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EL SELLO INDELEBLE DEL AMOR

 

P. Iván Rodrigo Cardona

¿Sois discípulos míos? 

Hoy en la dinámica de la globalización y del mercado se habla mucho de los sellos y de la identidad empresarial e industrial, cada quien tiene una simbología y una significación propia que le identifica. Ahora bien, el cristiano también está sellado con las primicias de Cristo, autor de la gracia, y la persona del Espíritu como contenido de la gracia. Autor y contenido en la vida trinitaria con el padre en la comunión de amor. 

Sello característico de ser cristiano…  en cuanto que debe ser duradero e indestructible, es la marca especial que hace una distinción propia. No basta con llamarnos cristianos sino que hay que serlo en realidad, en las convicciones profundas, en la vida interior para cultivar el espíritu. 

Se puede retomar el sello indeleble del amor desde la perspectiva en que Dios ama, y su debilidad es mar sin medida, no hay restricciones para su amor… es rico en ternura y misericordia, la impresión del amor de Dios permanece en el ser que ha creado,  lo que si es motivo de dar un criterio es en la perspectiva propia del amor relacional, ya que puede darse un amor benevolente, sin condiciones o un amor concupiscente, amor limitado, engreído. El amor de Dios es perfecto y pleno, el amor humano exige condición. EI hombre se logra a sí mismo sirviendo a una causa o amando a una persona. Cuanto más se pierde en su tarea, cuanto más se centra aquello con lo que se relaciona, tanto más hombre se hace, tanto más llega a ser él mismo. Sólo puede realizarse en la medida en que se olvida de sí mismo, no se mira a sí mismo. 

La fuerza del amor… “el amor imprime fuerza por sí mismo”, es el canto de los enamorados cuando una mirada les basta, es la vibración interior del corazón que cercena las grietas del alma, es decir, el amor es fuerza, el desamor destruye el interior y lo deja vacío.  La fuerza del amor tiene su fundamento trinitario: “El amante, El amado, El amor. EL Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”… la fuerza, en el suceso interno de la vida Divina, es impulso y aliciente para anhelar habitar en Dios. La verdad de que el amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre (…) La salvación del hombre está en el amor y a través del amor". 

Ama y haz lo que quieras…. "[…] el hombre no es sólo un sistema psicológico. La realidad humana se refiere a algo más allá de sí misma. Está dirigida hacia algo que no es ella misma. Los seres humanos buscan algo más allá de sí mismos: un sentido en el mundo. Están tratando de encontrar un significado que realizar, una causa para servir o una persona a quien amar. Y sólo así los seres humanos se comportan como verdaderamente humanos." (Viktor Frankl)… la bendita humanidad, nos lleva al encuentro del otro, cuando uno ama con autenticidad, no da cabida a aberraciones y esclavitudes, el amor todo lo suple.

El amor todo lo hace nuevo…. “Nuestra única regla es el amor” (San Felipe Nery). El amor que rompe el esquema de la entrada de la muerte a la humanidad, el amor que endulza el paladar humano y que es el mejor alimento. “La persona resulta capaz de amar y únicamente ella es digna de ser amada. La entraña personal de la persona exhibe, pues, un nexo constitutivo con el amor". (Santo Tomás de Aquino)… ¿Es una novedad?.. Claro que la novedad la da el Espíritu de Dios porque infunde amor en el corazón y le da la capacidad de quebrantar aquél corazón duro. Todo no solamente aquello que quiero o pretendo, es todo,  que es constituido por la división de las partes, tantas partes que permanecen archivadas en el transcurso de la historia y que deben ser superadas. 

Hacia el discipulado en la amistad… “El que es mi discípulo es mi amigo fiel”… esa es la tarea fuerte… ¿Qué significa sentirme discípulo de Cristo? Es ser llamado  a vivir una profunda amistad con él, un contacto con el maestro fiel. Llegar a la amistad plena, ya no os llamo siervos, sino mis amigos… aquél que da la vida por sus amigos.

"La amistad […] son dos amores que se buscan y se corresponden; un comercio en que se entrega y recibe, pero siempre poniendo la atención en ese supremo placer de dar, de desprendernos de lo nuestro".

Este don, es implícito a la persona humana; es parte de nuestra propia naturaleza el tener amigos. "Ahora bien, entre los bienes que podemos recibir de los demás hombres, el de la amistad es el más precioso, el más estimable: Nadie puede vivir sin un amigo, decía Aristóteles". Y es así como el ser humano necesita entregarse sinceramente para encontrase así mismo con seres iguales a él; crecerá más en la medida que más tenga amigos.

“La marca del amor verdadero se consolida en la auténtica amistad”. El gran mérito de los amigos: se escogen libremente. Encuentran en el otro una similitud o característica que los identifica mutuamente -mismo sexo, mismos gustos, mismas aficiones, etc.- y que hacen de esa persona una elección de preferencia convirtiéndose así en amigos. Y esta simpatía mutua, hace que ambos se entreguen recíprocamente buscando en su amigo la trascendencia de su propio ser.

 


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