P. Iván Rodrigo Cardona
Ríos
UN CRISTIANO ALEGRE… “Una persona alegre
obra el bien, gusta de las cosas buenas y agrada a Dios. En cambio,
el triste siempre obra el mal” (PASTOR DE HERMAS, Mand. 10, 1). “La
alegría es el amor disfrutado; es su primer fruto. Cuanto más grande
es el amor, mayor es la alegría (SANTO TOMÁS, Suma Teológica). Dios
es amor (1, 4,8) enseña San Juan; un Amor sin medida, un Amor eterno
que se nos entrega. Y la santidad es amar, corresponder a esa
entrega de Dios al alma.
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Ser "portadores de la alegría"
del Espíritu Santo. Sed portadores de esta alegría que viene de
acoger los dones del Espíritu Santo, dando en vuestra vida
testimonio de sus frutos".
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Jesús nos da la Alegría…
el discípulo de Cristo es un hombre, una mujer, alegre, aun en
medio de las mayores contrariedades: Y Yo os daré una alegría
que nadie os podrá quitar (Juan 16, 22). Será el don del
Espíritu Santo quien dará a los discípulos una alegría inmensa,
según la manera de hablar de Jesús después de haber invitado a
los discípulos a permanecer en su amor dice: "Os he dicho esto
porque mi alegría sea la vuestra y la vuestra sea completa” (Jn
15,11).
LA ALEGRÍA EN EL ESPÍRITU…
El
Espíritu Santo es como una mina de diamantes de la que se pueden
sacar muchos diamantes y mirarlos de diferentes maneras y ángulos.
Es el Espíritu Santo quien da la alegría al corazón de los
discípulos, la misma alegría de Jesús, alegría de fidelidad y de
amor que viene del Padre.
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La alegría Cristiana fruto del Espíritu Santo…San
Pablo, en su carta a los Gálatas (5, 22), nos presenta como uno
de los frutos del Espíritu Santo, la verdadera alegría. No se
trata naturalmente de una alegría humana, transitoria y
superficial, sino de la verdadera alegría que llena el corazón
de los cristianos que saben invocar con devoción al Espíritu
Santo.
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Alegría sin fingimiento…
No es la alegría pasajera que manifestamos por
el encuentro o reencuentro con algo, por una festividad, es la
alegría que brota desde el interior hacia el exterior, es la
alegría de ser posesión exclusiva de Dios. La alegría de ser
cristianos es la que echa fuera el temor que nos enclaustra, y
no nos permite afrontar nuestros propios desafíos humanos y
cristianos.
LA ALEGRÍA POR EL REINO…
Jesús nos muestra en este día de gracia que pasarán las pruebas
pero nuestra alegría no desaparecerá por la esperanza cristiana,
esperanza en la vida eterna, esperanza que vendrán los momentos de
gloria. “y os alegrareis con un gozo inefable y transfigurado,
alcanzando así la meta de vuestra fe, vuestra propia salvación” esto
es lo que nos decía hoy la segunda lectura del apóstol Pedro.
“Alegraos porque vuestros nombres están escritos en el cielo” (Lc
10,20). Esta es la meta, nuestros nombres están en lo eterno y
nadie podrá borrarlos.
Los
discípulos se llenaron de alegría por ver al señor. La alegría de
los discípulos desborda de unas palabras de gran eco por parte de
Jesús… “paz a vosotros”. Por tres veces insiste en su paz, mi paz os
dejo mi paz os doy, la paz para unos discípulos temerosos,
encerrados, me atrevo a decir, eran hombres incapaces de salir de
su encierro, de ser vistos porque lo que habían creído ya había
quedado en el olvido. Nada se había cumplido. Pero las apariciones
de Cristo son un testimonio real de su presencia y por ello, la
alegría de saber que era real todo lo que había dicho, se habían
cumplido las escrituras, las profecías.
¿Creemos en el reino de los cielos hoy? Hablamos mas en ser
exitosos, en ser competentes, en alcanzar un estatus, una imagen….
¡Oh mundo de la imagen que envileces los nobles ideales humanos y
lo llevas a la frustración mas vil!. Pero no pensamos en un
reino, no es irreal, es gozo, es paz, es verdad, quien vive de
esta manera está asumiendo su reino.