Diez leprosos vienen al encuentro de Jesús. La
ley les prohíbe entrar en contacto con él. Por eso, «se paran a lo
lejos» y desde allí le piden la compasión que no encuentran en
aquella sociedad que los margina: «Ten compasión de nosotros».
«Al verlos» allí, lejos, solos y marginados,
pidiendo un gesto de compasión, Jesús no espera a nada. Dios los
quiere ver conviviendo con todos: «Id a presentaros a los sacerdotes».
Que los representantes de Dios os den autorización para volver a
vuestros hogares. Mientras iban de camino quedaron limpios.
El relato podía haber terminado aquí. Pero al
evangelista le interesa destacar la reacción de uno de ellos. Este
hombre «ve que está curado»: comprende que acaba de recibir algo muy
grande; su vida ha cambiado. Entonces, en vez de presentarse a los
sacerdotes, «se vuelve» hacia Jesús. Allí está su Salvador.
Ya no camina como un leproso, apartándose de la
gente. Vuelve exultante. Según Lucas, hace dos cosas. En primer
lugar «alaba a Dios a grandes gritos»: Dios está en el origen de su
salvación.
Luego, se postra ante Jesús y «le da gracias»:
éste es el Profeta bendito por el que le ha llegado la compasión de
Dios.
Se explica la extrañeza de Jesús: «Los otros
nueve, ¿dónde están?». ¿Siguen entretenidos con los sacerdotes
cumpliendo los ritos prescritos?, ¿no han descubierto de dónde llega
a su vida la salvación? Luego dice al samaritano: «Tu fe te ha
salvado».
Todos los leprosos han sido curados físicamente,
pero sólo el que ha vuelto a Jesús dando gracias ha quedado «salvado»
de raíz. Quien no es capaz de alabar y agradecer la vida, tiene
todavía algo enfermo en su interior. ¿Qué es una religión vivida sin
agradecimiento?
¿Qué es un cristianismo vivido desde una actitud
crítica, pesimista, negativa, incapaz de experimentar y agradecer la
luz, la fuerza, el perdón y la esperanza que recibimos de Jesús?
¿No hemos de reavivar en la Iglesia la acción de
gracias y la alabanza a Dios? ¿No hemos de volver a Jesús para darle
gracias? ¿No es esto lo que puede desencadenar en los creyentes una
alegría hoy desconocida por muchos?