En la Biblia en la parte del antiguo testamento
existe un libro llamado Nehemías, en el capitulo 1 de este libro
leemos que Nehemías estaba en el palacio del rey Artajerjes y era el
encargado de las bebidas o sea copero, en aquel entonces era común
que mataran a los reyes poniéndoles veneno en su copa, o sea que el
oficio que desempeñaba Nehemías era solo para empleados de alta
confianza.
Como vemos él era un hombre con el porvenir
asegurado pues vivía bien sirviéndole a su rey, sin embargo tan
pronto le llegaron noticias de lo que le pasaba a sus compatriotas y
de cómo su amada Jerusalén, estaba destruida, se puso triste y
compasivo a pesar de que a él no le afecta en nada esa desgracia,
después de llorar Nehemías hace a Dios una de las oraciones más
bellas que encontramos en la Biblia: “ ¡ah Yavé, Dios del Cielo, tu
eres grande y temible! Tú guardas tu alianza y tu fidelidad a los
que te aman y cumplen tus mandamientos. Estén atentos tus oídos y
abiertos tus ojos para escuchar la oración de tu siervo.
Estoy en tu presencia día y noche por tus
servidores los hijos de Israel. Te estoy confesando los pecados que
nosotros los hijos de Israel hemos cometido contra ti. Yo mismo y la
familia de mi padre hemos pecado.
Nos hemos portado muy mal. No hemos cumplido tus
mandamientos, leyes e instrucciones, que entregaste a tu siervo
Moisés.
Pero acuérdate también de los que le dijiste a
Moisés: “si ustedes no me son fieles, los dispersaré por las
naciones. Pero si cumplen mis mandamientos y los ponen en práctica,
los conduciré de nuevo al hogar donde he escogido vivir. Los reuniré
aunque estén dispersos por el mundo.”
Imagínate que oración más sincera y
desinteresada. Él oró por su pueblo, por los pecados de él y su
familia, pero no trato de justificar sus errores, sino que los
admitió con sincero arrepentimiento. Cuando nosotros oramos casi
siempre solo pedimos por nosotros o por nuestros familiares o
amigos, pero ¿cuándo oramos por nuestra ciudad o país?
Luego de haber escuchado esta oración Dios ayudo
a Nehemias, pues como nos cuenta la historia un día mientras le
servía a su rey este notó que Nehemias estaba triste entonces le
preguntó que pasaba y el le contó la desventura de Jerusalén y su
gente. Entonces después de pedírselo, el rey accedió a ayudarlo; le
dio permiso de ir a la ciudad y reconstruirla, todo esto se los dio
el rey pues el sabía que Nehemías no era un pedigüeño, y sus años de
servició leal le hicieron ganar la simpatía del rey, pero sin duda
alguna vemos la acción de la mano de Dios quien escuchó las suplicas
de Nehemias he hizo que hasta le regalaran la madera para
reconstruir la ciudad caída.
Hasta aquí dejamos la historia que por cierto es
bastante interesante, tal vez te preguntes que tiene que ver todo
eso con la vida de hoy, si leemos la Biblia notaremos que en la
antigüedad (también lo demuestra la evidencia arqueológica) todas
las ciudades tenían grandes murallas que las protegían de los
enemigos, mientras más grandes y robustas más rico y poderoso era la
ciudad, los habitantes se enorgullecían de sus murallas y puertas,
en las murallas habían altas torres llamadas atalayas donde un vigía
estaba día y noche mirando los alrededores. Sin embargo las puertas
de la ciudad se abrían alegremente cuando era algún amigo de la
ciudad quien llegaba.
Así como esas antiguas ciudades nuestro corazón
es similar, tenemos que tener fuertes murallas para protegernos de
los ataques del enemigo, pues él solo viene a robar, destruir y
matar, el continuamente te tienta para que caigas, pero si tus
murallas son fuertes y en tu ciudad reina Jesús como centro de tu
vida ningún ataque del enemigo podrá contra ti, estando con él tu
corazón tendrá altas atalayas que te harán ver al enemigo cuando
quiere atacarte y no te hará caer.
Sin embargo muchos corazones jóvenes han sido
dañados por el maligno y hoy son jóvenes encerrados en un mundo sin
salida, la vida parece no tener sentido, y ante la menor tentación
caen en los vicios en la perdición, en depresiones, no saben en
quien confiar, les parece que Dios no les escucha. Si tu estas en
una situación así pídele ayuda a Dios que es Todopoderoso, has una
oración sincera, reconócete pecador ante él y dile que quieres su
ayuda para empezar a reconstruir tu vida, que ya quieres salir de
esa crisis en la que vives, en ese mundo donde un día eres feliz y
al otro no, dile que quieres edificar tu vida sobre
El, que de corazón quieres cambiar, que ya no
quieres ser el mismo, y Jesús no dudará en ayudarte, con el
reconstruirás tu vida, lo que el mal te quitó el te lo devolverá,
harán grandes y resistentes murallas, una gran puerta que se abra
solo para irradiar amor a los demás, y para recibir todo aquello que
venga de Dios y te edifique, además si perseveras en la oración y la
lectura de la Biblia, tu vida tendrá altas torres donde podrás ver
de lejos los intentos de ataque del enemigo que ahora te quiere
atacar más pues sabe que has reconstruido tu vida, sin embargo no
hay nada de que temer pues Cristo venció en la cruz del calvario, y
ahora vive en el corazón de quienes lo invitan a vivir con él. Así
que basta de sufrir, hoy es tiempo de reconstruir, siempre se puede
empezar mas estamos en adviento una época especial para reconstruir
y prepararse para que así esta navidad Jesús pueda nacer
verdaderamente en tu corazón y llenarte de bendiciones.