Introducción
La Asociación Médica Católica (EEUU) se dedica a mantener los principios de
la Fe Católica en todo lo que se relaciona con la práctica de la medicina y
a promover los principios éticos Católicos en la profesión médica,
incluyendo profesionales de salud mental, el clero y el público en general.
Ningún tema ha causado más revuelo en la década pasada que el de la
homosexualidad, y por ello la Asociación Medica Católica Americana (AMCA)
presenta el siguiente resumen y examen de la cuestión en el momento actual.
Este resumen se basa en gran medida en las conclusiones de varios estudios,
y pone énfasis a la consistencia de las enseñanzas de la Iglesia y de estos
estudios. Es de esperar que esta revisión servirá también como instrumento
de educación y de referencia para el clero Católico, los médicos, el
personal de salud mental, educadores, padres, y para el público en general.
AMCA apoya las enseñanzas de la Iglesia Católica, como ha sido expuesta en
la versión revisada del Catecismo de la Iglesia Católica, especialmente las
enseñanzas en materia de sexualidad. “Todos los bautizados están llamados a
vivir la castidad” (CIC, n.2348) “Los casados están llamados a vivir la
castidad matrimonial; los demás viven la castidad en forma de continencia” (CIC
2349) “...la tradición ha afirmado siempre que los actos homosexuales son
intrínsecamente desordenados... No pueden ser aprobados bajo ninguna
circunstancia.” (CIC 2333)
Es posible, con la ayuda de la Gracia de Dios, para todas la personas el
vivir la castidad, incluyendo aquellos que sienten atracción homosexual. El
Cardenal George, Arzobispo de Chicago, ha expresado en lenguaje muy fuerte,
en su discurso a la Asociación Nacional Diocesana Católica para el
ministerio a Lesbianas y Homosexuales. “Negar que el poder de la Gracia hace
que aquellos que experimentan atracción homosexual, puedan vivir la castidad,
es negar, en efecto, que Jesús ha resucitado de entre los muertos” (George,
1999).
Ciertamente hay circunstancias tales como desórdenes psicológicos y
experiencias traumáticas, que pueden, a veces, hacer tal castidad más
difícil, y aún hay condiciones que pueden disminuir significativamente la
responsabilidad individual, en casos de faltas contra la castidad. Sin
embargo, tales circunstancias y condiciones, no niegan la libertad de
conciencia, ni eliminan el poder de la gracia. Aunque muchos hombres y
mujeres que se sienten atraídos homosexualmente, dicen que esos deseos
sexuales fueron experimentados como un “hecho dado” (Chapman, 1987 1) esto
no puede implicar una predeterminación genética o una condición inmutable.
Algunos se rindieron a la atracción por personas del mismo sexo porque se
les dijo que habían nacido con esa inclinación, y que era imposible cambiar
el tipo de atracción sexual. Tales personas pueden creer que es fútil y sin
esperanza el resistir tal atracción, de modo que abrazan la identidad gay.*
Estas personas, entonces, pueden sentirse oprimidas por el hecho que la
sociedad y la religión, en especial la Iglesia Católica, no acepta que tales
deseos se expresen a través del acto sexual. (Schreier 1998)
Los trabajos citados en este informe contradicen el mito de que la atracción
homosexual sea genéticamente predeterminada y que no se pueda cambiar, y
ofrece esperanzas para la prevención y el tratamiento.
La homosexualidad no es innata
Un número de investigadores han intentado encontrar una causa biológica para
la atracción homosexual. Los medios de comunicación han popularizado la idea
de que un “gen gay” ya habría sido descubierto. (Burr 1996 3), pero a pesar
de los numerosos intentos, ninguno de los estudios mas difundidos (Hamer
1993 4; LeVay 1991 5) han podido ser reproducidos. (Gadd 1998) Un número de
autores han revisado cuidadosamente tales estudios y encontraron que no sólo
no demuestran una base genética para la atracción homosexual, sino que ni
siquiera pretenden tener evidencia científica para tal afirmación. (Byne
19636; Crewdson 1995 7; Goldberg 1992; Horgan 1995 8; McGuire 19959; Porter
1996; Rice 199910)
Si la atracción homosexual fuera genética, entonces uno esperaría que los
gemelos idénticos tuvieran la misma orientación sexual. Sin embargo, hay
numerosos casos de gemelos idénticos que no son idénticos en su orientación
sexual. (Bailey 1991 11; Eckert 1986; Friedman 1976; Green 1974; Heston
1968; McConaghy 1980; Rainer 1960; Zuger 1976) La historia de casos con
frecuencia revela factores del medio ambiente que explican el desarrollo de
distintos modelos de atracción sexual en niños genéticamente idénticos, lo
que apoya la teoría de que la atracción homosexual es el producto de la
interacción de una variedad de factores ambientales. (Parker 1964 12).
Sin embargo, hay intentos frecuentes de convencer al público que la
atracción homosexual tiene base genética. (Marmor 197513) Tales esfuerzos
pueden ser motivados por política, porque la gente tiende a responder más
positivamente a exigencias de cambio en política o en doctrina religiosa ,
cuando están convencidas de que la atracción sexual es genéticamente
determinada, e inmutable. (Ernulf 1989 14; Piskur 1992 15) Otros han
intentado probar la base genética de la atracción homosexual para poder
apelar a las cortes en busca de derechos basados en la inmutabilidad.”(Green
1988 18)
Los católicos creen que la sexualidad fue estructurada por Dios como un
signo del amor de Cristo, el novio, a su novia, la Iglesia, y por
consiguiente, la actividad sexual es adecuada solamente dentro del
matrimonio. Un desarrollo psico-sexual saludable lleva naturalmente a la
atracción de personas por el sexo opuesto. Traumatismos, errores
educacionales y el pecado puede causar una desviación de esta conducta.. Las
personas no deben ser identificadas por sus conflictos emocionales o de
desarrollo, como si tal fuera su identidad esencial. En el debate entre
esencialismo y estructuración social, el que crea en la ley natural aceptará
que los seres humanos tienen una naturaleza esencial -- ya sea macho o
hembra - y que la inclinaciones pecaminosas - tales como el deseo de
envolverse en actividad homosexual - son estructuras que pueden, por lo
tanto, ser desestructuradas.
Es por lo tanto probablemente prudente evitar siempre que sea posible, usar
las palabras “homosexual” y “heterosexual” como sustantivos, ya que tal uso
sugiere un estado inmutable y una equivalencia entre el estado natural de
hombre y mujer, como Dios los creó, y aquellos que experimentan atracción o
conducta hacia personas del mismo sexo.
Posibles factores relacionados con
la aparición de la homosexualidad
Las personas se sienten atraídas por personas del mismo sexo por distintas
razones. Si bien hay modelos de desarrollo con aspectos similares, cada
individuo es único, con una historia personal. En las historias de personas
que se sienten atraídas por otros del mismo sexo, uno encuentra
frecuentemente uno o más de los siguientes:
Alienación del padre en la infancia, porque el padre fue percibido como
hostil, distante, violento o alcohólico. (Apperson 1968 17; Bene 1965 18;
Bieber 1962 19; Fisher 1996 20; Pillard 1988 21; Sipova 1983 22).
La madre fué sobreprotectora (niños hombres), (Bieber, T. 1971 23; Bieber
1962 24 Snortum 1969 25)
La madre era necesitada de afecto y exigente con los niños, (Fitzgibbons
1999 26)
Madre emocionalmente ausente (niñas), (Bradley 1997 27; Eisenbud 1982 28)
Los padres no fomentaron la identificación con el propio sexo (Zucker 1995
29)
Ausencia de juegos más o menos violentos (niños).(Friedman 1980 30; Hadden
1967ª 31)
Falta de identificación con sus iguales del mismo sexo, (Hockenberry 1987
32; Whitman 1977 33)
Aversión a los juegos por equipo (niños), (Thompson 1973 34)
Falta de coordinación de la mano con la vista, que lleva a pullas de los
iguales (niños), (Bailey 1993 35; Fitzgibbons 1999 36; Newman 1976 37)
Abuso sexual o violación, (Beitchman 1991 38; Bradley 1997 39; Engel 1981
40; Finkelhor 1984; Gundlach 1967 41)
Fobia social o timidez extrema, (Golwyn 199342)
Pérdida de un padre por muerte o divorcio (Zucker 1995)
Separación de un padre durante una etapa crítica del desarrollo (Zucker
1995)
En algunos casos, la atracción sexual homoerótica o la actividad ocurre en
un paciente con algún otro diagnóstico psicológico, tal como :
Depresión grave , (Fergusson, 1999 43)
Ideas de suicidio (Herrell 1999),
Neurosis de angustia generalizada,
Abuso de drogas,
Desórdenes de conducta de adolescentes,
Personalidades psicopáticas marginales,(Parris 199344; Zubenko 198745)
Esquizofrenia ,(Gonsiorek 1982 46)
Narcisismo patológico.(Bychowski 195447; Kaplan 1967 48)
En unos pocos casos, la conducta homosexual aparece tarde en la vida como
respuesta a un trauma, tal como el aborto, (Berger 199449; deBeauvoir 1953)
o profunda soledad (Fitzgibbons 1999)
La atracción homoerótica puede prevenirse
Si las necesidades emocionales y de desarrollo de cada niño se satisfacen
adecuadamente tanto por la familia como por sus iguales, el desarrollo de
atracción homoerótica es muy poco probable. Los niños necesitan cariño,
alabanzas y aceptación por ambos padres, por sus hermanos y por sus iguales.
Tales situaciones familiares y sociales, sin embargo, no siempre se
establecen con facilidad y las necesidades de los niños pueden no ser
fácilmente reconocibles. Algunos padres pueden estar luchando con sus
propios problemas y ser incapaces de proporcionar la atención y el apoyo que
el niño requiere. Algunas veces los padres hacen esfuerzos grandes, pero la
personalidad del niño hace que el apoyo y la educación sean más difíciles.
Algunos padres reconocieron signos incipientes y buscaron atención y consejo
profesional, y se les dio consejos inadecuados y a veces erróneos.
El Diagnostic and Statistical Manual IV (APA 1994 50) de la
Asociación Psiquiátrica Americana ha definido la Desordenada Identidad de
Género (GID) en niños como una fuerte y persistente identificación con el
género opuesto, insatisfacción con el propio sexo, y preferencia por papeles
del sexo opuesto en juegos o fantasías. Algunos investigadores (Friedman
1988, Phillips 1992 51) han identificado otro sindrome no tan pronunciado en
niños -sentimientos crónicos de no ser masculinos. (unmasculinity). Estos
niños, si bien no se envuelven en ningún juego de sexualidad cruzada, o
tales fantasías, se sienten profundamente inadecuados en su masculinidad y
tienen una reacción casi fóbica a los juegos violentos en la infancia y
mucha aversión a deportes de equipos. Varios estudios han mostrado que niños
con Desordenada Identidad de Género y niños con sentimientos crónicos de no
ser masculinos están expuesto al riesgo de homoeroticismo en la adolescencia
.(Newman 1976; Zucker 1995; Harry 1989 52)
La identificación temprana (Hadden 1967 53) y la intervención profesional
adecuada, si es apoyada por los padres, puede superar la Desordenada
Identidad de Género (Rekers 1974 54; Newman 1976). Desgraciadamente, a
muchos padres que expresan esta preocupación a su pediatra, se les dice que
no se preocupen por eso. En algunos casos los síntomas y la preocupación de
los padres pueden parecer que disminuyen, cuando el niño entra a la segunda
o tercera preparatoria, pero a menos que reciban el tratamiento adecuado,
los síntomas pueden reaparecer en la pubertad como intensa atracción
homoerótica. Esta atracción parece ser resultado de la incapacidad de
identificarse positivamente con el propio sexo.
Es importante que aquellos envueltos en el cuidado y educación de niños
estén informados de los signos de la Desordenada Identidad de Género (GID) y
la antimasculinidad juvenil crónica, y que conozcan los recursos disponibles
para obtener ayuda adecuada para estos niños. (Bradley 1998, Brown 1963 55;
Acosta 1975 56) Una vez convencidos de que la atracción homoerótica no es un
desorden de origen genético, se puede esperar el éxito de la prevención y
uno puede también tener esperanza de encontrar un modelo terapéutico que
vaya a mitigar significativamente si no a eliminar la atracción homoerótica.
Existe riesgo más no se está
predestinado
Mientras un número de estudios han mostrado que niños que han sido abusados
sexualmente, niños que exhiben síntomas de GID, y niños con antimasculinidad
crónica juvenil se encuentran al riesgo de la atracción homoerótica en la
adolescencia y la edad adulta, es importante darse cuenta de que un
porcentaje significativo de estos niños no llegan a ser homosexuales activos
en la edad adulta. (Green 1985 57; Bradley 1998)
Para algunos, experiencias negativas en la niñez pueden ser contrarrestadas
por interacciones positivas. Algunos hacen una decisión consciente de evitar
las tentaciones. La presencia y el poder de la gracia de Dios, si bien no
puede ser medido en todos los casos, no puede ser ignorado como factor que
puede ayudar a los sujetos al riesgo para evitar la atracción homoerótica.
El etiquetar a un adolescente, o peor, a un niño, como “homosexual” sin
remedio hace un muy flaco servicio a la persona. Tales adolescentes o niños
pueden, dada la intervención positiva adecuada, recibir consejos adecuados
para poder superar el problema de traumatismos emocionales anteriores.
Terapia
Aquellos que defienden la idea de que la orientación sexual es inmutable
frecuentemente citan una discusión publicada, entre los Doctores C.C. Tripp
y Lawrence Hatterer en la que el Dr. Tripp afirmó: “...no hay un solo caso
registrado de cambio de orientación homosexual que haya sido validado por
jueces o tests independientes. Kinsey no pudo encontrar uno solo. Ni tampoco
Dr. Pomeroy ni yo hemos podido encontrar tal paciente. Nos gustaría mucho
recibir alguno del Dr. Hatterer.” (Tripp & Hatterer 1971) Pero no citan la
respuesta del Dr. Hatterer:
“Yo he ´curado´ a muchos homosexuales, Dr. Tripp. El Dr. Pomeroy o cualquier
otro investigador puede examinar mi trabajo que está documentado por diez
años de grabaciones en cinta. Muchos de estos pacientes´curados´ (prefiero
usar la palabra ´cambiados´) se han casado, tienen familias y viven una vida
feliz. Es un mito destructivo que ´una vez homosexual, siempre homosexual´.
Esto ha hecho, y hará en el futuro millones de homosexuales convencidos. Y
aún más, no solo yo sino muchos otros psiquiatras de prestigio (Los Doctores
Samuel B. Hadden, Lionel Ovesey, Charles Socarides, Harold Lief, Irving
Bieber, y otros) han reportado sus éxitos terapéuticos de homosexuales
tratables.” (Tripp & Hatterer 1971).
Un número de terapeutas han publicado numerosos trabajos sobre resultados
favorables en el tratamiento del homoerotismo. Tripp prefirió ignorar la
abundante literatura sobre tratamientos y encuestas de terapeutas. Trabajos
de revisión de resultados del tratamiento del homoerotismo muestran que ha
tenido tanto éxito como el tratamiento de problemas psicológicos similares:
alrededor del 30% se siente liberado de los síntomas y otro 30% se encuentra
mejor . (Bieber 1962 58; Clippinger 1974 59; Fine 1987 60; Kaye 1967 61;
MacIntosh 1994 62; Marmor 1965 63; Nicolosi 199864; Rogers 1976 65;
Satinover 1996 66; Throckmorton 67; West 68)
Informes de terapeutas individuales han sido igualmente positivos. (Barnhouse
1977 69; Bergler 1962 70; Bieber 1979 71; Cappon1960 72; Caprio 1954 73;
Ellis 1956 74; Hadden 1958 75; Hadden 1967b 76; Hadfield 1958 77; Hatterer
1970 78; Kronemeyer 1989 79)
Esta es solamente una muestra representativa de los terapeutas que han
reportado resultados con éxito en el tratamiento de individuos que
experimentan atracción homoerótica.
Hay también muchos informes autobiográficos de hombres y mujeres que
creyeron alguna vez estar irremisiblemente amarrados con homoeroticismo y
conducta homosexual. Muchos de estos hombres y mujeres (Exodus 1990-200080)
se describen ahora como libres del homoeroticismo, de las fantasías y la
conducta. La mayoría de estos individuos encontraron la libertad a través de
participar en grupos de apoyo basados en la religión, aunque algunos también
han buscado ayuda de terapeutas. Desgraciadamente un número de personas y
grupos profesionales influyentes han preferido ignorar esta evidencia (APA
199781; Herek 199182) y pareciera haber un esfuerzo coordinado de parte de
los ´apologistas de la homosexualidad´ de negar la eficacia del tratamiento
de la atracción homoerótica, o afirmar que tal tratamiento es dañino.
Barnhouse se mostró admirado de estos esfuerzos: “La distorsión de la
realidad inherente en la negación que la condición pueda ser curada, por los
apologistas de la homosexualidad, es tan inmensa que uno se pregunta qué
pueda motivarla.” (Barnhouse 1977).
Robert Spitzer, el famoso investigador psiquiátrico de la Universidad de
Columbia, que estuvo envuelto directamente en la decisión de 1973 de retirar
la homosexualidad de la lista de desórdenes mentales de la Asociación
Psiquiátrica Americana, recientemente se ha envuelto en un estudio sobre la
posibilidad del cambio. El Dr. Spitzer afirmó en una entrevista: “Estoy
convencido de que muchas personas han hecho cambios sustanciales hacia
llegar a ser heterosexuales... Creo que eso hace noticia... Empecé este
estudio escéptico. Ahora afirmo que tales cambios pueden ser mantenidos.” (NARTH
2000).
Fines de la terapia
Aquellos que sostienen que el cambio de orientación sexual es imposible,
generalmente definen el cambio como la liberación total y permanente de toda
conducta homosexual, de fantasías o de atracción en una persona que había
sido anteriormente homosexual en su conducta o su inclinación. (Tripp 1971
83) Aun cuando el cambio sea definido en esta forma extrema, la afirmación
no es cierta. Numerosos estudios reportan casos de cambio total. (Goetz 1997
84).
Aquellos que niegan la posibilidad de un cambio total, admiten que cambio en
el comportamiento es posible (Coleman 1978 85; Herron 1982 86) y que
personas que han estado envueltas sexualmente con ambos sexos parecen más
capaces de cambiar. (Acosta 1975 87 ) Al leer cuidadosamente los artículos
de aquellos que se oponen a la terapia de cambio, revela que los autores ven
tal terapia como no ética (Davison 198288; Gittings 197389) lo hacen así
porque en su opinión esa terapia es opresiva contra aquellos que no quieren
cambiar (Begelman 1975 90; 1977 91; Murphy 1992 92; Sleek 1997 93; Smith
1988 94) y ven a aquellas personas atraídas por el mismo sexo que expresan
el deseo de cambiar como víctimas de opresión social o religiosa.
(Begelman1977 95; Silverstein 1972 96).
Debe notarse que casi sin excepción, aquellos
que consideran la terapia como contraria a la ética, también rechazan la
abstinencia de actividad sexual extramatrimonial, como una meta mínima
(Barrett199697) y entre los terapeutas que aceptan los actos homosexuales
como normales, son muchos los que no encuentran nada malo en la infidelidad
dentro de relaciones comprometidas (Nelson 198298), contactos sexuales
anónimos, promiscuidad general, auto-erotismo (Saghir 1973), sadomasoquismo,
y varias parafilias. Algunos llegan a propiciar la reducción de
restricciones sobre relaciones sexuales entre adultos y menores (Mirkin 1999
99) o niegan el impacto psicológico negativo del abuso sexual de niños.
(Rind 1998, Smith 1988 100)
Algunos de los que consideran la terapia como no ética también disputan las
teorías establecidas de desarrollo infantil (Davison 1982 101; Menvielle
1998 102) Ellos tienden a culpar de opresión social a los problemas
innegables que sufren los adolescentes y adultos homosexuales activos. Todas
las conclusiones de las investigaciones tienen que ser evaluadas teniendo en
cuenta la parcialidad de los investigadores, lo que afecta sus resultados.
Cuando la investigación está impregnada de un agenda política reconocida, su
valor está muy severamente limitado.
Debiera señalarse que los católicos no pueden apoyar formas de terapia que
fomentan el reemplazo de un pecado sexual con otro. (Schwartz 1984) Algunos
terapeutas, por ejemplo, no consideran a un paciente como ´curado´ hasta que
pueda envolverse cómodamente en actividades sexuales con el sexo opuesto,
aunque el paciente no esté casado. (Masters 1979) Otros estimulaban al
paciente a masturbarse empleando imaginaciones heterosexuales. (Blitch 1972;
Conrad 1976).
Para un Católico con atracción hacia su mismo sexo, la meta de la terapia
debiera ser la libertad de vivir castamente de acuerdo a su estado en la
vida. Algunos de los que han vivido con atracción por el mismo sexo creen
que están llamados a una vida de celibato. No debiera hacérseles creer que
han fracasado en el intento de adquirir libertad, porque no experimenten
deseos sexuales por el sexo opuesto. Otros pueden querer casarse y tener
hijos. Hay buenas razones para esperar que muchos van a poder alcanzar esta
meta a su debido tiempo. Sin embargo, no debiera estimulárselos a
precipitarse a un matrimonio, ya que hay abundante evidencia de que el
matrimonio no es cura para la atracción por el mismo sexo.
Con la ayuda poderosa de la gracia, los sacramentos, apoyo de la comunidad y
un terapeuta con experiencia, un individuo bien decidido debiera ser capaz
de alcanzar la libertad interior que Cristo ha prometido.
Terapeutas experimentados pueden ayudar a individuos a descubrir y
comprender las causas profundas de los traumatismos emocionales que dieron
origen a la atracción por el mismo sexo y poder seguir la terapia que va a
ayudar a resolver ese problema. Hombres que experimentan atracción por su
propio sexo, a menudo descubren que su identidad masculina fue afectada
negativamente por sentimientos de rechazo por parte de su padre, o de sus
iguales, o de una imagen corporal pobre que resulta en tristeza, rabia e
inseguridad. Al mejorar el sufrimiento emocional en la terapia, la identidad
masculina es reforzada y la atracción por el propio sexo disminuye.
Las mujeres con atracción por su mismo sexo pueden llegar a ver cómo el
conflicto con sus padres u otros hombres importantes las ha llevado a
desconfiar del amor de los hombres, o cómo la carencia de afecto maternal la
ha llevado a una profunda necesidad de amor femenino. Perspicacia para
entender las causas de ira y tristeza pueden, es de esperar, llevar al
perdón y a la liberación. Todo esto necesita tiempo. Con respecto a esto,
individuos que sufren de atracción por el mismo sexo no son diferentes de
los muchos hombres y mujeres que tienen sufrimiento emocional y necesitan
aprender a perdonar.
Terapeutas Católicos trabajando con individuos católicos debieran sentirse
autorizados para usar las riquezas de la espiritualidad Católica en el
proceso curativo. Aquellos con heridas causadas por el padre pueden ser
animados a desarrollar su relación con Dios como padre amante. Y los que
fueron rechazados o puestos en ridículo por sus iguales cuando jóvenes,
pueden meditar considerando a Jesús como hermano, amigo y protector. Los que
se sienten ignorados por sus madres pueden buscar el apoyo de María.
Hay muchas razones para esperar que con tiempo, los que busquen liberación
la encontrarán, pero debemos reconocer al estimular la esperanza, que
algunos no van a lograr llegar a esa meta. Podemos encontrarnos en la misma
situación de un oncólogo pediatra que dio una charla sobre cómo cuando
empezó su práctica, prácticamente no había esperanza para niños con cáncer,
y el deber del médico era ayudar a los padres a aceptar lo inevitable y no
botar su dinero en pos de una “curación” Hoy por hoy casi 70% de los niños
se recuperan, pero cada muerte deja al equipo médico con una terrible
sensación de fracaso. A medida que mejore la prevención y tratamiento de la
atracción por el mismo sexo, los individuos que estén luchando van, más que
nunca, a necesitar apoyo compasivo y razonable.
Recomendaciones
Ministerio a individuos que experimentan atracción por el mismo sexo
Es muy importante que cada católico que sienta atracción por el mismo sexo,
sepa que hay esperanza, y que puede encontrar ayuda. Desgraciadamente esta
ayuda no es fácil de encontrar en todas partes. Grupos de apoyo, terapeutas
y directores espirituales que apoyen sin vacilaciones la enseñanza de la
Iglesia son componentes esenciales de la ayuda que es necesaria. Puesto que
las nociones sobre sexualidad en nuestro país son tan variadas, los
pacientes que soliciten ayuda tienen que tener mucho cuidado que el grupo, o
el consejero apoye los imperativos morales de la Iglesia Católica.
Uno de los grupos Católicos de apoyo mejor conocidos es una organización
llamada Courage (Coraje, vease el apéndice) y la organización afiliada,
Estímulo (Hay un juego de palabras, ´Courage´ y “Encourage´) Si bien
cualquier intento de enseñar lo pecaminoso que es la conducta homosexual
ilícita puede ser recibida con acusaciones de ´homofobia´, la realidad es
que Cristo llama a todos a la castidad, de acuerdo a la condición de vida de
cada uno. El deseo de la Iglesia de ayudar a todo el mundo a vivir
castamente no es una condenación de aquellos que encuentra la castidad
difícil, sino más bien la respuesta llena de compasión de una Iglesia que
trata de imitar a Cristo, el Buen Pastor.
Es esencial que todo Católico que sienta atracción por el mismo sexo
encuentre acceso fácil a grupos de apoyo, terapeutas y directores
espirituales que apoyen en forma inequívoca las enseñanzas de la Iglesia y
estén preparados para ofrecer ayuda de la más alta calidad. En muchas partes
los únicos grupos de apoyo están dirigidos por Evangélicos o por gente que
rechaza las enseñanzas de la Iglesia. El que la comunidad Católica no
proporcione ayuda para las necesidades de esta población es un defecto
grave, que no debe permitirse que continúe. Es especialmente trágico que
Courage, que bajo la dirección del Fr. John Harvey ha desarrollado una red
auténticamente Católica y excelente de grupos de apoyo, no esté disponible
en todas las diocesis y ciudades importantes.
Informes anecdóticos de individuos u organizaciones, bajo auspicios
Católicos o directamente asociada con la Iglesia Católica, que aconsejan a
personas con atracción por el mismo sexo que practiquen fidelidad en sus
relaciones con personas del mismo sexo, en lugar de la castidad de acuerdo a
su situación en la vida, debieran causar preocupación. Es muy importante que
los consejeros relacionados con la Iglesia, o los grupos de apoyo, tengan
muy en claro la naturaleza y origen de la atracción por el mismo sexo. Esta
condición no es genética o determinada biológicamente. Esta condición no es
inmutable. Es un engaño el aconsejar a individuos que experimentan atracción
por el mismo sexo que sea aceptable hacer vida sexual siempre que los actos
sexuales se desarrollen dentro del contexto de una relación fiel. Las
enseñanzas de la Iglesia Católica sobre moral sexual son claras en forma
explícita y no admiten excepciones. Los Católicos tienen derecho a saber la
verdad y los que trabajan con o para instituciones Católicas tienen la
obligación de presentar claramente tal verdad.
Algunos clérigos, tal vez porque creen, erróneamente, que la atracción por
personas del mismo sexo es genética e inmutable, han estimulado a individuos
que experimentan atracción por el mismo sexo que se identifiquen con la
comunidad homosexual, proclamando públicamente el ser ´gay´ o lesbiana, pero
vivir la castidad en su vida personal. Hay varias razones por la cuales es
este una conducta equivocada:
1) Se basa en una idea errónea que la atracción por el mismo sexo es un
aspecto inmutable del individuo y decorazona a las personas de buscar ayuda
2) La comunidad ´gay´ promueve una ética de conducta sexual que es
antitética a las enseñanzas de la Iglesia Católica sobre sexualidad, y no
oculta su deseo de eliminar la ´erotofobia´ y el ´heterosexualismo´.
Sencillamente, no hay manera que se puedan reconciliar las posiciones de los
personas de la comunidad ´gay´ con las de la Iglesia Católica
3) Coloca a personas que son fáciles de tentar en lugares que deben ser
considerados como ocasión próxima de pecado
4) Crea una falsa esperanza de que la Iglesia pueda cambiar eventualmente su
enseñanza de moral sexual.
Los católicos tienen que tratar de ayudar a personas que experimentan
atracción por el mismo sexo, a aquellos que están activamente envueltos en
actos homosexuales, y particularmente a aquellos que están afectados por
enfermedades de transmisión sexual, con amor, esperanza y un mensaje
auténtico, y sin compromisos, de liberación del pecado por Jesucristo.
El papel del sacerdote
Es de importancia primordial que los sacerdotes, cuando encuentren
feligreses con problemas de atracción por el mismo sexo, que tengan acceso a
información sólida y a recursos auténticamente beneficiosos. El sacerdote,
sin embargo, tienen que hacer algo más que simplemente referirlo a otras
agencias (Véase Courage y Encourage en el apéndice). El está en una posición
única para proporcionar ayuda espiritual específica a aquellos que
experimentan atracción por el mismo sexo. Debe, por supuesto, ser muy
delicado con los sentimientos muy intensos de inseguridad, culpa, vergüenza,
rabia, frustración, depresión y aún temor en esos individuos. Pero esto no
significa que no deba hablar claramente sobre las enseñanzas de la Iglesia
(Véase CIC n.2357-2359), la necesidad de perdón y curación en la Confesión,
la necesidad de evitar las ocasiones de pecado, y la necesidad de una vida
de oración viva. Un número de terapeutas creen que la fe religiosa juega un
papel esencial en la recuperación de la atracción por personas del mismo
sexo y la adicción sexual.
Cuando un individuo confiesa atracción por el mismo sexo, fantasías o actos
homosexuales, el sacerdote debiera saber que ellos son frecuentemente
manifestaciones de traumatismos de la infancia o adolescencia, abuso sexual
en la niñez, o necesidades infantiles no satisfechas de amor y afirmación,
de parte del padre del mismo sexo. A menos que estos problemas subyacentes
sean resueltos, el individuo puede encontrar que vuelven las tentaciones, lo
que puede hacerlo caer en la desesperación. Aquellos que rechazan las
enseñanzas de la Iglesia y estimulan a las personas con atracción por el
mismo sexo, a que entren en las así llamadas “uniones homosexuales amorosas
estables” no comprenden que tales arreglos no pueden resolver los problemas
subyacentes. Al mismo tiempo que se estimule la terapia y el ingreso a los
grupos de apoyo, el sacerdote debiera recordar que a través de los
sacramentos, puede ayudar a los penitentes no sólo a resolver el pecado,
sino también las causas de la atracción por el mismo sexo.
La lista siguiente, si bien no es exhaustiva, ilustra algunas de las maneras
cómo puede el sacerdote ayudar a los individuos que con estos problemas, se
acercan al Sacramento de Reconciliación:
a) Las personas que experimentan atracción por el mismo sexo, o se confiesan
de pecados en esta área, casi siempre tienen una carga de profundo dolor
emocional, pena y resentimiento contra aquellos que los han rechazado,
descuidado o herido, incluyendo sus padres, sus iguales y los que los hayan
molestado sexualmente. Ayudándolos a perdonar puede ser el primer paso hacia
la curación. (Fitzgibbons 1999 103)
b) Individuos que experimentan atracción por los del mismo sexo a menudo
cuentan una larga historia de experiencias sexuales tempranas, y
traumatismos sexuales. (Doll 1992 104) Es más probable que personas
homosexuales activas se hayan visto envueltas en formas extremas de
actividad sexual con otra persona a edad muy temprana. (Stephan 1973 105;
Bell 1981 106) Muchos no le han contado a nadie sobre estas experiencias
(Johnson 1985 107) y llevan encima tremendo sentimiento de culpa y
vergüenza. En algunos casos, aquellos que fueron abusados sexualmente se
sienten culpables porque reaccionaron al trauma con comportamiento sexual.
El sacerdote puede preguntar delicadamente sobre experiencias tempranas,
asegurándoles que sus pecados son perdonados, y ayudándolos a encontrar
liberación al perdonar a los otros.
Individuos envueltos en actividad homosexual pueden sufrir también de
adicción sexual (Saghir 1973 108; Beitchman 1991 109; Goode 1977 110)
Aquellos que se envuelven en actividad homosexual se han envuelto también en
formas extremas de conducta sexual o han recibido dinero por sexo. (Saghir
1973 111) La adicción no es fácil de superar, recurrir frecuentemente a la
confesión puede ser el primer paso hacia la liberación. El sacerdote debiera
recordar al penitente que aún los casos más extremos de pecados en esta área
pueden ser perdonados, alentándolos a resistir la desesperación y a
perseverar, y al mismo tiempo sugerir algún grupo de apoyo que sirva para
controlar la adicción.
Personas con atracción por el propio sexo con frecuencia abusan de alcohol,
y de drogas legales e ilegales. (Fifield 1977 112; Saghir 1973 113) Tal
abuso puede debilitar la resistencia a las tentaciones sexuales. El
sacerdote puede recomendar ingresar a un grupo de apoyo que se preocupe de
tales problemas.
Pensamientos de desesperación y de suicidio son también frecuentes en la
vida de individuos afectados por atracción por el mismo sexo. (Beitchman
1991 114; Herrell 1999; Fergusson 1999) El sacerdote puede asegurar al
penitente que hay muchas razones para esperar que la situación va a cambiar
y que Dios los ama y quiere que vivan una vida plena y feliz. Nuevamente,
perdonar a los demás puede ayudar mucho.
Personas que experimentan atracción por el mismo sexo pueden sufrir de
problemas espirituales tales como envidia (Hurst 1980) o autocompasión. (Van
den Aardweg 1969) Es importante que el individuo que experimenta atracción
por el mismo sexo, no sea tratado como si las tentaciones sexuales fueran su
único problema.
La inmensa mayoría de hombres y mujeres que experimentan atracción por el
mismo sexo reportan una pobre relación con sus padres (véanse las notas 17 a
23) El sacerdote, como figura paterna que los quiere y los acepta, puede a
través de los sacramentos comenzar la labor de reparar el daño y facilitar
una relación curativa con Dios Padre. El sacerdote puede también estimular
la devoción a San José.
El sacerdote necesita estar al tanto de la profundidad de la curación que
necesitan estas personas que tienen un conflicto muy serio. Tiene que ser
una fuente de esperanza para los que desesperan, perdón para los que yerran,
fortaleza para los débiles, ánimo para los pusilánimes, a veces una figura
de padre amante, para los heridos. En suma, debe ser Jesús para estos hijos
amados de Dios que se encuentran en una situación muy difícil. Debe ser
pastoralmente sensible, pero también pastoralmente firme, imitando como
siempre a un Jesús compasivo que curaba y perdonaba setenta veces siete
veces, pero que siempre recordaba, “Vete y no vuelvas a cometer este
pecado”.
Papel de los médicos católicos
Los pediatras necesitan conocer los síntomas de la Desordenada Identidad de
Género (GID- Gender Identity Disorder) y de la antimasculinidad juvenil
crónica. Dada la identificación y la intervención tempranas, hay buenas
razones para esperar que el problema pueda ser resuelto en forma
satisfactoria. (Zucker 1995 115; Newman 1976 116) Mientras que la razón
principal para tratar a niños es para aliviar su infelicidad presente
(Newman 1976 117; Bradley 1998 118; Bates 1974 119), el tratamiento de la
Desordenada Identidad de Género y de la antimasculinidad crónica juvenil
puede prevenir el desarrollo de la atracción sexual por el mismo sexo y los
problemas asociados con la actividad homosexual en la adolescencia y la edad
adulta.
La mayoría de los padres no quieren que su hijo se envuelva en conducta
homosexual, pero los padres de niños al riesgo suelen resistir el
tratamiento. (Zucker 1995; Newman 1976 120) Si se les informa que el 75% de
los niños que muestran síntomas de Desiordenada Identidad de Género y de
antimasculinidad juvenil crónica, van, en la ausencia de intervención, a
experimentar atracción por su mismo sexo (Bradley 1998) y haciéndoles ver
los riesgos asociados con la actividad homosexual (Garafalo 1998 121; Osmond
1994 122; Stall1988b 123; Rotello 1997; Signorille 1997124) puede ayudar a
sobreponerse a su oposición al tratamiento. La cooperación de los padres es
extraordinariamente importante para que la intervención temprana pueda tener
éxito.
Los pediatras debieran estar familiarizados con la literatura sobre
tratamiento. George Rekers ha escrito un número de libros al respecto.
(Rekers 1988 125)
Zucker y Bradley tienen una revisión extensa de la literatura en su libro
Gender Identity
Disorder and Psychosexual Problems in Children and Adolescents, (1995)
además de numerosos historias de casos y recomendaciones de tratamiento.
Los médicos que encuentren pacientes con enfermedades de transmisión sexual
adquiridas por actividad homosexual pueden informar al paciente de que hay
terapia disponible psicológica y de grupos de apoyo, y que aproximadamente
el 30% de pacientes motivados pueden lograr cambiar su orientación. Y en
términos de prevención de enfermedades, otros 30% son capaces de mantenerse
célibos o eliminar las actividades de alto riesgo. Debieran también
preguntar a estos pacientes por abuso de drogas y alcohol, y recomendar
tratamiento cuando sea adecuado, puesto que un número de estudios han
correlacionados infecciones con ETS a abuso de drogas. (Mulry 1994 126)
Aún antes del comienzo de la epidemia de SIDA un estudio de hombres que
tienen relaciones con hombres encontró que el 63% habían contraído
efermedades de transmisión sexual por la actividad homosexual. (Bell1978127)
A pesar de toda la educación del SIDA, los epidemiólogos predicen que hasta
donde podamos ver el futuro, el 50% de los hombres que tengan relaciones con
hombres se harán positivos para el VIH. (Hoover 1991; Morris 1994; Rotello
1997128) Están también expuestos al riesgo de sífilis, gonorrea, hepatitis
A,B o C, Virus de Papiloma y un número de otras enfermedades.
Los profesionales de la salud mental debieran familiarizarse con los
trabajos de los terapeutas que hayan tratado con éxito a personas que
experimenten atracción por el mismo sexo. Debido a que la atracción por el
mismo sexo no se debe a una sola causa, distintos individuos pueden
necesitar distintas modalidades de tratamiento. Combinando la terapia con
participación en un grupo de apoyo y curación espiritual es también una
posibilidad que debiera ser considerada.
Profesores en instituciones católicas
Profesores en instituciones Católicas tienen la obligación de defender las
enseñanzas de la Iglesia en materias de moral sexual, para contrarrestar la
falsa información sobre la atracción por el mismo sexo, y para informar a
los adolescentes expuestos al riesgo o envueltos en homosexualidad, que se
puede encontrar ayuda. Debieran continuar resistiendo la presión de incluír
la educación sobre condones en el currículo para acomodar a los adolescentes
homosexualmente activos. Numerosos estudios han encontrado que tal educación
es ineficaz para prevenir la transmisión de enfermedades en la población
expuesta. (Stall 1988a, 129; Calabrese 1987 130; Hoover 1991 131)
Los activistas de derechos de los ´gay´ han insistido que adolescentes al
riesgo deben ser puestos en contacto con grupos de apoyo que los ayudarán a
´salir del closet´. No hay ninguna evidencia de que el participar en tales
grupos sirva para prevenir las consecuencias negativas a largo plazo
asociadas con la actividad homosexual. Tales grupos no estimularán nunca a
los adolescentes a evitar el pecado y vivir castamente de acuerdo con su
estado en la vida.
Los síntomas de Desordenada Identidad de Género y antimasculinidad juvenil
crónica en niños hombres debieran ser tomados en serio. Niños expuestos al
riesgo, necesitan cuidados especiales, y más aún aquellos que hayan sido
víctimas de abuso sexual cuando chicos.
Los educadores también tienen obligación de dejar de embromar y poner en
ridículo a niños que no se ajustan a las normas de género. Recursos para
educar a los profesores, planes de lecciones y estrategias para combatir las
bromas, tienen que crearse y que ser proporcionadas a los profesores en
escuelas Católicas, programas de educación religiosa parroquial (CCD) y en
otras instituciones.
Las familias católicas
Cuando padres católicos descubren que su hijo o su hija esté experimentando
attracción por el mismo sexo o estén envueltos en actividad homosexual,
quedan con frecuencia abrumados. Temiendo por la salud del niño, su
felicidad y su salvación, los padres con frecuencia se encuentran aliviados
cuando se les informa que la atracción por el mismo sexo puede ser tratada y
prevenida. Pueden encontrar apoyo de parte de otros padres en Encourage. Y
también necesitan ser capaces de compartir su carga con sus amigos cercanos
y con la familia.
Los padres debieran ser informados de los síntomas de Desordenada Identidad
de Género y de la prevención de problemas de identidad de género, y
estimulados a tomar tales síntomas en serio y referir los niños con
problemas de identidad de género a profesionales de la salud mental
competentes y de moral adecuada.
La comunidad católica
Hubo un tiempo, no hace muchos años cuando el embarazo extramatrimonial y el
aborto eran tópicos tabú, y las actitudes hacia las mujeres envueltas eran
prejuiciadas y crueles. La legalización del aborto ha forzado a la Iglesia a
afrontar este tema y proporcionar un ministerio activo a mujeres que se
encuentran con un emba-razo ´no deseado´ y también a las mujeres que sufran
de traumatismo post-aborto. En pocos años la actitud de diócesis, parroquias
individuales y los fieles Católicos se ha visto transformada, y hoy la
caridad Cristiana es la norma y no la excepción. De la misma manera tienen
que transformarse las actitudes con respecto la atracción por el mismo sexo,
siempre que cada institución Católica haga lo que le corresponde.
Aquellos que experimentan atracción por el mismo sexo, aquellos que estén
envueltos en conducta homosexual, y sus familias, con frecuencia sienten que
están siendo excluídos de la preocupación caritativa de la comunidad
Católica.
Ofrecer oraciones por las personas que experimentan atracción por su propio
sexo y sus familias, como parte de las intenciones durante la misa es una de
las maneras de hacerles saber que la comunidad se preocupa de ellos.
Los miembros de los medios de información católicos necesitan estar
informados sobre la atracción del mismo sexo, las enseñanzas de la Iglesia,
y los recursos para prevenirla y tratarla. Panfletos y otros recursos que
articulen claramente la doctrina de la Iglesia y proporcionen información
sobre los recursos para aquellos que tengan necesidades en esta materia,
debieran ser impresos y colocados en los casilleros para libros y panfletos
en muchas parroquias.
Cuando un miembro de los medios de comunicación Católico, un profesor en una
institución católica,o un cura, de información errada sobre la doctrina de
la Iglesia o de la impresión de que la atracción homosexual es determinada
genéticamente e inmutable, los laicos pueden ofrecerle información para
corregir tales errores.
Los obispos
La Asociación Médica Católica reconoce la responsabilidad que el Obispo
Diocesano tiene de supervisar la enseñanza de la doctrina correcta en su
Diócesis. Esto, sin duda, incluye instrucciones claras sobre la naturaleza y
propósito de las relaciones sexuales entre las personas, y lo pecaminoso de
las relaciones inadecuadas. La Catholic Medical Association espera poder
trabajar con los Obispos y sacerdotes en ayudar a establecer grupos de apoyo
apropiados y modelos de terapia para aquellos que tratan de superar la
atracción homosexual. Si bien encontramos Courage y Encourage como muy
útiles y valiosos, y los apoyamos activamente, estamos seguros de que hay
otras maneras de proporcionar ayuda, y estamos dispuestos a trabajar con
cualquier programa apropiado desde un punto de vista psicológico, espiritual
y moral.
Esperanza
Jeffrey Satinover, Doctor en Medicina y Filosofía ha escrito de su amplia
experiencia con pacientes que sufren de atracción homosexual”.
“He tenido la gran suerte de haber encontrado a mucha gente que ha logrado
salir del ambiente homosexual de vida. Cuando veo las dificultades que han
encontrado, el coraje que han demostrado, no solo al encontrar esas
dificultades, sino al confrontar una cultura que usa todos los medios para
negarle la validez de sus valores, metas y experiencias, me muevo a la
admiración... Son estas personas - previamente homosexuales, y todos
aquellos que están luchando en este momento en América y en el extranjero -
que me parecen un modelo de todo lo que hay de bueno y posible en un mundo
que toma el corazón humano, y al Dios de ese corazón, muy en serio. En mis
exploraciones en el mundo del psicoanálisis, la psicoterapia y la
psiquiatría, nunca antes he visto curaciones tan profundas.”(Satinover 1996)
Los que quieren librarse de la atracción homosexual frecuentemente se
vuelven en primer lugar hacia la Iglesia. La Asociación Médica Católica
quiere estar segura de que encontrarán la ayuda y la esperanza que buscan.
Hay muchas razones para esperar que todos los que experimenten atracción
homosexual y que busquen ayuda de la Iglesia, puedan verse libres de la
actividad homosexual y muchos puedan encontrar aún más, pero vendrán sólo si
encuentran amor en nuestras palabras y obras.
Si los profesionales de la salud católicos no han sido capaces en el pasado
de satisfacer las necesidades de esta población, y fallado en trabajar
activamente para desarrollar prevención efectiva y terapias de tratamiento,
o hayamos fallado en tratar a las personas que tienen estos problemas con el
respeto debido a cada persona, les pedimos disculpas.
La Asociación Médica Católica reconoce que los profesionales de la salud
mental tienen un deber especial en esta área y espera que este documento
pueda ayudarlos a satisfacer ese deber de acuerdo a los principios de la
Iglesia Católica.
Referencias
Las investigaciones citadas en este trabajo provienen de una gran variedad
de fuentes. En la mayoría de los casos muchas otras fuentes podrían haberse
citado. Aquellos que deseen hacer un estudio en profundidad de los temas
tratados, una bibliografía extensa está disponible (email
:74747.2241@compuserve.com) junto con revisiones de la literatura
pertinente.
Debiera también indicarse que muchos de los autores citados no aceptan las
enseñanzas de la Iglesia sobre la naturaleza intrínsecamente desordenada de
los actos homosexuales. No se han hecho esfuerzos por distinguir entre
aquellos que están de acuerdo y los que no, ya que los que favorecen la
prevención y el tratamiento y aquellos que defienden las terapias de apoyo a
la homosexualidad presentan evidencias y material de estudio esencialmente
consistentes , y difieren solamente en sus interpretaciones y la importancia
de la evidencia presentada.