Parróquia La Santa Cruz
Col. Tara, San Pedro Sula,  Honduras, Tel. (504) 551-3290

InicioQuienes SomosNoticiasLecturas del DíaBibliaLiturgia de las HorasSanto RosarioOracionesReflexionesPastoralesDocumentosNuestra FeTemas de ActualidadComunidadesLiturgiaContactosEnlaces
Pastoral de Comunicaciones, Todos los Derechos Reservados, © 2007

La Multiplicación de los Panes: Hoy

 

¡Es el picnic más gozoso en la historia del mundo! ¿Qué nos enseña este pasaje del Evangelio? Primero, que Jesús se preocupa y «siente compasión» de todo el hombre, cuerpo y alma. A las almas Jesús distribuye la Palabra, a los cuerpos la curación y el alimento. Surge por lo tanto objetar: ¿por qué no lo hace también hoy? ¿Por qué no multiplica el pan para tantos millones de hambrientos que hay en la tierra?

El Evangelio de la multiplicación de los panes contiene un detalle que nos puede ayudar a encontrar la respuesta. Jesús no chasqueó simplemente los dedos e hizo aparecer como por arte de magia panes y peces a voluntad. Preguntó a sus discípulos qué tenían; invitó a compartir lo poco que tenían: cinco panes y dos peces.

Lo mismo hace hoy. Pide que pongamos en común los recursos de la tierra. Es sabido que, al menos desde el punto de vista alimentario, nuestra tierra sería capaz de mantener a más miles de millones de seres humanos que los actuales. ¿Pero cómo podemos acusar a Dios de no proporcionar pan suficiente para todos, cuando cada año destruimos millones de toneladas de provisiones alimentarias, que llamamos «excedentes», para no bajar los precios? Se necesita una mejor distribución, una mayor solidaridad y compartir: la solución está ahí.

No es tan sencillo. Existe la manía de los armamentos, hay gobernantes irresponsables que contribuyen a mantener muchas poblaciones en el hambre. Pero una parte de responsabilidad cae también en los países ricos. Nosotros somos ahora aquella persona anónima (un cipote, según uno de los evangelistas) que tiene cinco panes y dos peces; sólo que los mantenemos apretados y nos guardamos bien de entregarlos para que sean divididos entre todos.

Por el modo en que está descrita («tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos») la multiplicación de los panes y los peces ha hecho siempre pensar en la multiplicación de ese otro pan que es el cuerpo de Cristo. Por esto las más antiguas representaciones de la Eucaristía nos muestran un canasto con cinco panes y, a los lados, dos peces, como el mosaico descubierto en Tabga, en Palestina, en la iglesia erigida en el lugar de la multiplicación de los panes, o en el fresco de las catacumbas de Priscila.

En el fondo, también lo que estamos haciendo en este momento, a traves de este articulo, es una multiplicación de los panes: el pan de la palabra de Dios. Hemos partido el pan de la palabra y la web ( internet ) ha multiplicado estas palabras, de modo que más de cinco mil hombres, también esta vez, han comido y se han saciado. Queda una tarea: «recoger los trozos sobrantes», hacer llegar la palabra igualmente a quien no ha participado en el banquete. Hacerse «repetidores» y testigos de este mensaje.

Igualmente, cuando se trata de la ayuda a los demás, muchas veces tenemos en nuestras cestas los cinco panes y dos peces que necesita nuestro prójimo. A veces es una limosna, a veces es ceder el paso en la calle o una simple sonrisa que devuelva la confianza a nuestros hijos o compañeros de trabajo, después de que hemos sufrido algún percance.

Si hay algo que defina los avances tecnológicos del momento presente es la capacidad que tiene el hombre moderno de multiplicarlo todo. La sociedad de consumo impulsa cada día a producir más y mejores alimentos, a aumentar el capital desmesuradamente, a incrementar la velocidad de los medios de transporte, a facilitar hasta los límites de lo imposible la comunicación, a acortar las distancias, a aumentar el confort de vida. Se puede decir que la ciencia ha hecho en nuestro mundo el milagro de la multiplicación de los bienes de consumo, un milagro imposible de realizar a principios de nuestra era: ya hay pan y alimentos básicos para todos los seres que habitan el planeta.

Los cristianos tenemos un largo camino por delante en este mundo tan falto de pan y de amor, porque la situación en nuestro mundo moderno sigue siendo desesperada. Las estadísticas de la ONU son escalofriantes: hambre crónica de 1,100 millones de habitantes, muerte de 40,000 personas diarias por inanición porque el sistema de mercado declara de antemano muertos a quienes no poseen capacidad de compra y niega ayudas en provecho de reducir impuestos al capital. Un 2% de la producción mundial de grano bastaría para alimentar a los 1,500,000 de personas que lo necesitan, pero sin un centavo para adquirir un puñado de trigo o de maíz su identidad es irrelevante. Hay 1,500 millones de personas que no tienen agua potable ni una vivienda digna. Actualmente 990 millones de personas no tienen acceso a fuentes de agua limpia; 2,500 millones no tienen una asistencia sanitaria de base; 40 millones están afectados por el sida; 200 millones de niños por debajo de los 5 años están desnutridos y 15 millones de niños mueren cada año por enfermedades curables. En cuanto a la educación, todavía 900 millones de adultos son analfabetos (de éstos, 600 millones son mujeres), y 400 millones de niños (190 son niñas) no van a la escuela. Y por si esto fuera poco, las fortunas de las 400 familias más ricas del planeta suman más que los 3,000 millones de personas más pobres del mundo.

 


[INICIO]
   [QUIENES SOMOS]   [NOTICIAS]   [LECTURAS]   [ BIBLIA]   [LITURGIA DE LAS HORAS]
[SANTO ROSARIO]   [ORACIONES]   [REFLEXIONES]   [PASTORALES]    [DOCUMENTOS]
[NUESTRA FE]   [TEMAS DE ACTUALIDAD]   [COMUNIDADES]   [LITURGIA]   [CONTACTOS]   [ENLACES]