La más destacada en la historia es la castración
vigente en animales. Consiste en privar al cuerpo de la importancia
de las hormonas sexuales; se ha empleado antes de la pubertad o
después de la pubertad; la castración trae consigo problemas en
cuanto a la madurez humana y la persona pierde la capacidad
irreversiblemente de concebir.
En la mujer, se presente la extirpación parcial o
completa de las trompas de Falopio, o la más común, la ligadura de
trompas, consideradas ambas como definitivas. Estas técnicas son
empleadas a través de la parascopia que es la realización de anillos
de Sylastic; estos anillos son pequeños artificios de silicona en
formas de anillos quien cumple la función de ligar las trompas; la
otra forma es el clips, unas pinzas elásticas para bloquear las
trompas de Falopio; otra es la Miniparascopia, que se efectúa
mediante la sutura de las trompas de Falopio, ligándolas, alterando
la función de los ovarios.
Hay producción de óvulos pero éstos son
absorbidos por el organismo; hay menstruación normal o producción
seminal, lo único que se presenta es que el óvulo no sigue el curso
normal o el esperma es asimilado por el cuerpo.
Otra técnica que es la más irreversible, es la
ovariectomía porque ésta destruye en la mujer los ovarios, llamada
también como la castración femenina.
Otra técnica es la histeroctomía que es la
extirpación del útero. En algunos casos la histeroctomía se presenta
como producto de una esterilización involuntaria, indirecta (por
operaciones en el útero, por un cáncer, por ejemplo).
En el hombre se presenta la vasectomía donde los
conductos deferentes son seccionados y ligados; esta técnica no es
complicada; a través de los cuales interrumpe el proceso de los
espermatozoides del testículo. Para que esto se realice, se da una
doble incisión en ambos lados del saco escrotal y se busca unir los
extremos de tal manera que queden cerrado para impedir el recorrido
del esperma, del semen, y no se da la fecundación. Aquí la función
testicular no se interrumpe. Esta técnica es irreversible.
Clasificación y finalidad de
la esterilización:
1. La punitiva: Cuando se aplica para castigar a
una persona que ha cometido un delito en el campo de la sexualidad.
2. Vengativa: Para los enemigos en acciones
bélicas o militares.
3. Eufónica: Para la voz, con niños cantores.
4. Eugenésica: Para evitar la propagación de
individuos “tarados” o con problemas hereditarios.
5. Contraceptiva: Cuando se busca el método de
control de la natalidad, para frenar el crecimiento de la población.
Es el que más se aplica por este motivo.
6. La terapéutica: Por razones de salud.
Valoración moral de la
esterilización:
La esterilización directa y/o voluntaria es
rechazada por la moral, desde el Magisterio de la Iglesia. La
persona pide libremente, por intervención quirúrgica-médica que se
le elimine la capacidad de procrear, directamente, o en la mujer, de
ser fértil.
Se señalan dos problemas morales:
1. Tiene que ver con la dignidad de la persona
humana, es ofensiva, atenta contra la relación de imagen y semejanza
divina porque atropella también contra la integridad del organismo
humano.
2. Limita la libertad de la persona humana.
Pierde la posibilidad propio de su ser, de poder conformar una
familia y la capacidad de procrear más hijos.
Valoración moral de la
esterilización terapéutica o curativa:
No presenta ésta problemas morales, es lícita si
cumple las siguientes condiciones:
1. De que vaya en beneficio de la totalidad del
organismo.
2. De que no se encuentre otra alternativa o
solución distinta al problema.
3. Que sea actual el problema.
4. Con el debido conocimiento y autorización del
enfermo.
5. Que sea necesario para salvar la vida.
6. Que la intervención que se va a realizar sea
sobre la parte enferma y como consecuencia de ésta venga la
esterilización indirectamente, sin ser buscada como un fin en sí
misma o medio. Ejemplo, en la extirpación de un cáncer en el útero.
Se aplica el principio del doble efecto, cuando se busca eliminar la
causa de una enfermedad en el organismo.
Valoración moral de la
esterilización anticonceptiva:
Es condenada por la Iglesia. Pío XII en su
discurso de 1951 al Congreso de Comadronas Católicas afirmó lo
siguiente: “Es un atentado singular contra la integridad del hombre
y que tiene la finalidad de privarlo de una de sus facultades como
es la procreación”.
Pablo VI en la encíclica Humanae Vitae, No. 14
expresó lo siguiente: “Hay que excluir igualmente la esterilización
directa que sea perpetua o temporal tanto en el hombre o en la mujer”.