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Pastoral de Comunicaciones, Todos los
Derechos Reservados, © 2007 |
CÓMO DESCUBRIR MI CARISMA |
Orientaciones que ayudan a discernir su propio
carisma y el Ministerio al cual esté siendo llamado por el Señor.
Enseñanza:
«Uno solo es el Espíritu, y reparte sus dones a
cada uno como desea» (1 Co 12, 11).
Existen diversas clasificaciones de los carismas.
Entre ellas tenemos:
-
Dones del Espíritu Santo:
Isaías 11, 2
-
Dones Carismáticos: 1ª
Corintios 12, 7–10
-
Dones de Ministerio:
Efesios 4, 11
-
Dones de Motivación:
Romanos 12, 6–8
a. Actitudes que preparan para recibir y
discernir nuestro carisma
1. Una actitud de gratitud:
o
Recíbelo y agradécelo.
o
Deseo de ponerlo en
práctica.
2. Una actitud de oración:
o
Alerta a la voz del
Señor.
o
Obtener confirmación
acerca del don.
3. Una actitud humilde y abierta:
o
Confirmación del don
por otros.
o
Abierto al consejo y
crítica constructiva.
o
No insistir en don con
evidente falta de resultados y edificación de la Iglesia.
4. Una actitud decidida:
o
Disposición para
probar su carisma y ver si es verdadero o no.
o
Disposición para decir
siempre «sí» a la voluntad de Dios.
Con todo esto, puedes darte cuenta de que el
descubrimiento de los dones tiene que ver más con una actitud
abierta, sincera y decidida del creyente que con una actuación
sobrenatural de Dios. El creyente actúa y practica, Dios confirma y
enseña.
b. ¿Se puede pedir un don en particular?
Dios da los carismas como le complace (c.f. 1
Co 12, 11), lo que significa que tenemos que descubrirlos y
actuarlos, pero:
-
1ª Corintios 12, 31 y 14,
1 nos dice: «Aspiren a los dones mejores...». ¿A cuáles se
refiere?, A los que más necesitamos en el grupo (comunidad).
-
Según 1ª Corintios 14, 13
podríamos pedir uno como complemento de otro don, como es el
caso del don de Interpretación de lenguas.
En este caso, se trata de la Comunidad quien
discierne qué carismas necesita y los pide al Señor en comunidad
y para la Comunidad.
c. ¿Qué hacer con el don recibido?
Los dones son herramientas que nos ayudan a
realizar nuestra misión en la Iglesia (grupo, parroquia,
movimiento, etc.). Edifican la Iglesia, y si no se usan
eclesialmente pierden profundidad en su tarea. Cuando
discernimos que hemos recibido algún carisma, es nuestro deber
ejercerlo (ministrarlo), pero para ello tenemos que
incorporarnos al Ministerio –si ya existe– en el que podremos
hacerlo. Pide al Señor mucho discernimiento y sobre todo fe para
y amor para ejercer dicho carisma con quienes Él quiera y en la
forma que Él señale. Es fundamental que tengamos la visión
del plan de Dios para nuestra vida, y dónde encaja el carisma
recibido en dicho plan. El descubrir la voluntad de Dios es aún
más importante que conocer qué carismas tenemos. Esta voluntad
de Dios, que se expresa en una misión concreta, nos la va
mostrando progresivamente, conforme tengamos las actitudes
anteriormente mencionadas.
d. ¿Por qué algunos hermanos no usan sus dones?
-
Porque no conocen sus
dones.
-
Porque tienen temor: al
qué dirán, a no usarlo bien, a fallar, de servir a Dios, etc.
-
Porque no conocen la
trascendencia de su uso en la Iglesia.
-
Porque no quieren hacerlo.
e. ¿Cuál es mi don?
1. ¿Cómo lo sé?:
-
Confirmación interna: el Señor te lo revela, en oración o en
alguna circunstancia precisa.
-
Confirmación externa:
la comunidad, los frutos, la repetición del hecho.
2. ¿Por qué lo uso y estoy en un Ministerio?,
¿para qué lo hago?, ¿Qué necesidad eclesial espero satisfacer?
3. ¿Qué talentos tengo?
-
Humanos: capacidades o
habilidades innatas;
-
Divinos: dones
espirituales.
4. ¿Cuáles son los frutos?: Personales y
Comunitarios.
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