VATICANO, 13 Mar. 07 / 11:47 am (ACI).- Durante
la presentación este mediodía de la Exhortación Apostólica Post
Sinodal de Benedicto XVI "Sacramentum Caritatis", sobre la
Eucaristía fuente y cumbre de la vida y la misión de la Iglesia, el
Patriarca de Venecia y relator general de la 11º Asamblea General
Ordinaria del Sínodo de los Obispos, Cardenal Angelo Scola, explicó
la estructura general, contenidos fundamentales y novedades
doctrinales del nuevo documento pontificio.
El Purpurado señaló en la Sala Stampa vaticana
que la Exhortación se basa "en el nexo inseparable de tres aspectos:
misterio eucarístico, acción litúrgica y nuevo culto espiritual" y "está
estructurada en tres partes, cada una de las cuales profundiza una
de las tres dimensiones de la Eucaristía", es decir: "Eucaristía,
misterio que se ha de creer; Eucaristía, misterio que se ha de
celebrar y Eucaristía, misterio que se ha de vivir".
“La enseñanza del Santo Padre –añadió– ilustra
con claridad cómo la acción litúrgica (misterio que se ha de
celebrar) es aquella acción específica que hace posible la
conformación de la vida cristiana (misterio que se ha de vivir,
nuevo culto) por parte de la fe (misterio que se ha de creer)". El
Papa, "con una segunda novedad doctrinal de gran importancia",
resalta además "la relevancia del ‘arte de celebrar’ para una
participación activa plena y fructuosa".
"Eucaristía, misterio que se ha de creer"
En la primera parte, "Eucaristía, misterio que se
ha de creer", se habla del "Don de la Trinidad", y "se ilustra el
misterio de la Eucaristía a partir de su origen trinitario, que
asegura su carácter permanente de don”.
Sobre los lazos entre "Institución cristológica y
obra del Espíritu", el Santo Padre aborda "la institución de la
Eucaristía en relación con la cena pascual judía" en un "pasaje
decisivo para iluminar el ‘novum’ radical que Jesús aporta a la
antigua cena ritual".
"Eucaristía e Iglesia", el segundo apartado,
subraya que "la Eucaristía es el principio causal de la Iglesia: "en
cada celebración confesamos la primacía del don de Cristo. El
influjo causal de la Eucaristía en el origen de la Iglesia revela la
precedencia no sólo cronológica sino también ontológica del habernos
‘amado primero’. Benedicto XVI, mientras afirma la relación circular
entre la Eucaristía que edifica la Iglesia y la Iglesia misma que
celebra la Eucaristía, cumple una significativa opción magisterial
por el primado de la causalidad eucarística sobre la eclesial".
El Papa aborda la relación entre la Eucaristía y
los demás sacramentos, afirmando que ésta “lleva la iniciación
cristiana a la plenitud y es como el centro y fin de toda la vida
sacramental". Respecto al sacramento de la reconciliación, el Papa
insiste en la exigencia de "una recuperación de la pedagogía de la
conversión que nace de la Eucaristía".
Al tratar la relación entre Eucaristía y Orden,
el Santo Padre reafirma el carácter "insustituible del sacerdocio
ministerial para la celebración de la santa Misa" y, además, "subraya
y profundiza la relación entre orden sacerdotal y celibato: "Respetando
la praxis y las diferentes tradiciones orientales –escribe– es
necesario reafirmar el sentido profundo del celibato sacerdotal,
considerado con justicia una riqueza inestimable".
En "Eucaristía y Matrimonio", el Santo Padre
sostiene que , sacramento esponsal por excelencia, "corrobora de
forma inagotable la unidad y el amor indisolubles de todo matrimonio
cristiano".
Según el Arzobispo, el texto contiene "importantes
sugerencias pastorales" respecto a los católicos divorciados que se
han vuelto a casar. La Exhortación, tras reafirmar que "a pesar de
su situación siguen perteneciendo a la Iglesia, que les sigue con
especial atención", enumera nueve modalidades de participación en la
vida de la comunidad de estos fieles que, aunque no reciban la
Comunión, pueden adoptar un estilo de vida cristiano".
"Se habla también de los que habiendo celebrado
válidamente el matrimonio, por condiciones objetivas no pueden
disolver los nuevos lazos contraídos, proponiéndoles, con una
adecuada ayuda pastoral, que se comprometan "a vivir su relación
según las exigencias de la ley de Dios, como amigos, como hermano y
hermana", es decir, transformando su relación en amistad fraternal".
"Eucaristía, misterio que se ha de celebrar"
El Purpurado se refirió a la segunda parte de la
Exhortación, "Eucaristía, misterio que se ha de celebrar", en la que
se ilustra, "el desarrollo de la acción litúrgica en la celebración,
indicando los elementos que merecen una mayor reflexión y ofreciendo
algunas sugerencias pastorales de gran importancia".
El Papa ofrece unas indicaciones sobre la riqueza
de los signos litúrgicos (silencio, paramentos, gestos: estar de
pie, de rodillas, etc.) y el arte al servicio de la celebración. En
este contexto se recuerda que el sagrario debe colocarse en un lugar
visible en la Iglesia, gracias también a la lamparilla encendida.
Para favorecer una participación activa más
adecuada en el rito sagrado, el Santo Padre propone algunos recursos
pastorales y, asimismo propone "un recurso más habitual a la lengua
latina, sobre todo en las grandes celebraciones internacionales, sin
descuidar el peso del canto gregoriano".
"El Papa –continuó– recuerda la unidad intrínseca
del rito de la santa Misa", que se debe expresar también en el modo
con que se cuida la liturgia de la Palabra". Benedicto XVI hace
hincapié en el “notable valor educativo” de la presentación de los
dones, el intercambio de la paz y el "Ite missa est". “El Santo
Padre ha confiado el estudio de posibles cambios sobre estos dos
últimos puntos a los dicasterios competentes".
"Eucaristía, misterio que se ha de vivir"
En la tercera y última parte, el Purpurado,
indicó que "se muestra la capacidad del misterio creído y celebrado
de constituir el horizonte último y definitivo de la existencia
cristiana".
En la Exhortación "se subraya con fuerza que el
don de la Eucaristía es para el hombre, responde a las esperanzas
del hombre. Los cristianos encuentran en la celebración eucarística
al Dios vivo y verdadero capaz de salvar su vida. Y esta salvación
tiene como interlocutora a la libertad humana".
"La relevancia antropológica de la Eucaristía
emerge con toda su fuerza en el culto nuevo característico del
cristiano. Sobre la base de la acción eucarística, cada
circunstancia de la existencia se convierte, por decir así, en
‘sacramental’”, añadió.
Tras recordar que "cada fiel está llamado a una
profunda transformación de la propia vida", el Patriarca de Venecia
subrayó la importancia de la “responsabilidad de los cristianos que
desempeñan cargos públicos y políticos". Concretamente, los
políticos y legisladores católicos deben "presentar y apoyar –escribe
el Santo Padre– leyes inspiradas en los valores fundados en la
naturaleza humana. Esto tiene además una relación objetiva con la
Eucaristía".
Asimismo, el documento “recomienda vivamente a
todos, pero en particular a los fieles laicos, "cultivar el deseo de
que la Eucaristía influya cada vez más profundamente en su vida
cotidiana, convirtiéndolos en testigos visibles en su propio
ambiente de trabajo y en toda la sociedad".
El Cardenal afirmó que el texto no duda en
afirmar que “la Eucaristía impulsa a todo el que cree a hacerse ‘pan
partido’ para los demás, y por tanto, a trabajar por un mundo más
justo y fraterno”.
Asimismo, el Purpurado manifestó la convicción de
que "en la autenticidad de la fe y del culto eucarístico se halla el
secreto de un renacimiento de la vida cristiana capaz de regenerar
al Pueblo de Dios. En el misterio de la Eucaristía se accede a la
realidad de Dios que es amor".
Por último, el Cardenal Scola destacó que al
inicio y al final del documento, Benedicto XVI subraya la relación
entre la Eucaristía y la Virgen: "En María Santísima vemos
perfectamente realizado el modo sacramental con que Dios, en su
iniciativa salvadora, se acerca e implica a la criatura humana. De
Ella hemos de aprender a convertirnos en personas eucarísticas y
eclesiales".