Me case hace cinco años, sin saber que mi
esposo era obsesivo compulsivo, que tomaba medicamentos, los cuales
dejó para no verse afectado sexualmente.
Fui víctima de abuso emocional muy serio y
terminamos la relación.
Pude obtener mi residencia gracias a la ley
que protege a las mujeres víctimas de abusos.
Después de luchar mucho logré el divorcio y,
en estos momentos, la vida ha vuelto a sonreírme, pues he conocido
un gran hombre con el que planeo casarme.
Mi gran preocupación es poder anular mi primer
matrimonio que fue por la iglesia.
El sacerdote con el que hablé no me dio
ninguna esperanza, pues dice que se tiene que contactar a mi ex
esposo, ya que la Iglesia tiene que oír las dos partes.
Mi ex nunca contestó una carta, nunca se
presentó en la corte, he perdido totalmente contacto con él; hasta
tengo miedo de que sepa de mí, pues es una persona violenta.
¿Cree usted que pueda albergar esperanzas?
Para mí es muy importante la bendición de
Dios.
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Cuando me reúno con las parejas que caso y les
hago las preguntas sobre los ''impedimentos matrimoniales'', muchas
veces me miran como si fuera un marciano o se asustan sobre la
seriedad de las preguntas.
Sé que son preguntas fuertes, pero son temas que
se tienen que conocer bien y entender antes del matrimonio.
Una de las preguntas tiene que ver con tu caso
específico:
¿Alguna vez en tu vida has sufrido algún
trastorno mental o perturbación emocional?
Esta pregunta no significa si algún día estabas
triste o perdiste el control --tiene que ver con problemas mentales
que requieren algún tipo de tratamiento profesional.
Creo que nadie puede contraer un matrimonio
válidamente, escondiéndole a su pareja este tipo de historial médico.
El matrimonio nunca se puede ''anular''.
El matrimonio se puede declarar nulo; que es algo
muy diferente.
El anular implica acabar con algo, mientras que
la declaración de nulidad lo que hace es declarar que algo fue ''nulo''
o ''inválido'' desde el momento que se intentó un verdadero
matrimonio.
No es verdad que siempre la otra parte tenga que
colaborar, pero sí es verdad que cuando la otra parte no colabora,
se puede demorar el proceso un poco más.
Debes buscar una persona en tu iglesia que sea un
abogado (o ''advocate'' en inglés) que esté entrenado en este
proceso.
Ellos son quienes te pueden orientar.
En las parroquias grandes, casi siempre existen
hombres y mujeres --laicos-- que se encargan de orientar a personas
en tu situación.
Ten paciencia y no te desesperes.