y en el amor. El encuentro es, finalmente, una relación de Alianza basada en la elección (Ps 2,7; Is 43,1), el contrato y la promesa. "Dios...habla a los hombres como a amigos suyos, movido por su gran amor..., y habita con ellos invitándolos a comunicarse y a estarse con El" (DV 2). 

c) Una comunicación viva, que interpele, requiere una presencia. La presencia personal de Dios esbozada en el Tabernáculo y prometida en el Emmanuel, es la "Presencia Encarnada..., plena y totalmente humana" (de Lubac), manifestada en Cristo, quien manifiesta plenamente el hombre al propio hombre (GS 22). Cristo, "Camino, Verdad y Vida" (Jn 14.6), es centro y culmen de la Revelación: Palabra verdadera, Encuentro Dios-hombre, Camino que muestra y lleva al Padre.  

"Con su entera presencia y manifestación personal, con palabras y obras, señales y milagros, sobre todo con su resurrección gloriosa de entre los muertos, y finalmente con el envío del Espíritu de verdad, Jesucristo completa la Revelación  y confirma con el testimonio divino que Dios vive con nosotros para liberarnos de las tinieblas del pecado y de la muerte y resucitarnos a la vida eterna" (DV 4). (Tratados de teología) 

¿Que significa hacerse pequeño?... pequeño como un niño, por la pureza e inocencia… no es otra cosa que el abajamiento, la gran escuela del discipulado.. Es el ser humano que toma la posición de ir adoptando un cambio interior, capaz de generar una adhesión personal  a Cristo y que le compromete a amar hasta el extremo. 

Pequeño es aquel ser humano que se abandona a la suerte del Señor, se coloca en sus manos, un abandono total que le permite abrazar el plan de Dios para poseer la vida,  tener la vida en abundancia. 

Ser pequeño es comer y beber el  alimento que sacia, ya que “solo Dios sacia” (Santo Tomas de Aquino). “Tú eres Señor, todo nuestro bien, nuestra vida y nuestra luz, nuestra salvación, nuestro alimento y nuestra bebida. Infunde en nuestro corazón, Señor Jesús, la suavidad de tu Espíritu y hiere nuestra alma con tu amor para que cada uno de nosotros pueda decir con toda verdad: “Muéstrame donde esta el amor de mi alma, porque desfallezco herido de amor”. Dichosa el alma  a quien de esta manera ha herido el amor: esta alma busca la fuente y bebe, siempre, sin embargo, bebiendo tiene sed, deseando encuentra agua, teniendo sed siempre bebe; así, amando siempre busca y cuando es herida es sanada” (San Columbano Abad) 

El que se enaltece será humillado…  Quien se enaltece es aquella persona soberbia que sufre de delirios de grandeza. Soberbia  Etimológicamente deriva del latín superbia, excesiva elevación y grandeza inmoderada del alma. Se la define como «el apetito desordenado de la propia excelencia». Se cuenta ordinariamente entre los siete pecados capitales. Santo Tomás, sin embargo, confirmando la opinión de San Gregorio, lo considera el rey de todos los vicios, y pone en su lugar la vanagloria como uno de los pecados capitales. Al darle esta preeminencia lo toma en su significado más formal y completo. Entiende que es esa estructura mental en la que un hombre, a través del amor a la propia valía, aspira a alejarse de la sujeción a Dios Todopoderoso, y no hace caso de la órdenes de los superiores. Es una especie de desprecio de Dios y de los que tienen su encargo. La soberbia, «odiosa al Señor y a los hombres» (Eclo 10,7). 

El que se humilla será enaltecido… la escuela de la humillación es la clave para entrar al reino,  “es el descenso hacia lo alto”. (Gregorio de Nisa), es la forma de ser inocente ante la presencia de Dios.  Consiste en la disposición de espíritu para reconocer la simplicidad de Dios y la complicación del hombre cuando se cree amo y dominador.  Es el reconocimiento sencillo y profundo  de la capacidad del otro. El humilde siempre brilla.  El valor de la humildad  nos muestra la capacidad de vencer la soberbia, los delirios de grandeza y  la vanagloria. Este es el gran secreto “hacerse pequeño”, hombre y mujer nobles y con recta intención. 

El humilde nunca se roba los aplausos que son para Dios, nunca se roba la gloria de Dios, prioriza  cuando hay que hacerlo. Sabe a quien está sirviendo…. 

¿A quienes debes invitar al banquete?.........  este finalmente es el interrogante cuando vamos a las bodas del cordero.

 


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