Dentro de los sentimientos y las emociones, el
perdón es una de las facetas más difíciles de superar. Casi todos
tenemos una cierta resistencia para liberarnos de esa carga, aunque
nos sea insostenible e imposible de seguir llevando.
Resulta que el perdón es nuestra única puerta
para entrar a la vida plena.
No hay felicidad, alegría, paz, amor, bienestar,
salud... sin perdón. Es nuestra prueba más grande, es la apertura al
amor, a la comprensión, a la compasión.
El perdón es un método poderoso para abrir el
corazón cuando está cerrado a otros, a nosotros mismos o a la vida.
El enojo, la culpa, el miedo, la desconfianza... son algunas de las
trabas que bloquean el corazón y su natural capacidad de perdonar.
Muchas veces no perdonamos por miedo, miedo a ser
lastimados nuevamente, a que la gente no aprecie nuestra buena
disposición, por orgullo, por no aceptar que hay otros caminos menos
tortuosos para vivir, por prejuicio o por falta de amor.
Cuando perdonamos no se trata de permitir un
nuevo daño, es más, la persona a la que perdonamos no tiene que
enterarse siquiera que lo hemos hecho. El perdón solamente ayuda a
la persona que perdona, al final tú decides si continúas con esa
relación o te olvidas de cualquier acercamiento.
Perdonar no es solo hacerlo con los seres que de
alguna u otra manera nos han dañado, es también hacerlo con nosotros
mismos.
Aceptar que somos humanos, darnos el derecho de
cometer errores y darnos la libertad de rectificar y abrir nuestro
corazón para perdonarnos, aceptarnos y amarnos. Cuándo somos capaces
de perdonarnos a nosotros mismos, seremos capaces de perdonar ¡hasta
a nuestro peor enemigo!.
Meditación
Trata de ver a la persona que te es difícil
perdonar con ojos de compasión, y comprensión. Comprende que cada
persona hace lo mejor que puede en su momento y que solo cuenta con
las armas que haya obtenido de sus vivencias. ¿qué tipo de vivencias
tiene esa persona? ¿cómo fue su infancia? ¿esa persona esta rodeada
de amor, o se siente rechazado? El comprender las circunstancias que
llevan a una persona a actuar haciendo daño nos ayuda a liberarnos
del rencor.