Querida María Magdalena:
¡que alegría poder de nuevo reconocer tu
verdadera identidad y que pena de toda la documentación y
tradiciones perdidas que nos pudieran hoy aportar más luz sobre tu
verdad!
La historia patriarcal de nuestro cristianismo
tiene una profunda deuda contigo. Las autoridades religiosas y
teológicas deberían pedirte perdón públicamente por la injusticia
que han cometido con tu persona.
Primero se intentó silenciar tu protagonismo en
la vida de Jesús y en el de la primera comunidad; después se ti
quiso robar el título de la primero testigo de la Resurrección, para
atribuírselo a Pedro, tal como hizo el evangelio de Lucas (24,34) y
Pablo que ni siquiera te nombra entre los testigos de la
Resurrección (1Cor 15,5-8). Una opción ideológica y política que
sirvió para reclamar el derecho exclusivo de los varones para
gobernar y obtener las “ordenes sagradas” y sostener así el
patriarcado socialmente dominante, aunque eso fuese traicionar la
opción de Jesús de una comunidad de iguales.
Sólo las tradiciones marginales como la de los
gnósticos y maniqueos te otorgaron la importancia que te habías
merecido y te escogieron como representante de sus doctrinas. El
reconocimiento de tu misión como Apóstol de los Apóstoles se
difundió en grabados de los siglos XI y XII, y en las vidrieras del
XIII de las catedrales de Chartres, Auxerre y Semur in Burgundy.
Con la exclusión del Canon de todos los
Evangelios que no fueron reconocidos por la Iglesia oficial y la
quema de los “escritos herejes” de los maniqueos y gnósticos se
intentó liquidar tu figura y tu protagonismo. Como dice la doctora
Susan Haskins “Con la desaparición de estos escritos , María
Magdalena, heroína de los gnósticos, discípula principal, , , y
suyas, se desvaneció a su vez para resurgir brevemente entre los
ortodoxos como testigo de la Resurrección y , si bien sobre todo, y
de mayor importancia para la historia del cristianismo y las mujeres,
como una ramera arrepentida” (HASKINS, S. María Magdalena. Mito y
metáfora. Herder1996. Para conocer las tradiciones sobre María
Magdalena te recomiendo también, BERNABÉ UBIETA, C. María Magdalena.
Tradiciones en el cristianismo primitivo. Evd,1994.Ambas obras con
abundante bibliografía).
Por que es verdad que para completar y justificar
el robo de tu autoridad, como era imposible borrar tu presencia de
los cuatro Evangelios, se te convirtió en la “pecadora”, “la
adúltera”, la “llorona arrepentida”(aún se conserve el dicho de
“llorar como una Magdalena”); la representante del “pecado de la
carne” paradójicamente ¡tan femenino! Y todo eso ¿cómo no?, se
ratifica con la autoridad Papal.
Pero hoy de nuevo las investigaciones feministas
y la de tantos/as teólogas y teólogos buscadores de la verdad, han
vuelto a recuperar el esplendor de tu imagen. Pero aún están muy
poco vulgarizadas sus conclusiones.
Las mujeres cristianas te vamos reconociendo como
nuestra patrona, la inspiradora de nuestras luchas, la que mantienes
la antorcha de la verdad de Jesús de una comunidad de iguales. Ruega
por nosotras para que no nos falten las fuerzas, ni el humor, pues
necesitamos una buena dosis de amor con humor para seguir nuestro
camino. Tú sabes de dificultades, rechazos, calumnias y menosprecios.
A ti nos encomendamos. Gracias por ti.