Las que siguen son unas declaraciones de un
prestigioso filósofo español que se reconoce ateo católico (Gustavo
Bueno) :
"La idea de Dios no existe, pues queda fuera de
la racionalidad humana. La afirmación "Dios existe" es capciosa pues
está suponiendo la idea o esencia de Dios. En el plano geométrico
equivaldría a afimar la existencia de un decaedro regular".
¿Cuál sería exactamente la idea de Dios?
¿Es racional, indiferente a la racionalidad o
contraria a esta?
Gustavo Bueno comete un error de lógica en la
frase que citas.
Un decaedro regular es algo imposible, y Bueno no
ha demostrado que la existencia de Dios sea imposible.
Sin esa demostración lo únco que está haciendo es
atraer la imaginación con una comparación de algo absurdo para que
uno se sienta inclinado a asentir a lo que él quiere que uno crea
pero que no ha demostrado.
Sobre esa base falsa, Gustavo Bueno saca una
conclusión aún más pobre: según él no se pueden tener ideas de lo
inexistente. Falso. Uno uede saber qué es un unicornio sin que
existan unicornios.
Es decir, esto es un error sobre otro.
Denunciados esos errores, preguntemos: ¿qué puede
decirse de la racionalidad de la idea de Dios?
No poco.
No es una idea "racional" si con ese adjetivo
indicamos lo que nuestra razon puede abarcar completa y
exhaustivamente.
Es una idea supra-racional en dos formas: por
ascenso y por vía apofática.
Por ascenso llegamos a una cierta idea de Dios,
nos enseña santo Tomásde Aquino, cuandole atribuímos aquello que
sabemos que es bueno y relamente existente, como por ejemplo, ser
veraz.
Por este camino, a veces llamado "positivo"
afirmamos que Dios es infinitamente veraz, y asimismo, infinitamente
bueno, poderoso, justo, santos, y asi sucesivamente.
La via apofática es como el contrapeso necesario
que nos recuerda el verdadero sentido de ese adverbio
"infinitamente."
Si Dios es infinitamente bueno, su bondad no es
nada que hayamos visto completamente o ue hayamos comprendido
completamente.
En este sentido el mismo santo Tomás afirma que
de Dios es más lo que NO sabemos que lo que SI sabemos.
También por estas razones apofáticas solemos
decir que el conocimiento de Dios no es contrario a la razón sino
superior a ella.