En los países occidentales más probres y ricos se
ha desatado una carrera: la de quien legaliza antes a las uniones de
homosexuales, equiparándolos en todos los aspectos, incluidos los
económicos, con los matrimonios normales: los de toda la vida, los
de uno con una y para siempre.
Parece que una minoría bien organizada se ha
empeñado en cargarse el mejor tesoro que tiene la sociedad: la
familia. Para ello, el mejor camino es desprestegiar, banalizar y
prostituir al matrimonio. Llámense como quieran a estas uniones
entre homosexuales, que siempre han existido, regúlese como se
quiera, pero jamás sean llamadas ni equiparadas al “matrimonio” . En
Alemania las llaman : “Sociedades de Vida Registrada”. En ninguna
otra época como en la actual se ha aceptado el hecho de la
homosexualidad con tanta comprensión como hoy.
Lo que la Iglesia y la sociedad condenan en los
homosexuales es lo mismo que condenan en los heterosexuales: el uso
del sexo fuera de los límites de toda razón y moral , el engaño
disimulado y la degeneración social. Y esto sí lo están imponiendo
las mayorías políticas dominantes de media Europa, no la Iglesia, ni
la sociedad ¿Dónde está la tan cacareada demanda social en que se
escudan los políticos?. ¿ No será, mas bien la lucha por un puñado
de votos, o el miedo a ciertos grupos de presión secretos o no tan
secretos con un indudable poder internacional?
Nuestra sociedades, están hartas de problemas
ficticios que no existen más que en las mentes calenturienta de
algunos progres y políticos, cuya única meta es el poder. Tras dos o
tres mil años de civilización nadie había parido una idea tan
brillante como esta. ¿ O ha sido un aborto?
Afortunadamente ,gran parte de la sociedad y la
Iglesia no se rigen por modas, no se venden por unos votos más o
menos y no se doblega por presiones de ningún foro. Otra cosa es que
buena parte de nuestra sociedad se haya empantanado tanto en sus
costumbres y moral que aquí nadie sabe ya lo que es bueno o malo.
Todo vale. Lo realmente vergonzoso y lamentable es que se haya
elevado a la categoría de dogma, lo que no pasa de ser una vulgar
degradación social y política.
Supongamos que se aprueban estas leyes.Por las
mismas razones, a continuación, se exigirán leyes análogas para tres
o más homosexuales. ¿Por qué no para dos o tres personas normales,
sin enredos sexuales, que convivan juntas por motivos económicos, de
trabajo o amistad? ¿Por qué no para ancianos jubilados que viven
solos y no pretenden más que compañía?
Al fin y al cabo lo que más importa son las
subvenciones económicas, lógicas en familias que tienen o pueden
tener, criar y mantener hijos; pero absurdas en los demás casos. Sin
embargo, repita Vd. una tontería o barbaridad 1000 veces todos los
años y, al final, aparecerán mentes sesudas que justificarán
cualquier cosa. Y, siempre en nombre de la libertad, de la
democracia, de la paz, de la justicia y de la solidaridad. ¡
Faltaría más!
La Iglesia, recordaba recientemente que «los
hombres y mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con
respeto, compasión y delicadeza». Pide, al mismo tiempo, evitar «todo
signo de discriminación injusta». ¿Por qué se ocultan estas
afirmaciones en los medios de difusión? Son esos medios poderosos de
difusión y presión que sirven a ideologías conocidas: fracasadas
unas y vigentes otras.
La legalización de matrimonios entre homosexuales
no es más que un eslabón de una larga cadena, una escaramuza que no
tiene más objeto que despistar al personal sobre una guerra mucho
mas amplia y trascendental: La destrucción de la civilización
cristiana occidental. Un marxismo trasnochado fracasó
estrepitosamente en el intento, pero algunos aún no se han enterado;
un capitalismo en continua adaptación a los problemas sociales puede
ser igual de peligroso.
¿Quién manda hoy? Unos dicen que los EE.UU.,
otros que el pueblo judío con su inmenso poder, otros se decantan
por las nuevas ideologías sobre la Globalización, la Nueva Era, …que
juntas con las numerosas sectas, religiones y ONGs hacen que
importantes gobiernos nacionales, grupos sociales de todo tipo,
obreros, gays,universitarios, sindicales y otros se limitan a bailar
– aunque ellos crean otra cosa- al son que les toca una media docena
de personas, casi ninguna política, situadas en el vértice de la
pirámide del poder mundial.
Desgraciadamente, hablar del pensamiento
cristiano y de recta razón a quienes no se mueven más que por el
odio, el rencor, los votos, el poder o las riquezas es como arar en
el agua. El pueblo, que no es tan tonto como creen ciertos políticos,
y sí conoce el valor de la familia y del matrimonio. Difícilmente
permitirá que “le den gato por liebre”
Buena parte de la clase política ya está
demasiado desprestigiada, denigrada, infamada,…No les vendria mal un
gesto de valor, de honestidad y de decencia política, negándose, por
una vez, a ir por caminos equivocados. ¡Y ellos lo saben! Además, ¿
Quién conoce a algún político de relieve, que haya dado uno de sus
hijos o hijas para ser adoptado por una de estas parejas?