El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino
para servir. Mateo 20:28
Me he preguntado a veces si habrá algún seguidor suyo que se
imagine que su situación está por encima de la del Señor de los
señores y Maestro de los maestros.
Un día recibí una llamada inesperada de mi hermana mayor. Me dijo:
“Mira, te voy a enviar una niña que tengo aquí conmigo. Su madre me
la ha entregado. A la vez que me la dio a mí, se desprendió también
de sus dos hermanitas”.
Al escuchar esta noticia no supe que decir en un primer momento. Sin
embargo, tras colgar el teléfono, elevé una oración al cielo y le
dije esto a Dios: “Querido Señor, tu dices que debemos servir y creo
que esta es mi oportunidad para hacerlo”.
Es triste ver a un niño desamparado, ultrajado, explotado y
maltratado por la sociedad y más aún por su propia familia. Mi
hermana me explicó que esta niña había sido maltratada por las
personas que más la deberían haber amado.
La alimentación y el aseo personal de la pequeña habían sido
descuidados, y, además, habían abusado de ella.
Ante tal panorama, le dije a mi hermana que me haría cargo de la
niña. A los pocos días, mi esposo fue a buscarla y la trajo a casa.
Como se nos había anunciado, la pequeña estaba descuidada y enferma.
Hoy día, después de dos años de esto, está recuperada aunque no en
su totalidad, porque quedará marcada por una de las enfermedades que
padecía.
¡Si la pudiesen conocer! Es actualmente una niña de aspecto sano; es
inteligente, educada y alegre. Cuando le preguntan como es su vida,
ella responde: “Soy muy feliz” y eso nos alegra enormemente.
Te hablo especialmente a ti, porque el Señor nos ha llamado a servir
no importa a quien, ni donde, ni como.
Solo quiere que sirvamos a los demás.
El servio es algo maravilloso. Tú y yo, y los demás humanos, nacimos
para eso. Tal vez no veas los resultados o la recompensa
inmediatamente cuando sirves o ayudas a los demás, pero ten siempre
presente que Dios te recompensará en gran manera por tu servicio.
No tengas miedo de ayudar a alguien que lo
necesita. Dios siempre estará a tu lado para ayudarte.