1. La defensa de la vida y de las personas: Uno
de los valores fundamentales es la vida, y que la vida es soporte de
los demás valores.
2. La legitimidad del principio terapéutico, es
decir, el mal menor, que el daño infligido al organismo sea menor,
que no afecte la totalidad del ser humano integral.
3. El tema social vinculado con el progreso de la
ciencia: Nunca se puede disponer del individuo por una sociedad.
Todo tiene su límite, la medicina o el médico no tiene un
coeficiente de disponibilidad sobre la vida del paciente más que el
que el paciente tiene en sí mismo. Cuando se va a realizar algún
procedimiento, se debe tener el consentimiento previo, informado,
del paciente.
4. No se puede sacrificar vidas humanas para
salvar vidas humanas, al menos en esto campo de la experimentación
humana sin límites...
5. La ciencia y la técnica están al servicio del
hombre y no lo contrario.
Indicaciones, instrucciones o
recomendaciones que surgen de los valores éticos:
1. La experimentación clínica sea un medio
necesario para luchar contra la enfermedad pero que sea llevada
correctamente, que respete los valores fundamentales de la persona y
la dignidad humana y que los medios que se empleen sean lícitos y
legales.
2. El estado debe apoyar y financiar dicha
experimentación científica, pero teniendo en cuenta lo anterior y
que pretendan aliviar los dolores de la humanidad. Se pretende
evitar abusos contra la dignidad de la persona humana, intereses
económicos y privados, o para el empleo en la guerra y el terrorismo.
3. La fase clínica de la experimentación debe
realizarse con mucho cuidado, teniendo conocimientos válidos y
evitando toda clase de riesgos que afecten la vida del hombre.
4. Que se respete la integridad de la persona
humana en la experimentación.
5. El consentimiento informado del paciente a
tratar o experimentar.
Valoración ética de la
experimentación humana:
1. Valoración moral de la experimentación con
enfermos:
Es lícita, moralmente hablando, siempre y cuando
procure la curación o sanación de su enfermedad (fin terapéutico).
Se puede emplear medicamentos para buscar solución a un mal
desconocido, por ejemplo.
Requisitos:
-Consentimiento previo del enfermo.
-De que esa droga no agrave las condiciones del
enfermo, no cause problemas mayores.
-Si el enfermo es menor o inconsciente, la
responsabilidad recae sobre los padres, familiares o tutores.
-Esta “experimentación” debe tener una finalidad
terapéutica, de lo contrario reviste problemas morales.
2. Valoración moral de la experimentación con
voluntarios:
Se puede presentar, cumpliendo algunos requisitos
como:
-Consentimiento de la persona; que su decisión
sea voluntaria, libre y consciente.
-Que la persona sea suficientemente informada,
explícito (no intuido por el médico sino expresada por el voluntario)
y consciente, según la proporcionalidad de los riesgos y beneficios.
-No se realice dicho experimento por curiosidad
sino por un fin profundamente humano y/o terapéutico.
3. Valoración moral de la experimentación con uno
mismo:
Para la valides moral y ética, se presentan
algunas condiciones:
-Que la persona esté suficientemente ilustrada,
suficientemente informada del riesgo.
-Que se tenga una finalidad terapéutica,
altruista, desde la filantropía. -Proporcionalidad entre los riesgos
y resultados positivos (beneficios).
4. Valoración moral de la experimentación con
presos y/o prisioneros:
También la moral ha establecido algunas
condiciones:
-Que el prisionero esté en el uso de todas las
facultades psicológicas, mentales y físicas.
-Que sea un acto voluntario, libre, no impuesto.
El Gobierno no tiene la potestad de obligar a los presos a la
experimentación por el DIH.
-Amparada por la ley jurídica, que no vaya en
detrimento de la dignidad humana.
5. Experimentación con niños:
Solamente es lícito cuando su propósito es
terapéutico, quedando bajo la grave responsabilidad de los padres y
tutores de dar al consentimiento, para contrarrestar algún problema
que exija la experimentación.
6. Valoración moral de la experimentación con
fetos y embriones humanos:
De entrada, se rechaza todo tipo de
experimentación, no se puede aceptar; atenta contra la Ley natural.
Se reconoce en todo embrión una persona humana; por lo tanto se le
debe respetar la dignidad humana. La Iglesia Católica afirma que hay
vida humana desde el momento de la concepción.
Aún si se tiene una finalidad buena, no se puede
aprobar moralmente, sacrificando seres humanos indefensos. No es
lícito la experimentación con fetos para “salvar” vidas, mediante el
descubrimiento de soluciones a enfermedades. No se puede salvar
vidas humanas a costa de vidas humanas.
Se justifica en un embrión, la intervención,
cuando se busca un fin terapéutico (al mismo bebé), y bajo las
siguientes condiciones:
-La proporcionalidad, más garantías de
sobrevivencia que de muerte provocada.
-Que no de tiempo para realizar dicha
intervención o experimentación después de que nazca.
-Consentimiento expreso, no intuido, de los
padres.
El Papa Juan Pablo II, el 3 de Diciembre de 1.982
se dirigió a los de la Comisión Pontificia de las Ciencias así:
“Cualquier forma de experimentación en el feto que pueda dañar la
integridad o empeorar sus condiciones, a menos de que se trate de un
intento extremo por salvarlo de una muerte segura, es ilícita”.