P. Iván Rodrigo Cardona Ríos
LA
CASA DE DIOS… Somos morada del Señor, templos de Cristo,
que bueno es buscar la casa del Señor, el templo en el que habita
para entrar en contacto con él.
1.
¿Que es la casa?
¿Una estructura física, con la frialdad de quienes viven en ella.
Más aún un lugar para habitar con la rigidez de quienes viven en
ella? No. La casa es el santuario en donde se desarrolla una vida,
una existencia humana. Una morada habitable para aprender a vivir,
a hacer historia.
La casa de Dios, es el gran santuario de la vida. ¿Cuantas veces lo
hemos valorado como tal…?
Creemos que la casa de Dios es un lugar como los demás. Un espacio
para compartir y estrechar lazos de amistad, se ha perdido el pudor
hacia la casa del Señor, pensamos que es un campo de concentración o
más aún, un espacio deportivo, y por que no decir, pensamos que en
la casa de Dios tenemos comunicación directa con el Señor cuando
nos sobrepasamos en los gestos, en las actitudes. No nos ubicamos
en el espacio y el lugar para ello. El espacio vital, el sitz in
leven.
La casa de Dios es el lugar del encuentro con Dios, el que sabemos
que nos ama, porque grande y sin limites es el amor de Dios que
actúa con poder. La casa de Dios, es el templo vivo, la Iglesia que
Dios ha fundado desde siempre, no en determinada fecha, como algunos
expresan, mi iglesia nació en el año tal……. La Iglesia de Cristo,
Dios la ha pensado desde siempre, desde la eternidad, es a es la
casa del verdadero cristiano con unas columnas bien cimentadas:
Las columnas de los apóstoles, los padres de la Iglesia y el
magisterio de la Iglesia.
or ello “la Iglesia de Cristo reconoce que los
comienzos de su fe y de su elección se encuentran ya en los
patriarcas, en Moisés y los profetas, conforme al misterio
salvífico de Dios” (LG 9). Pero la Iglesia, nace del eterno
designio de Dios, hunde sus raíces más allá del pueblo elegido por
Dios, para perderse en los horizontes de la eternidad. Y, según se
afirma en LG 2, la Iglesia no ocupa un espacio más o
menos extenso en la historia de la humanidad, sino que la abarca en
su totalidad, desde Adán hasta el último elegido. Es decir, la
Iglesia es la humanidad llamada a una especial comunión con Dios
mediante una misteriosa participación en su vida divina en el seno
de la Trinidad. (Cf. LG 1).
-
Algunas imágenes de la Iglesia
·
Iglesia pueblo de Dios.
En el Pastor de Hermas encontramos, incluso, el concepto de la
preexistencia de la Iglesia como la primera criatura, en
razón de la cual fue creado el mundo. Este concepto, que
alude a Ef 1, 1-10 y que implica una referencia a la
universalidad espiritual y temporal de la Iglesia, es modificado en
la idea de la “Iglesia de un principio”, la “Iglesia de Adán”, la
“Iglesia de Abel” por San Agustín, tal como la recoge el Vaticano II
(LG 2). (Y. CONGAR,
Ecclesia ab Abel, Düsseldorf 1952.)
·
También se considera la Iglesia a sí misma, como
Pablo en Ef y en Cor, morada o templo de Dios (Y.
CONGAR, El misterio del Templo, Barcelona 1964.) , en el
sentido de que el lugar en el que Dios se acerca al hombre y
el hombre encuentra a Dios ya no es el templo del AT ni el edificio
de culto cristiano, sino la comunidad viva de los creyentes.
La expresión comunión de los santos aplicada a la Iglesia encuentra
en esta concepción su fundamento y su confirmación. La Iglesia es
la comunidad de creyentes santificados por la participación en los
dones que reciben de Cristo.
El Concilio determina una doble gracia, de la cual la Iglesia es
signo e instrumento: «la íntima unión con Dios» (dimensión vertical)
y «la unidad de todo el género humano» (dimensión horizontal). «La
íntima unión con Dios» implica: la reconciliación de la entera
humanidad con Dios, la vida de amistad con él a través de la gracia
y la virtudes, la intimidad de la visión beatífica... «La unidad de
todo el género humano» representa la paz universal, la armonía que
reinaría por el reconocimiento de Dios como único Padre de todos los
pueblos; es la manifestación real del amor del cual todos somos
deudores unos de los otros, puesto que todos somos hijos de Dios y
miembros de la única familia humana, de la humanidad redimida; en
último término es la implantación del Reino como reino de valores
trascendentes y también valores intramundanos de justicia, paz y
solidaridad en este mundo.
EL VALOR DE LA
UNIDAD
El valor de la
unidad. En cuanto que la unidad es un valor se lo damos cada uno de
nosotros de manera subjetiva pero de manera objetiva permanece el
impacto y como principio orientador del caminar humano.. La unidad
es el principio vital para que una comunidad subsista. La unidad es
la forma segura de búsqueda del ser integral.
- SOMOS DE
JESUCRISTO PARA ESTAR EN LA UNIDAD.. que importante es tener
claro que solo en Jesucristo hay unidad, si nos apegamos a
situaciones, personas, circunstancias, vamos a caer en el sin
sentido y en la monotonía de las relaciones. Permaneced en mí,
esto se expresa en el evangelio de San Juan, para indicar que
toda la experiencia humana hay que fundamentarla en la
permanencia al Señor Jesús. Que bueno hoy decir… soy todo de
Cristo haciendo el paralelo del Papa Juan Pablo II cuando
expresaba todo tuyo María.
Ahora bien, las
lecturas de hoy nos insisten en la unidad a la cabeza que es Cristo,
quien habita en la casa del señor vive la dinámica constante de la
unidad personal, no hay divisiones en si mismo y mucho menos con
sus hermanos en la fe.