Mucho se ha debatido sobre el crimen aleve e
inmisericorde del aborto, pero hemos dejado de lado los millones de
millones de embriones que perecen en la Tierra y los millones que
permanecen en animación suspendida congelados en las clínicas de
fertilización asistida y en los laboratorios científicos alrededor
del mundo, sitios estos donde los embriones son convertidos en "conejillos
de indias".
Se cree que es una labor noble el ayudar a una
pareja tener un hijo, y muchas personas no somos capaces de
comprender lo malo que hay incrustado en ésta practica, como dije,
lo creemos un acto noble y una práctica sana que contribuye a la
felicidad humana que permite hacer padres a quienes naturalmente no
lo pueden ser. Además suena como una contraposición, como el lado
opuesto, como la antípoda del aborto, como algo positivo y sano.
Pero estamos muy alejados de la verdad, tener
hijos no es un derecho es una gracia de Dios, y el manipular la
naturaleza y reemplazar la práctica del amor en pareja para procrear
naturalmente, está alejado de los mandamientos de la Ley de Dios. La
Iglesia siempre se ha manifestado en contra de los bebes probeta o
fertilización in vitro, desde la época de Pablo VI, cuando
comenzaron éstas prácticas. Tales procedimientos también conlleva a
manipulaciones genéticas contrarias al respeto que merece la
inviolabilidad de la dignidad humana.
Lo importante que hay que tener en cuenta, es que
similar al aborto, en ésta "noble" práctica, perecen muchos bebés y
es que un embrión no es solo un cumulo de células, es un ser humano
con toda la potencialidad para su desarrollo completo hasta la
adultés, y lo que es más contiene un alma inmortal recibida de Dios
al momento de la concepción.
En las prácticas de fertilización asistida, se
tiene como exitoso solo un 20%, aunque estas clínicas muchas veces
alegan que su éxito es del 45%, es decir que de cada cien embriones
implantados, perecen 55 bebés, en el mejor de los casos. Y si estos
implantes exitosos fueran del 99% ¿No sigue siendo entonces un
crimen matar a un solo bebé entre cien?
Si nos rasgamos las vestiduras por la
autorización para usar la "píldora del día después" porque mata al
embrión al no dejar que éste se implante en el útero materno, como
no lo vamos a hacer para defender a todas estas indefensas criaturas
que son los mismísimos embriones que protestamos porque van as ser
asesinados con ingerir esta pastilla, y que diariamente se matan en
las clínicas de fertilización asistida que libremente actúan en
todos los países del mundo, incluso en aquellos países que han
legalmente determinado que en el embrión hay un ser humano. ¿Donde
están entonces las autoridades que prohíben la manipulación de
embriones para experimentos en los laboratorios, pero que si
permiten que se maten en la procreación artificial? Téngase en
cuenta además, que éstas clínicas de reproducción asistidas está
ahora fomentando la práctica inmoral de la donación de semen entre
hombres mayores de 18 y menores de 35 años, ¿A que nos están
llevando toda esta actitud? ¡Es el descalabro de toda la sociedad
humana!
Tenemos que tener en conciencia que la vida
humana debe protegerse en todos los ámbitos, que engendrar por
medios artificiales, donde haya un peligro para la vida del bebé
concebido, cualquiera que sea su tamaño es un ser humano, es un acto
que va contra la Ley de Dios, y que tales prácticas un día se
saldrán de las manos de los hombres, cuando las manipulaciones que
de los embriones se haga nos lleven a producir monstruosidades, más
allá del control humano.
Protejamos a nuestros bebés, protejamos al más
abandonado de ellos, el embrión.
(Nota: elementos como la "T" intrauterina son
abortivos como lo es la "píldora del día después", los que no
permiten la implantación del ser concebido, el embrión, en el útero
materno).