¿Se pueden aceptar los mensajes de Vassula
como fuente de inspiración o como enseñanzas sobre cómo es Dios y
cómo vivir en su presencia? ¿Es ella una guía firme para el camino
de unión entre los cristianos?
Vassula Ryden es una señora casada (divorciada y
vuelta a casar), nacida en Egipto en 1942 en una familia
griego-ortodoxa, residente en Suiza pero conferencista en muchas
partes del mundo, que cuenta haber tenido una conversión
completamente milagrosa, a partir de la cual ella ha sido tomada
como instrumento para dar al mundo una larga serie de mensajes sobre
el ser y obrar de Dios, y también particularmente sobre la unión
entre los cristianos. Hace unos años se insistía mucho en el origen
divino de esos mensajes y se presentaba como prueba que la letra de
sus manuscritos cambiaba radicalmente cuando ella escribía esos
mensajes. Esa transmutación caligráfica era como una prueba de que
ella era simplemente "tomada" por la fortísima inspiración de Dios
mismo de modo que prácticamente ya no era ella, sino Dios, quien
estaba dirigiéndose al mundo.
Todos concuerdan en que muchos de esos mensajes
son muy profundos y bellos en su contenido. Muchos sacerdotes y
algunos obispos hablan muy positivamente de ellos. Hay acuerdo
también en que la vida de Vassula, especialmente su testimonio de
oración y su desinterés en cuanto a ganancias personales, es en
principio edificantes. Lamentablemente, no todo es bueno. Hay varias
dificultades serias.
En cuanto a la vida de Vassula, es irritante su
actitud con respecto a los sacramentos de la Iglesia Católica, pues
ella no es católica sino griego-ortodoxa (en el Este de Europa
existen ortodoxos-católicos, pero esa es una historia distinta y no
es el caso de Vassula). Nuestra Iglesia Católica admite una limitada
y como excepcional participación de los ortodoxos en nuestros
sacramentos (y de nosotros en los de ellos), siendo el caos más
típico que un católico, en ausencia de otro medio de recibir la
comunión, puede participar de la Santa Misa según el rito ortodoxo,
y en ese caso esta recibiendo real y verdaderamente el Cuerpo de
Cristo. A esto se le llama "communio in sacris," y como puede verse
por el ejemplo dado, es completamente excepcional. Vassula, en
cambio, según expresión de la Congregación para la Doctrina de la Fe
(CDF), parece presentarse como "por encima de toda jurisdicción
eclesiástica."
Luego están los escritos. A pesar de su notable
valor literario y contenido espiritual hay predicciones y
descripciones que parecen simplemente inaceptables. A fines del
siglo pasado ella anunció una era divina de gran paz y prosperidad,
antes del retorno de Cristo. La idea de "iglesia" que se supone que
será vigente en esa época es como una federación o alianza pan-cristiana,
de todos los cristianos, pero no como unidad sino conservando cada
comunidad o iglesia lo que tiene. Aunque sea políticamente atrayente
y diplomáticamente útil hablar de una unidad cristiana que deja
intactas las discusiones fundamentales, esa no es la unidad de la
que habla la Iglesia Católica ni es la unidad fundada en la verdad.
Hay también otros problemas teológicos en el modo de referirse a las
Divinas Personas y sus funciones.
Vassula en sus escritos primeros habla de una
pronta y parcialmente victoriosa intervención del Anticristo pero
luego este tema se disuelve y pierde importancia. Su lenguaje se
hace más preciso a medida que pasan los años, incorporando a menudo
correcciones que se le han hecho, especialmente del lado católico.
Por supuesto esto hace que la CDF mire los escritos de ella ya no
como "inspiraciones" sino como "meditaciones personales." En
documento del 25 de enero de 2007 la CDF deja constancia de que
Vassula misma ha admitido este cambio en los términos.
En alguna ocasión (10 de Mayo de 1996) el
Cardenal Joseph Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, dio algunas
declaraciones en audiencia privada enfatizando aspectos positivos
que podían verse en los escritos de Vassula. Ello no debe tomarse
como una aprobación de todo lo que ella ha dicho o hecho. El actual
Cardenal de la CDF ha escrito después que se necesita gran
discernimiento en esta materia y que no es recomendable participar
en grupos de oración dirigidos por la señora Ryden.
Así pues, aunque parece haber mucho que agradecer
en los dones que ella ha recibido, lo más seguro es atenernos a lo
que indica la CDF: no es pecado conocer o estudiar con prudencia las
meditaciones personales de Vassula pero no parece recomendable
divulgarlas, presentarlas como modelo de unidad entre cristianos o
fundamentar en ellas la vida espiritual de grupos o personas de
nuestra Iglesia Católica.