P. Iván Rodrigo Cardona
Esta es la semana en que se puede vislumbrar un destello de la
gloria del Señor desde una mirada al interior humano, ya que Dios es
más íntimo que nuestra propia intimidad, y desvela los secretos más
profundos que hay en la conciencia humana. Por ello, esta palabra se
impone como verdad objetiva e impulsa al supremo bien. Para iniciar
la búsqueda al interior del ser, es vital ir redescubriendo algunos
elementos importantes en una visión integral del ser, como un todo,
ya que eso es lo que se está perdiendo ahora, se tiene una visión
recortada y se pierde la visión de conjunto.
Dios modela el interior humano… Dios
modeló cada corazón y conoce todas sus acciones, cuando uno modela
se convierte en artífice de algo, modelar de acuerdo a una muestra,
un modelo, arquetipo, ejemplar de un referente, ese es Cristo su
Hijo, el ser humano ha sido modelado a imagen de su Hijo, con una
capacidad de Dios en su interior, cuando hablamos del interior
solemos confundirlo con los valores, eso es algo externo que dimana
de una realidad intrínseca, es el efecto de una íntima e ínfima
experiencia sobrenatural. Sin duda alguna debemos navegar por el
interior del Hombre ¿Qué hay en el interior humano? ¿Qué es lo que
tanto guarda? ¿Qué es lo que oculta y qué es lo que muestra?
En
el interior encontramos la conciencia, los sentidos internos, entre
ellos: la imaginativa, las emociones, las sensaciones, el sentido
común, las percepciones, la memoria, en fin y el inconsciente que es
un mar infinito de búsqueda interior. La Cordaire
expresaba. “La conciencia es la luz de la aurora que precede al sol,
es decir, al evangelio de Cristo” y teniendo presente que la
conciencia es la dulce voz de Dios que resuena en nuestro interior,
“nos quedó como lugarteniente de Dios después del pecado
original” (San Antonio de Papua).
“No hay en el mundo mayor alegría que la de tener la conciencia
tranquila” (San Ambrosio). La conciencia
reclama en muchas ocasiones las actitudes erróneas del ser, y por
ello, al recriminar la conciencia no puede darse una paz interior.
María modelada por la mano de Dios… Es
importante al abordar el papel de María en la historia de la
salvación, en especial ella, como la mansión en donde Dios se
hospedó, y habitó para quedarse siempre en la humanidad. “María es
la tierra incontenible, la que acoge la salvación y la comparte”.
(Cardenal. Van Thuan… Testigos de la esperanza). Desde esta
perspectiva es bueno mirar que nadie puede contener a Dios, Dios es
más grande que un concepto, que un santuario, que un sagrario…
¿Quién lo podrá contener? Lo más nunca va a caber en lo menos, se
diría en los principios filosóficos, sin embargo Dios puso su morada
entre nosotros, quiso quedarse para siempre en la humanidad. “María
se dejó modelar por la mano de Dios” (Cardenal. Van Thuan… Testigos
de la esperanza).
“Ella es ejemplo vivo, la agraciada por el creador, Tallada por el
escultor divino para concebir en su mente y en su seno la obra
artística más perfecta, Jesucristo”.
María, Virgen de la interioridad… “Con su
adhesión al mensaje del ángel, la esclava se hace posesión de Dios”
((Cardenal. Van Thuan… Testigos de la esperanza). Posesión que es
abandono total, despojo íntegro en las manos de Dios… María es
especialmente contempladora de la belleza divina, por ello, es
especialmente la virgen de la interioridad… Contempla el suceso
interno que trastoca su alma, su realidad, su virginidad, hasta la
locura de ser madre sin conocer de varón. Asume la condición de ser
Madre, no cualquier madre, se modela un corazón de Madre preparado
por Dios para asumir tal misión.
Ella no insiste, asiente más bien a la locura del plan preparado por
el creador… “Dios se eligió un templo, el mejor de todos, el más
preparado desde la eternidad en donde habitar”
El don sublime de ser madre… Qué mas se
puede decir, la maternidad es un don divino, ¿quién podría expresar
que se siente ser madre?, sólo aquella a quien Dios le da esta
gratuidad para vislumbrar el fruto de sus entrañas, el fruto del
amor.
“Que misterio tan grande y tan profundo se esconde en el vientre
materno, que bajo un proceso biológico la pareja coopera para
fecundar una nueva criatura que ha sido insuflada por Dios con el
hálito de vida”… Oh madre que asumes en tu regazo una nueva luz para
las naciones, un milagro de amor profundo, una nueva huella de Dios
impresa en el hecho creador.
Madre que asume los sentimientos de Cristo…
aquél texto bíblico expresa “Dichoso el seno que te
llevó y los pechos que te criaron, pero él dijo: Dichosos más bien
los que oyen la palabra de Dios y la guardan” (Lc. 11, 27-28)…
Guarda la palabra para que permanezcas en Dios…
“oh
madre fecunda que cooperas para la transmisión de la vida, damisela
que bajo el bálsamo del amor, das a luz a la vida naciente, sé el
manantial perenne, con la dulzura y ternura para los que admiran la
belleza que el creador ha esculpido en ti”