¿ Podría usted decirme cómo era la vida de las
viudas en el Antiguo Testamento ? Me interesa saber por qué Judit se
aisló luego de su viudez.
Indudablemente las viudas son mencionadas con
frecuencia en la Biblia en diferentes contextos que sin embargo
tienen algo en común, a saber, la idea de desprotección o necesidad.
En el mundo antiguo lo normal es que el sustento para la casa venga
del trabajo que realiza el varón, el esposo, y por eso la viudez, en
un tiempo en que no se contaba con instituciones de lo que hoy
llamamos "seguridad social," era puerta segura para la indigencia y
sus temibles efectos, que podían llegar incluso hasta la
prostitución.
Por esta razón la Biblia a menudo presenta la
caridad para con las viudas como un acto de misericordia por
excelencia, no sólo porque preserva la dignidad de la mujer, que no
se verá obligada a mendigar ni a delinquir, sino porque cuidar del
bien de una viuda a menudo implica hacer viable una familia naciente.
Por la misma razón se suelen asociar viudas y huérfanos, y también
ellos y los extranjeros, porque en todas estas situaciones vitales
las personas quedan expuestas y débiles, y no cuentan con los
recursos usuales para hacer valer sus derechos. Pasajes ilustrativos
en este sentido abundan; pueden considerarse representativos: Exodo
22,22; Deuteronomio 10,18; 24,19; Santiago 1,27
La precariedad que vive una viuda hace que su
virtud y su generosidad resalten especialmente. El profeta Elías
tensa casi hasta el límite la fe de una viuda en 1 Reyes, capítulo
17. Esta mujer, viuda en la población de Sarepta, muestra que está
dispuesta a creer en Dios y a apostar por Dios incluso lo poco que
le queda para sobrevivir ella y su hijo. Su magnífico testimonio de
fe probada se ve recompensado por algunos milagros del gran profeta.
En la misma línea, Jesús alaba la fe generosa de una pobre viuda que
ha dado como limosna para el templo lo poco que tenía para vivir:
Marcos 12,42-44.
Judit es la viuda que ha encontrado consuelo
abundante y fortaleza manifiesta en su fe en Dios. Es una mujer rica
que ha perdido a su esposo y que de algún modo siente que su vida no
es ya para las alegrías de la vida de pareja sino para vivir y
testificar esa especie de radical dependencia de la fidelidad divina.
Su historia viene a convertirse así en un elogio del amor que no se
detiene por la muerte sino que la supera a fuerza de caridad para
con los demás y sobre todo, con ferviente unión con el Altísimo. Se
trata, pues, de un mensaje profundamente espiritual que interpela no
solamente a los que experimentan viudez o abandono, sino a todos los
que decimos creer en el poder y la misericordia de Dios.