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SUMERGIRSE EN LAS AGUAS DEL BAUTISMO

 

P. Iván Rodrigo Cardona Ríos

El sacramento del bautismo adquiere un gran sentido  para los cristianos ya que Jesús que ha sido bautizado marca un camino a recorrer,  un bautismo, que es la luz divina que penetra también en cada uno de nosotros. Mas que de una consagración de Cristo se trata de una consagración de la materia del bautismo. 

JESUS RENACE POR LOS SAGRADOS MISTERIOS 

“Jesús es engendrado por unos signos celestiales. Al nacer según su naturaleza humana, su Madre María lo abrazó en su seno, es como si Dios Padre lo abrazara afectuosamente con aquella voz: “Este es mi Hijo muy amado,  en quien tengo mis complacencias, escuchadlo”. María mece suavemente al recién nacido en sus rodillas, el Padre atestigua con su voz su afecto para con su Hijo. La madre lo ofrece a los magos para que lo adoren y el Padre lo da a conocer a todos los hombres para que le rindan culto” (Máximo de Turín) 

JESÚS BAUTIZADO POR LAS AGUAS DEL JORDÁN 

Jesús viene para ser bautizado y quiere que su cuerpo santo sea lavado en las aguas del jordán. Cristo es bautizado:

1.      No para ser él santificado por las aguas, sino para que las aguas sean santificadas por él y para purificarlas con el contacto de su cuerpo, por ello es agua es signo de vida, ser sumergido para renacer a una nueva vida. En el momento en que Cristo se sumerge en el agua, toda ella queda limpia con miras a nuestro bautismo y es purificada la fuente para que la humanidad entera pueda recibir la gracia bautismal. 

2.      Para santificar al mismo que lo bautiza. “El bautista se resiste, Jesús insiste. Soy yo quien debo ser bautizado por ti, le dice la lámpara al sol, la voz  a la palabra, el amigo al esposo, el más grande entre los nacidos de mujer al primogénito de toda criatura, el que había saltado de gozo en el seno materno al que había sido adorado también en el seno de su Madre.” (San Gregorio de Nacianzo) 

3.      El bautismo de Jesús en el Jordán, anuncia y prepara su bautismo en el Calvario (Lc 12, 50; Mc 10, 38), encuadrando así en dos bautismos su vida pública.  Es también lo que quiere decir san Juan cuando refiere que el agua y la sangre brotaron del costado abierto de Jesús (Jn 19, 34ss). 

Si Jesús no necesitaba del bautismo, ¿por qué quiso ser bautizado por Juan?. La respuesta a este interrogante puede centrarse en estas afirmaciones:

1.  Para manifestar su acuerdo con la línea profética de Juan.

2.  Para manifestar su comunión y compromiso con el pueblo.

3.  Para manifestar su condición de Mesías. 

1. En definitiva se puede afirmar que es una Epifanía de Jesús, Dios y Hombre.  Lo que ocurre en su bautismo nos dice quien es Él. Con datos específicos los Evangelios quieren enseñar a sus lectores que Jesús bautizado por Juan, es el Mesías esperado, el salvador, el siervo de Yahvé, el profeta escatológico, el hijo amado del Padre, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo.  Es así como el bautismo de Juan, que originalmente era un rito en el sentido penitencial, es presentado en los evangelios con un claro sentido mesiánico. 

2. Jesús es el Nuevo Israel, siempre fiel a Yahvé.  El libro del Éxodo relata cómo el pueblo de Israel caminó por el desierto durante cuarenta años, desconfiando con frecuencia de Yahvé, reclamándole comida, abandonándolo para adorar falsos dioses.  Todo lo contrario de lo que hace Jesús, quien, durante cuarenta días y también en el desierto, ayuna y permanece fiel, sin abandonar el designio de Dios. 

3. El acepta conscientemente su difícil vocación mesiánica.  Toda la vida de Jesús es una lucha contra el mal  y a favor de los necesitados, de los marginados de la sociedad, así es como realiza su misión mesiánica (rechaza toda figura de un Mesías político y triunfador, para identificarse con el Siervo de Yahvé, humilde y sufriente, capaz de entregar su vida para salvar a su pueblo y servir al reino de Dios). 

JESUS PASÓ HACIENDO EL BIEN. 

Jesús ha sido bautizado  e  inmediatamente inicia con las obras, es tentado en el desierto. Este bautismo le ha preparado para asumir la vida pública. Todo lo realiza con la fuerza y la unción del Espíritu. Nosotros al igual que él estamos llamados a hacer el bien…. ¡Cuantas veces nos cansamos de hacer el bien!... Jesús nos e cansa, toda su vida es u a favor de la vida, de los hombres. 

Jesús hizo el bien porque Dios estaba con él… Si Dios esta contigo y tu le buscas, siempre va a brotar de ti la bendición para tus hermanos,  el buen decir y no el mal decir para los otros. Bendición es desear el bien para el otro, no la maldición porque atamos al otro a la suerte del fracaso. Quien esta en Dios hace el bien, eso explica que quien no esta en Dios, realiza muchas obras, no las de Dios, tal vez las suyas propias con un interés particular.

 


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