No son pocas las mujeres que demandan formación
en teología dentro de la iglesia católica. La iglesia, sin embargo,
no les ha respondido hasta ahora, sino más bien les ha puesto
dificultades para estudiar teología. Antes, podían hacerlo en los
seminarios. Ahora sólo pueden licenciarse en las facultades de la
Iglesia que son muy pocas y en las que sólo se puede estudiar por la
mañana. “¿Qué mujeres pueden ir por la mañana en algunas capitales a
estudiar Teología…?”, preguntan ellas, “sólo las más privilegiadas.
¿Y por qué los varones han de tenerlo tan fácil y nosotras casi
imposible?, no es justo, así que si no podemos estudiar en los
sitios que la Iglesia ha creado para los varones, nos buscaremos uno
que sea para todas las personas que lo deseen y que no quieran una
teología patriarcal”, señala Mercedes, una de las fundadoras. A esto
se le añade que ninguna mujer puede vivir de esta carrera.
Cuentan que durante muchos años las que tenían
ganas de aprender y formarse se han ido reuniendo en grupos, han
leído y estudiado por su cuenta, han publicado artículos y libros (tienen
incluso una colección que se llama En clave de mujer), pero al final
se han encontrado con que la formación autodidacta no era suficiente.
Quieren más y si no se lo dan otros, ellas, que ya pueden (para eso
tienen licenciadas y doctoras), se lo van a dar a sí mismas y a los
varones interesados. Acaban de crear la Escuela de Teología
Feminista de Andalucía, cuyas iniciales forman una palabra muy
significativa: efeta que es un término arameo utilizado en los
evangelios en boca de Jesús en la curación de un sordomudo y
significa ¡ábrete! Tienen un programa sistemático, bien ordenado,
porque desean “poner buenas bases” y hacerlo en la perspectiva
feminista.
Esto no ha nacido espontáneamente, dicen las
organizadoras. Se ha planteado en asambleas, jornadas y se ha
debatido en los grupos. Muchas lo han pedido individualmente.
Cuentan que en más de una ocasión han venido jóvenes de América
Latina a estudiar “Teología Feminista” en España y se han llevado un
chasco al ver que no tenían ningún sitio donde hacerlo. Pues bien,
ya hay un sitio. Un sitio en la universidad pública que las apoya (UNIA)
y un sitio en la red para facilitar la tarea a las mujeres que no
puedan desplazarse en una escolaridad presencial.
Las jornadas de junio equivalen a las
clases presenciales y el resto se hará durante dos cursos por
internet. La acogida ha sido muy buena, cuentan ellas, “como si
hubiéramos escuchado sus deseos”, que es, en verdad, “lo que hemos
hecho, cumplir muchos deseos”. “Nos alegra mucho contar con el apoyo
de asociaciones como AUDEM, la Universidad pública y el Instituto
Andaluz de la Mujer. Estas cosas sólo se pueden llevar a cabo cuando
existe una red. Nosotras estamos agradecidas a tanto apoyo y buen
acogimiento de la iniciativa”, asegura Reyes Olmo, del comité de
gestión.