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ARDER DE CELO POR EL SEÑOR

 

P. Iván Rodrigo Cardona Ríos.

EL CULTIVO DE LA PAZ 

La búsqueda de una paz verdadera, debe fundarse en la vigencia de los Derechos Humanos”. Asumiendo como fundamento sólido el respeto a los Derechos Humanos,  se podrán visualizar los frutos de una paz sostenible. Y desde la Iglesia por ser Madre y maestra en humanidad, como se va a dar el énfasis para la integración de la sociedad que queremos; ya bien lo expresaba un sumo pontífice: “No hay derechos humanos si el hombre no tiene conciencia clara de su destino hacia lo trascendente” (Papa Pío XI).
 

  Construir la paz en la justicia es tarea de todos y de cada uno 

El gran esfuerzo por ver realizado el tan anhelado sueño de alcanzar la paz, que aunque muchas veces suene utópico, puede llevarse a cabo, porque no hay situación humana que abarque tan grande menester como lo es este, vivir en paz, por la paz y para la paz, máximo regalo que el ser humano quiere experimentar en este corto trazo de vida terrena, para sentirse pleno en su humanidad. 

Para construir la paz, en primera medida, hay  que valorarla por lo que es, Don de Dios:

“La paz, que es entre los bienes de la tierra lo mejor que se puede encontrar, procede de Dios como fundamento y fuente”. La paz debe ser ratificada  con el reconocimiento y el cumplimiento de los derechos y deberes, solo así se respetará la diferencia y la identidad personal de cada hombre. Sin paz, es imposible vivir y sin vida no hay ideales, no hay construcción social, no hay nada, porque cuando se vive en paz, no está la zozobra de la destrucción y de la muerte, por eso hay que apostarle a la cultura de la paz, dando lo mejor de nosotros mismos. 
 

El celo por la búsqueda de la paz es la meta humana.

La pedagogía de la paz, se convierte ahora con más radicalidad, en un hecho que crea concientización en la vida del hombre, puesto que los mismos actos atroces y las condiciones precarias de subsistencia han increpado con respecto a la actitud de vida que se está asumiendo y por ende las consecuencias de esos actos reflejados en nuestro ambiente. 

“la paz terrenal es imagen y fruto de la paz de Cristo, el príncipe de la paz mesiánica” (Catecismo Eclesial Católico · 2305). Cuando se aborda  la paz con su pedagogía hay que reconocer que la paz tiene un génesis en Cristo, sólo quien tiene una experiencia con Jesucristo, puede iniciar un proceso serio para generar la paz, porque en su interioridad la ha experimentado y quien más que él para transmitir lo que ha contemplado en su ser, la paz que nadie puede dar, ni el mundo, ni las estructuras, ni el mismo hombre con su autosuficiencia, aunque Cristo necesita nuestras manos para hacer lo que al hombre le corresponde realizar, eso sí con su gracia. Por ello declara: “Bienaventurados a los que construyen la paz” (Mateo 5, 9). Arder de celo por el Señor es a su vez implantar el reino de la paz, porque es la paz mesiánica.

 

LA DIVISIÓN AUSENCIA DE BIEN Y FALTA DE CONVERSIÓN 

La persona humana está en el deber de ordenar su estilo de vida, adquiriendo actitudes correctas que generen los hábitos humanos, lo cual son fruto de esfuerzo y sacrificio, pero que su quehacer es el de fomentar un ambiente propicio para reconocer que todos los seres humanos son portadores de los mismos derechos y deberes y que son la base para adquirir una formación humana. 

Hay quienes se ensañan en exigir que se respeten sus derechos, aunque en mucha ocasiones ni los conocen, y más aún, no se los reconocen a los demás, pero lo más contradictorio del caso se da, cuando se analizan sus deberes como ciudadano, como humano, como padre, como esposo o como hijo  y no cumple con lo mínimo… porque para exigir somos los machos, pero para dar somos muy  restringidos, no más lo que me toca,  como se nota que estamos tan apegados a la ley… somos los fariseos que exigen, pero cuando hay que meter el diente nos justificamos, nos escondemos y no damos lo suficiente. 

Cuando se habla en el evangelio que el mismo Cristo ha venido a traer división al mundo, no es otra cosa que el impacto de su Mensaje y de su reino, lleva a un vuelco total en la orientación de la vida. División personal, porque rompe con los esquemas humanos y se espera un cambio de vida. Cuando falta Cristo hay sin sentido, división en sí mismo, falta de una conversión personal a su mensaje, a su persona. Los valores cristianos siempre van a chocar con la realidad del mundo sin Dios.

 

EL CRISTIANO QUE ARDE DE CELO

  • Es testigo… la nube de testigos de la que nos habla la carta a los hebreos nos coloca de frente a  una convicción profunda, no sólo testigo ocular sino que ha vivenciado a Cristo, portador de un mensaje.
     
  • se sacude el lastre del pecado… vive en constante cercanía con lo sagrado, y por ello, huye del pecado,  se convierte en el héroe que a pasar de su condición herida, no se deja guiar por él, sino que permanece en la gracia. Se acerca al sacramento de la gracia, al tribunal de la misericordia, ya que es Dios quien perdona las culpas y el delito por medio del ministro cualificado.
     
  • corre la carrera que se le propone…. Asume los retos diarios, más aún, se coloca los retos personales para crecer y madurar en la fe, en las relaciones humanas y en el celo constante por buscar la unidad y la paz. Muchos ni corren, sino que se retrasan con su vida para tomar las decisiones y para ser eficaces.
     
  • fija la mirada en el señor… sabe y reconoce en quien ha confiado, tiene  bien definido de dónde le viene la gracia y la fuerza interior, tiene una primacía por los bienes eternos.
     
  • Soporta la cruz… carga con su cruz,  la asume, y se place en ella, no como un masoquismo sino como gran garantía y prenda de salvación. El camino es la cruz, la cruz de las pruebas para madurar la fe, la esperanza y el amor.
     
  • Derrama la sangre… muchos testigos han asumido las consecuencias de llevar el mensaje de la palabra, muchos mártires en el seno de las madres y que no se les ha permitido ver la luz, reclamando por su vida, muchas muertes inmunes. Hoy se derrama la sangre y se mata en nombre de Cristo, que falso concepto de seguir y de generar la paz….. sangre de mártires es semilla de cristianos  como lo expresaba tertuliano.

 


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