¿Estimados hermanos, es cierto lo que dicen los
protestantes de que la Biblia prohíbe la Intercesión de los santos?
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Los Santos y Nosotros
Muchos se dan cuenta de que los hermanos no
católicos rechazan enérgicamente a los santos diciendo que no
necesitamos otros modelos de santidad, ya que tenemos el modelo de
Jesús. Que Dios es el unico santo y que mucho menos necesitamos a
los santos como intercesores, pues Cristo es el Unico mediador ante
el Padre. Muchos católicos no saben qué contestar y están dudosos
frente a estas opiniones. Respondamos a estas interrogantes:
1.- Los Santos los hace Dios, no el Papa.
El Santo Padre ha beatificado y canonizado a una
gran cantidad de hombres y mujeres a lo largo de toda la Iglesia
Universal. Con esto la Iglesia lo que hace es reconocer oficialmente
su testimonio de santidad. Hay que entender bien claro que el Papa
no es el que los hace santos con un papel, eso es un invento y
pesima idea de muchos evangelicos fundamentalistas. Es Dios quien
los hace santos mediante la gracia recibida por su vida de fe en
obediencia cristiana y se les reconoce que vivieron en plenitud esa
santidad. El Papa y la Iglesia simplemente los reconoce como tales.
Como cristianos que somos nuestra fe tiene una
solida base biblica. Incluso algunos de nuestros hermanos esperados
en su odio contra esta doctrina llegan a decir que Santo es
solamente Dios y se les olvida o ignoran lo que la Escritura dice
sobre eso, En grado perfecto Santo es solamente Dios, pero quienes
se unen a él participan de esa santidad. Leamoslo en la misma Biblia
evangelica Reina valera de 1909:
Como habló por boca de sus santos profetas que
fueron desde el principio: Lc 1:70 (RVA) Aqui la Escritura habla de
los profetas como santos.
Si alguno violare el templo de Dios, Dios
destruirá al tal: porque el templo de Dios, el cual sois vosotros,
santo es. 1Cor:3:17 (RVA) Aqui Pablo nos dice que somos santos por
ser templos de Dios.
Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y
todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono
de su gloria. Mt:25:31 (RVA) Incluso Jesucristo aqui afrima que
tambien los angeles son santos.
Al unirnos a Jesus participamos de esa santidad 1
Cor 12,13 Para eso lo unico que hacia falta es que los protestantes
leyeran la Biblia y se darian cuenta de como Pablo se dirige a los
primeros cristianos:
A todos los que estáis en Roma, amados de Dios,
llamados santos: Gracia y paz tengáis de Dios nuestro Padre, y del
Señor Jesucristo. Rom 1,7 (RVA)
Porque Dios no es Dios de disensión, sino de paz;
como en todas las iglesias de los santos. 1Cor 14,33 (RVA)
Todos los santos os saludan. 2Cor 13:13 (RVA)
Nota una vez mas como les llama santos.
PABLO, apóstol de Jesucristo por la voluntad de
Dios, á los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso Ef
1:1 (RVA) Ahora les llama asi a los Efeso.
PABLO y Timoteo, siervos de Jesucristo, á todos
los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y
diáconos. Fil 1:1 (RVA) Ahora con los que estan en Filipos.
Asi que no es como muchos protestantes dicen que
el Papa es una fabrica de hacer santos. Si a alguien quieren
reclamar los protestantes deberian reclamarle a Jesucristo, a Lucas,
a Pablo, a Pedro y a Dios porque eso esta en la Biblia. Dios nos
hace santos y por eso nos llama a vivir en santidad.
Y aconteció que Pedro, andándolos á todos, vino
también á los santos que habitaban en Lydda. Hech 9:32 (RVA)Lucas,
el autor de este libro, tambien les llama santos a los primeros
cristianos, antecesores nuestros.
Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á
Dios en justicia y en santidad de verdad. Ef 4:24 (RVA)
Como ves mi estimado hermano muchos hermanos
esperados no han leido bien la Escritura. A algunos que se destacan
por un fuerte testimonio la Iglesia los reconoce de una manera
especial. De esta forma ellos se convierten para los creyentes en un
modelo de santidad (1 Tim. 1, 16) y en intercesores en favor nuestro.
Por supuesto la Iglesia Católica a nadie obliga a invocar y tener
devoción a los santos. Solamente los propone como modelos para ser
imitados.
2. ¿Qué debemos contestar a los que piensan que
solamente Cristo es el unico modelo?
Los hermanos evangélicos dicen: No necesitamos
otro modelo de santidad si ya tenemos el modelo del propio Jesús.
Queridos hermanos: Eso es falso y no es biblico.
Esa es una verdad a medias. Enseguida me vienen a la mente los
textos bíblicos del Apóstol Pablo:
«Para mí la vida es Cristo, y la muerte es
ganancia... Hermanos, sigan mi ejemplo y fíjense también en los que
viven según el ejemplo que nosotros les hemos dado a ustedes» (Fil.
1, 21 y 3, 17).
En otra parte dice el Apóstol: «Sigan ustedes mi
ejemplo como yo sigo el ejemplo de Cristo Jesús» (1 Tim. 1, 16).
En estos textos vemos claramente que Pablo se
pone a sí mismo como ejemplo de seguidor de Cristo, e incita a los
creyentes a ser sus imitadores, como él lo es de Cristo.
Tomemos otro ejemplo de la Biblia: María, la
Madre de Jesús.
Ella es la mujer «que Dios ha bendecido más que a
todas las mujeres» (Lc. 1, 28 y 1, 42), como dijeron el ángel
Gabriel y su prima Isabel. Y en el cántico de María (Lc. 1, 46-55);
ella se presenta también como ejemplo de humilde servidora y de
esclava, «en adelante todos los hombres me llamarán bienaventurada»
(Lc. 1, 48).
La Biblia, entonces, pone claramente a María como
modelo de santidad para todas las generaciones. Y es eso lo que
celebra la Iglesia Católica al venerar a María. La veneración a
María nunca puede ser culto de adoración; la veneración es un culto
de honra y de profundo respeto hacia la Madre de Jesús.
Cuando leemos con atención las Escrituras, nos
damos cuenta de que la Biblia nos ofrece muchos modelos de santidad;
por ejemplo: al apóstol Tomás, que era un hombre con grandes dudas
sobre la fe pero que al fin proclamó a Jesús como su Señor y su Dios
(Jn. 20, 26-28).
Así también la Iglesia católica presenta el
ejemplo de Juan Bautista que con gran valentía dio testimonio de
Jesús hasta derramar su sangre por el Señor (Mt. 14, 1-12).
De igual manera, la Iglesia Católica presenta
ahora a los santos de nuestros tiempos como ejemplos de fe cristiana.
Ellos nos señalan un camino y muchos ven en ellos la gracia del
Señor Jesús, que fue tan eficaz en sus vidas. Los santos son para
nosotros verdaderos modelos a imitar. Ellos tuvieron una clara
prioridad en su vida: Jesucristo. Y es este modelo de fe cristiana
el que tocó de diversas maneras el corazón de mucha gente. La fe en
los santos no es, de ninguna manera, un obstáculo a la fe en
Jesucristo, como piensan los hermanos evangélicos, sino un estímulo
para seguir a Cristo.
Por supuesto debemos evitar excesos, los santos
no son semidioses y la santidad de tal o cual persona nunca puede
oscurecer el seguimiento de Cristo. Al contrario, la verdadera
santidad de los santos siempre anima hacia una mayor búsqueda de
Dios.
3. Los santos como intercesores:
Muchos hermanos evangélicos tienen problemas para
aceptar a los santos como intercesores en favor nuestro. Simplemente
dicen que Jesucristo es el único Mediador entre Dios y los hombres y
que no necesitamos nuevos intercesores: «Hay un solo Dios, y un solo
Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús» (1 Tim. 2, 5; Hebr.
8, 6 y 9, 11-14).
Nosotros, los católicos, proclamamos también que
Jesucristo es el Unico Mediador entre Dios y los hombres. Pero los
santos no son un obstáculo para dirigirnos directamente a Jesucristo,
a Dios Padre o al Espíritu Santo.
Los santos no nos alejan de Dios; simplemente
ellos con sus ejemplos de fe cristiana nos estimulan a acercarnos a
Dios con la sola mediación de Jesucristo. ¿Acaso la gente no acudio
a Pablo, a Pedro, a Juan y a los demas apostoles? Claro que si.
Entonces fueron mediadores o intercesores. ¿Acaso la gente no acude
al llamado de los pastores evangelicos cuando van a orar por ellos?
Claro que si. Entonces ya se convirtieron en mediadores o
intercesores. Cristo es el mediador de salvacion y los hombres lo
son de intercesion pues es Dios quien tiene el poder. Si alguien te
dice: Si pero ellos ya estan muertos entonces te recomiendo leer el
tema de la intercesion de los santos haciendo click aqui.
Ahora bien, cuando la Iglesia Católica dice que
los santos son intercesores nuestros delante de Jesucristo, eso no
quiere decir que ellos son los que hacen los milagros. Es siempre
Dios Padre, Jesucristo o el Espíritu Santo, quienes obran maravillas
entre nosotros, aunque sí puede ser que los milagros sean hechos «por
intercesión» de estos santos:
4. El ejemplo de María
Veamos el ejemplo de María en las bodas de Caná.
Es María la Madre de Jesús la que invita discretamente a su Hijo a
hacer un milagro diciendo: «Ya no tienen vino». Y Jesús le hace
entender que la hora de hacer signos no ha llegado todavía. Sin
embargo, por la intercesión de su Madre María, Jesús hace su primer
milagro (Jn. 2, 1-12).
Este es el sentido bíblico de la intercesión de
los santos. Hay muchos ejemplos más de la intercesión de los santos
ante Dios. Veamos algunos textos: Moisés ora a Dios por intercesión
de Abraham, Isaac y de Jacob (Ex. 32, 11-14).
Jesús manda a sus Apóstoles a sanar enfermos, a
resucitar muertos, a limpiar leprosos y echar demonios (Mt. 10, 8).
Pedro y Juan, en nombre de Jesús, sanan a un hombre tullido (Hech.
3, 1-10).
En el pueblo de Troáda, el apóstol Pablo devuelve
la vida a un joven accidentado (Hech. 20, 7-11). Fue mediador y no
mando a la gente a su casa para que le pidiera directamente a
Jesucristo.
Cuando el apóstol Pedro pasaba por la calle, la
gente sacaba a los enfermos y los ponía en camillas para que, al
pasar Pedro, por lo menos su sombra cayera sobre algunos de ellos, y
todos eran sanados (Heh. 5, 15-16). Dios hacía grandes milagros por
medio de Pablo, tanto que hasta los pañuelos o las ropas que habían
sido tocados por su cuerpo eran llevadas a los enfermos y los
espíritus malos salían de éstos (Hech. 19, 11-12). Fue intercesor y
no les dijo oren ustedes mismo a Jesucristo. Lo mismo hacen los
santos.
Todos estos textos nos dicen que Jesucristo hacía
milagros por medio de sus discípulos. «Ustedes han recibido este
poder sin costo; úsenlo sin cobrar», dijo Jesús (Mt. 10, 8).
5. Dios acepta la oración de los santos
La Biblia, SI, la Biblia, aunque a muchos no les
guste, nos enseña también que debemos ayudarnos mutuamente con el
poder de intercesión de la oración. «La oración de los santos es
como perfume agradable ante el trono de Dios» (Apoc. 8, 4).
«Ahora me alegro, dice el Apóstol Pablo, en lo
que sufro por ustedes, porque de esta manera voy completando en mi
propio cuerpo lo que falta a los sufrimientos de Cristo por la
Iglesia, que es su cuerpo» (Col. 1, 24).
«La oración fervorosa del hombre bueno tiene
mucho poder. El profeta Elías era un hombre tal como nosotros, y
cuando pidió en su oración que no lloviera, dejó de llover sobre la
tierra durante tres años y medio y después cuando oró otra vez,
volvió a llover y la tierra dio su cosecha» (Stgo. 5, 16-18).
«Los cuatro seres vivientes y los 24 ancianos se
pusieron de rodillas delante del Cordero. Cada uno de los ancianos
tenía un arpa, y llevaban copas de oro llenas de incienso, que son
las oraciones de los que pertenecen a Dios» (Apoc. 5, 8).
En todos estos textos notamos que la oración
fervorosa o la intercesión de los santos tiene mucho poder delante
del trono de Dios. No podemos dudar de que estos santos, que ahora
están delante de Dios, van a interceder por nosotros, como lo hizo
Moisés al hablar con Dios para aplacar su ira invocando a Abraham,
Isaac y Jacob (Ex. 32, 13).
Al invocar a los santos siempre contemplaremos
las virtudes que obró Dios en ellos. Dios está siempre en el
trasfondo de nuestra invocación o veneración a los santos. Los
santos no nos alejan de Dios, sino que nos invitan a ponernos
directamente en contacto con El, con la sola mediación de Jesucristo.
Muchos hermanos separados se salieron de la Iglesia catolica sin
saber todo esto y es tiempo de que regresen para vivir mas fuerte su
fe.
6. ¿Debemos evitar los excesos en la veneración
de los santos?
Por supuesto que en nuestra veneración a los
santos debemos evitar los excesos. Por ejemplo, hay gente que no
busca a los santos como un modelo de fe cristiana, sino solamente
como remedio a sus dolencias, angustias y dificultades, o para
encontrar un objeto que se le ha perdido. Sabemos muy bien que hay
gente que se acerca a los santos con una fe casi mágica. No nos
corresponde juzgar los sentimientos de nuestros hermanos que tienen
una fe débil. Pero estoy seguro de que Dios respeta la conciencia de
cada uno.
Pienso en aquella mujer de la Biblia que sufría
hemorragias de sangre durante tantos años, la que se acercó a Jesús
tal vez con una fe mágica, pensando que con sólo tocar su manto
sanaría, y la señora con esta fe que a nosotros nos parece medio
mágica sanó. Pero luego Jesús buscó a aquella mujer y quiso darle
más que un simple remedio a sus dolencias. Jesús deseaba un
encuentro personal con aquella enferma y aclarar la verdadera razón
de su sanación: La fe. «Hija, has sido sanada porque creíste» (Lc.
8, 43-48).
Creo que hay mucha gente católica, entre nosotros
que se acerca a Cristo y a los santos con esta actitud tímida, con
esta fe no muy clara, tal vez con creencias medio mágicas. Pero no
tenemos derecho a humillar o aplastar esta poca fe que tiene la
gente sencilla. Es un pecado muy grave burlarse de la fe débil de
uno de nuestros hermanos. Debemos ayudarles con mucho amor a
purificar su fe, como lo hizo Jesús con aquella mujer enferma. Un
poco de fe basta para que Dios actúe.
Queridos hermanos católicos y no católicos,
termino esta carta dando gracias a Dios por las grandes maravillas
que obró en los santos, y por habernos hecho el hermoso regalo de
nuestros santos latinoamericanos. Ojalá que nosotros, como
cristianos verdaderos, contemplando sus ejemplos logremos también la
santidad.
Y termino recordando que la Iglesia no obliga a
nadie a invocar y tener devoción a los santos. Esto depende del
gusto, de la cultura y de la libertad de cada cristiano. Es un
camino que se ofrece, y dichosos de nosotros si lo aceptamos con
humildad y agradecimiento.