V Domingo de Cuaresma
P. Iván Rodrigo Cardona
¿Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio?
Definitivamente, los letrados y fariseos
ya con esta expresión, reconocen en Jesús un hombre de autoridad y
credibilidad… decirle Maestro es signo de referencia y por
ello también pretenden buscar una respuesta para colocarlo a prueba…
es como aquello de que todo lo que diga será tomado en su contra…
Esta mujer…. Suena como despectivo el
asunto, una cualquiera, como sin valor alguno, primero que todo vale
porque es persona, y después porque se es cristiano, sobre la
humanidad se consolida el auténtico cristiano.
Sorprendida en adulterio… Este es todo el
dilema, desde aquí surge todo, se ha dado el pecado, la debilidad de
esta pobre mujer la ha llevado a esta relación de adulterio…
“Esta palabra designa la infidelidad
conyugal. Cuando un hombre y una mujer, de los cuales al menos uno
está casado, establecen una relación sexual, aunque ocasional,
cometen un adulterio. Cristo condena incluso el deseo del adulterio
(cf
Mt 5,27-28).
El sexto mandamiento y el Nuevo Testamento proscriben absolutamente
el adulterio (cf
Mt 5,32;
19,6;
Mc 10,11;
1 Co 6,9-10). Los profetas denuncian su gravedad; ven en el
adulterio la figura del pecado de idolatría (cf Os 2,7; Jr 5,7;
13,27).”
(CEC 2380)
“El
que lo comete falta a sus compromisos. Lesiona el signo de la
Alianza que es el vínculo matrimonial. Quebranta el derecho del otro
cónyuge y atenta contra la institución del matrimonio, violando el
contrato que le da origen. Compromete el bien de la generación
humana y de los hijos, que necesitan la unión estable de los
padres.”
(CEC
2381)
El que esté sin pecado que tire la primera piedra…
Inclinándose expresa esto, es muy fácil condenar
definitivamente, en muchas ocasiones miramos el sucio que tiene el
hermano pero no la viga que hay en cada uno de nosotros. Esto
sucede en este relato, se pretende condenar un acto de pecado,
totalmente lejos del horizonte de la misericordia, hay pecado pero
también hay gracia, ya que “donde abundó el pecado sobreabundó la
gracia”, es la gracia de reconocer que no hay santos sin pecado, ni
pecador sin futuro… quien quiera ser santo debe tocar su barro con
las manos e iniciar un camino de misericordia, ó que decir, hasta el
justo peca siete veces.
En
muchas ocasiones nos creemos lo santos al estilo de los acusadores,
nos envuelve el espiritualismo exagerado y perdemos la humanidad…
“es que no somos ángeles”, somos seres humanos, que sentimos,
amamos, caemos y eso nos hace sentir que somos humanos, ya que errar
es propio de ser humanos, es la naturalidad de nuestra humanidad,
el problema está en que fanatizamos tanto una o determinada actitud,
que se puede estigmatizar por completo, por ello, a nivel moral se
expresa que la virtud está en el medio, en el sano equilibrio de
todo lo que existe en pro de la construcción humana.
Errar
es de humanos…. Lo que no se concibe es
que no se luche contra la estructura de pecado que se pretende
imponer, es la sociedad que ha perdido el sentido de lo que es
pecado, ese es el mayor pecado, en donde todo me es lícito,
permitido y es apetecido… por ello, la palabra de hoy incomoda a
aquellos que condenan, porque son sepulcros blanqueados, se
contradicen entre lo que dicen y hacen. “Las palabras mueven pero
los ejemplos arrastran” (San Pedro Chanel)
ACTITUDES DE JESÚS
Ø
Escribir en el suelo…
¿Qué escribía Jesús en el suelo? Yo he querido
interpretar este hecho retomando las tablas de la ley. Dios
escribió con su dedo las tablas de la ley, es un hecho
relevante, Dios ha escrito no sólo en el suelo, sino en tablas, el
suelo debe tomarse como la tierra, la arena. Jesús inicia a
escribir con el dedo en el suelo, y realizando un paralelo
importante, quien construye su casa en la arena, esta se viene abajo
por las tormentas y la derriban. Es cómo si Jesús estuviese
plasmando esto allí, aquellos acusadores construyen sobre arena y
por ello, son víctimas de su juego, Jesús sigue escribiendo, con la
fijación en el suelo como si todo eso fuese desapercibido para él.
Ø
Escribir en su corazón…
Este relato nos lleva directo al corazón de la
misericordia infinita. El dedo de Dios ya no escribe en tablas,
escribir significa marcar huella, Jesús ha marcado la huella en el
corazón de la mujer pecadora, ya su dedo no escribe solamente en el
suelo sino que su dedo ha trastocado su realidad, Dios escribe en el
corazón de esta mujer, es la agraciada de Dios. Esta mujer se ha
sentido amada verdaderamente. El amor que Jesús le da es diferente
al amor humano, una mirada de amor le basta, la acogida de Jesús,
quien ama mucho es porque mucho se le ha perdonado. Ella ha
experimentado el auténtico amor, y ha edificado en la roca.
Ø
¿Quién te condena? ¿Dónde están tus
acusadores?... ¿Qué pasó con los
acusadores? Se fueron escabullendo uno a uno, primeros lo más
viejos en años y en maldad y después los otros. Hay que tener la
credibilidad moral para exigir sólo Jesús tiene la última
palabra, por qué nos preocupamos de lo que digan los demás, sólo
Dios conoce lo íntimo del ser humano. El dedo de Dios no te ha
condenado, anda, y en adelante no peques más. Es que Dios
siempre se sale con la suya, sólo quiere acoger al pecador y vuelve
su condición primigenia, la de ser hijo de Dios, hechura de sus
manos.
Es
importante seguir nuestro camino sin pecar más, el pecado es la
postración más tremenda del ser humano, es la privación de la gracia
divina. La mejor sanación consiste en sanar del pecado y volver a
los brazos de Dios Padre. Hoy en nuestra vida hay que hacer un
alto en el camino y pensar que postraciones tenemos como
cristianos, que desafíos tenemos que asumir para reorientar nuestro
camino y seguir al Señor de nuestras vidas. Jesús quien ha acogido a
esta mujer, hoy te acoge a ti para que experimentes su amor.