He leído su respuesta sobre trasplantes y al
quedar reflexionando sobre el tema me surge una duda que tengo hace
mucho tiempo.
Dios nos creó desde su Amor Infinito para que
participemos de su Vida y para que volvamos a El cuando El lo decida,
entonces pienso en los grupos de oración carismáticos que basan sus
oraciones y alabanzas en suplicar y pedir por sanaciones.
¿No se está interfiriendo en el Plan Divino?
Y si Dios permite la enfermedad y la muerte
para hacernos reflexionar sobre su Amor,
¿Por qué la espectacularidad de estos grupos
se basan en las sanaciones?
¿Como queriendole ganar o convencer a Dios?
¿Y cuando alguien no sana no se corre el
riesgo de frustración?
¿O que se deje de creer?
¿Por qué no se enseña a aceptar la Voluntad de
Dios?
Jesús comenzaba por perdonar los pecados para
decirnos que la paz con Dios era lo más importante
Y parece que hoy le decimos si también tenés
poder para curar el cuerpo demostralo!
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Yo estoy de acuerdo contigo: creo que hoy caemos
en una excesiva valoración de la sanación corporal, como si fuera
señal única de cercanía con Dios,
O como si fuera el principio ineludible de una
vida espiritual renovada.
Y sin embargo, no se pueden negar dos cosas:
Que Jesús mismo usó la "estrategia" de la
sanación corporal como un vehículo poderoso de transmisión del
mensaje de la Buena Nueva del Reino de Dios,
Y que él regaló salud a muchos que aparentemente
no la merecían o que en últimas no entendieron la grandeza del
regalo que significa estar cerca de él.
Pedir sanación, si se hace con humildad, y con el
deseo de que brillen el amor y la gloria de Dios, no está prohibido.
La Iglesia siempre lo ha recomendado.
Por supuesto, esa humildad coincide con el
espíritu del Padrenuestro, es decir, implica que deseamos que se
cumpla la voluntad de Dios y confiamos en que lo que suceda estará
bien y así lo aceptaremos.