“Nunca sopla viento favorable para el marino que
no sabe en que puerto echar anclas.”
Uno de los asuntos que más llega a nuestro buzón
de correos es la pregunta ¿Qué hago con mi vida? Estoy en una
encrucijada, no se que hacer y si lo debo hacer. Están con
indecisiones, no quieren tomar decisiones por temor a equivocarse, a
fracasar. Razones tiene el proverbio mencionado arriba. Hay un
relato árabe:
“Cuentan que aquella noche era especialmente fría
en el desierto. Abdalá montó su pequeña tienda de campaña, tan
pequeña que apenas cabía él acostado. Se despidió de su camello,
llamado “Indecisión”, acariciándole la cabeza, pero dejándolo fuera,
y se dispuso a pasar una noche tranquila y reparadora.
Apenas había conciliado el sueño cuando el
camello lo llamó con voz suave, pero insistente. “Déjame meter la
nariz en tu tienda, hace mucho frío y la tengo completamente helada…”
Abdalá, que era un hombre bueno, accedió a la petición.
Pero ocurrió que en cuanto se durmió
profundamente, el camello empujó un poco y metió la cabeza completa.
Como la tienda era tan pequeña, al hacer esto topó con la cabeza del
hombre y lo corrió hasta que éste sacó los pies por el otro extremo.
Abdalá protestó, pero “Indecisión” le hizo ver
que eso no era en realidad gran cosa. Pasó poco tiempo para el
camello metiera los hombros y empujara a su patrón afuera, hasta las
rodillas. Para hacer el cuento corto, “Indecisión” siguió
introduciéndose en la tienda, llenándola por completo y sacando a
Abdalá por el otro extremo, hasta que finalmente quedó completamente
fuera.”
¿Le suena esto conocido? ¿No le ha ocurrido
alguna vez que al dejar entrar un poco de indecisión ésta lo llenó
todo, sacándolo de las cosas buenas de la vida? La indecisión no es
buena para nada, la indecisión es el obstáculo que te impide
alcanzar ese resultado extraordinario en la vida, en tu matrimonio,
en tus finanzas, en tu carrera o en tu ministerio. Debes tomar
decisiones.
Día a día las personas enfrentamos el desafío de
tomar decisiones y es que la vida es un asunto de decisión. Nos
preguntamos: ¿Qué carrera voy a estudiar? ¿Con quién me casaré? ¿Me
conviene esta persona? ¿Cuántos hijos tendré? ¿Dónde viviré? ¿Cómo
viviré? ¿Cómo pagaré esta deuda?
Entre otras preguntas que nos hacemos, es un
hecho que todos los días tenemos que tomar decisiones, pero no nos
gusta tomarla y esperamos que alguien decida por nosotros. Es tiempo
de hacer decisiones, no temas.
La Biblia enseña en el Salmo 32:8: “Tú me dijiste:
“Yo te voy a instruir; te voy a enseñar cómo debes portarte. Voy a
darte buenos consejos y a cuidar siempre de ti.”
Las decisiones que tomamos hoy afectarán nuestro
rumbo mañana., lo que decidamos hoy no solo impactará nuestro futuro,
sino también el de otras personas y todo lo que nos rodea. Tomar
buenas decisiones dependerá de los valores que hemos incorporado en
nuestra vida.
Una carrera, un matrimonio, el estilo de vida que
deseo o aun cosas sencillas como qué comeré o cómo me vestiré serán
decisiones que tomaré por los valores que poseo. La mayoría de las
decisiones no son tomadas en una sola vez. Las decisiones toman
tiempo para ser completadas, por ello es importante que aprendas a
escuchar a Dios.
Sófocles decía: Las decisiones rápidas son
decisiones inseguras. Deje ya de decidir a la ligera y aprenda a
hacer buenas decisiones. No siga el camino que le lleva atrás,
marche hacia adelante sabiendo y tomando decisiones de manera
personal. Quiero compartir contigo algunas ideas que te ayudarán a
tomar buenas decisiones:
1. Se lo más PRECISO posible. ¿Qué es lo quieres
lograr? Examina y encuentra cuáles son las cuestiones importantes y
cuáles no. ¿Qué dice la Biblia respecto a ese asunto?
2. Busque soluciones. Vea todas las POSIBILIDADES
existentes en relación con la cuestión que hemos de resolver. ¿Qué
es sabio hacer? ¿Qué haría JESUS?
3. ELIGE la solución que más convenga para lograr
el resultado que busca. Nunca tomes una decisión basada en una
emoción o en un sentimiento. ¿Lo qué decido agrada a Dios?
4. PON EN MARCHA la decisión. No tema al fracaso,
este dispuesto a aprender de sus errores, pero decida.
5. EVALUE cómo le está yendo, para rectificar en
caso de que los resultados no hayan sido los esperados.
¿Tiene dificultad para hacer decisiones? Dios te
ayudará, confía en El. La Biblia enseña en Santiago 1:5, “Si a
alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la
dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie”.
Recuerda antes de decidir ten presente que es tu
decisión, nadie debe decidir por ti. Que puedes hacer lo que quieras,
pero lo tienes que hacer tú, y hoy porque el mañana aun no llega, no
postergues o no esperes a decidir después. La mejor decisión que
puedes hacer hoy es adquirir sabiduría. Hoy tu puedes elegir la
persona quien te gustaría ser, la vida que quieres vivir. La
decisión es tuya.
“La mejor decisión que podemos tomar es la
correcta, la segunda mejor es la incorrecta, y la peor de todas es
ninguna.”