Estoy muy preocupada por mi hija de 19 años.
Ella es una joven inteligente y atractiva,
pero el problema es que yo sé que mantiene relaciones sexuales con
todos los enamorados que ha tenido hasta el momento.
Estoy sumamente molesta, ya que ha sido
educada en un hogar de valores morales y cristianos.
¿Es una moda entre la juventud acostarse con
todos y sin preocupaciones?
Lo que me sorprende es que ella ha sido
educada para el respeto y saber esperar al matrimonio, pero los
jóvenes nos hacen sentir a los padres como si fuésemos anormales.
Quiero abordar el tema con ella sin peleas, de
forma que ella comprenda mi preocupación, pero es imposible.
Lo peor de todo esto es que estoy sola en este
dilema, pues mi esposo ni sospecha lo que ella está haciendo.
Además, yo me siento muy mal por estar
mintiéndole constantemente a él, para taparla.
Ella por supuesto no quiere que su padre se
entere.
Esta niña ha sido criada con tanta moral, pero
después de que salió del colegio es como si fuese atea.
Ella vive en la universidad y nos visita sólo
cuando tiene vacaciones.
No sé cómo tocarle su corazón.
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A todos nos preocupan los jóvenes y sus cosas.
A quien no le interese el bienestar de nuestros
jóvenes, no le interesa el futuro del mundo.
Creo que tu preocupación es bastante universal
--o sea, no pienses que estás sola.
Yo te quiero sugerir que tomes en cuenta dos
cosas:
-
Nadie es responsable por las decisiones que
toman los hijos adultos, especialmente cuando viven fuera del
hogar y comienzan a desarrollar su vida independiente.
Es imposible convertirse en un policía las 24 horas para
supervisar e investigar todo lo que hacen. Uno siembra buenas
costumbres y valores en los hijos, aunque nunca se vea la
cosecha. Cada cual escoge su rumbo; a veces bueno y otros no tan
bueno. Lo que haga tu hija, no es tu culpa.
-
Dale tiempo al tiempo. A veces el hijo que
más rebeldía, dolores de cabeza y dificultades manifiesta, es
quien mejor se endereza al final. Todo en esta vida toma tiempo.
La formación es algo que toma muchos años y algunos jóvenes solo
aprenden con los golpes de la vida. No hay que desesperarse, ni
darse por vencido en la batalla.
No pierdas los lazos de comunicación con tu hija.
Sigue dándole tus consejos, pero evita la guerra
y la pelea constante, porque con eso no resuelves nada.
Tampoco te aconsejo que le tapes los ojos a tu
marido.
El padre también debe comunicarse con su hija y
debe estar al tanto de sus actividades; las buenas y las desviadas.