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Oscar J. Díaz M.
LAICO, PARROQUIANO DE LA
SANTA CRUZ
Dios, creador del hombre, le ha dado la razón para
conocer, pensar y discernir; mediante este don, el hombre, a través del
tiempo, va desentrañando los secretos de la naturaleza y se va
explicando las leyes que la rigen.Leyes estas que siempre estuvieron
allí, pero que solo a través del tiempo y como ejercicio del
pensamiento el hombre va conociendo.
Dios siempre hace las cosas con un propósito, y el
conocimiento de las leyes naturales, a lo que llamamos conocimiento
científico, no es la excepción. Del mismo modo, las leyes que rigen al
hombre, al mundo y al universo tienen propósito bueno de Dios y por
ende bueno para el hombre.
El problema ,en algunos casos, es que el hombre haciendo
uso de su razón y el poder de discernir, que Dios como don le dio,
desentraña las leyes del hombre ,del mundo y del universo y producto y
con sus descubrimientos se ensorvece,se pone sobre los mismos hombres,
olvida al Creador de esas leyes y convierte este saber en un medio
económico y lo que es aun mas grave en un medio de dominio y de poder
,volviendo su ciencia en contra del mismo hombre o la vuelve
inalcanzable para aquel que no tiene como pagar su ambición.
Un caso muy claro es el de la energía atómica, los átomo
siempre estuvieron allí desde la creación del mundo, la energía
potencial siempre estuvo en cada uno de ellos, pero no es hasta que el
hombre descubre como liberarla mediante la fisión, que esta energía no
puede ser aprovechada. Pero aquí es a donde viene el problema: este
descubrimiento que Dios permitió para el bien de sus criaturas, es hoy
en día una fuente de energía solo aprovechable para los ricos y
poderosos y lo peor de todo tiene al mundo al borde de su propia
destrucción, y, hoy, por hoy, es objeto de poder y de dominio.
En el caso del genoma humano la situación no es muy
distinta, los cromosomas y los genes siempre estuvieron allí, pero no es
hasta ahora que logramos hacer su mapa y con esto abrir posibilidades
reales para intervenir sobre ellos, muchas enfermedades como el mal de
Parkinson, el Alzheimer, el cáncer, pudieran encontrar en ello una
esperanza; pero el hombre nuevamente olvida a su Creador ,se apropia de
este descubrimiento , ve una oportunidad de procurarse mucho dinero a
través de las ya conocidas “empresas biotecnológicas” y vuelve
inalcanzable para los que no poseen los medios estos descubrimientos.
Es conocido el caso, entre otros, de la empresa que
descubrió y posteriormente patento un gen que predispone a la mujer al
cáncer de mama y ahora cualquier institución o persona que quiera
desarrollar un medicamento que modifique esta condición, tendrá que
pagarle a estos comerciantes de la salud y la ciencia ,pues se han
vuelto dueños de algo que es patrimonio del hombre.
La descomposición de plantas y seres vivos y la
acumulación de su producto en rocas sedimentarías en el subsuelo a lo
largo de los siglos a llevado a lo que hoy conocemos como “yacimientos
de petróleo” fuente de energía no renovable, que Dios nos dio para el
bienestar de la humanidad, pero los hombres nuevamente la convertimos en
fuente de poder y dominio económico, incluso de guerras por su control.
Que el petróleo este ubicado en países como México,
Venezuela, Irak o Kuwait no significa que este grupo de personas
organizadas en “países” conviertan este patrimonio mundial en objeto del
mas atroz colonialismo, en donde unos pocos se nutren de la sangre de
la mayoría, con el pretexto de la supremacía de la ley de la “oferta y
la demanda” que los hombres hemos convertido en dios y por ende
inviolable.
Lo que este grupo de personas organizadas en “países”
hacen es ¡amoral ! y por ende contrario a la justicia.
Y termino transcribiendo lo que Juan Pablo II en su
tiempo escribió :“El hombre actual parece estar siempre amenazado por lo
que produce, es decir, por el resultado del trabajo de sus manos y mas
aun por el trabajo de su entendimiento, de las tendencias de su
voluntad…..El hombre por tanto vive cada vez mas en el miedo. Teme que
sus productos, naturalmente no todos y no la mayor parte, sino algunos y
precisamente los que contienen una parte especial de su genialidad y de
su iniciativa, puedan ser dirigidos de manera radical contra el mismo”1.
San Pedro Sula, febrero del
2006
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Fides et Ratio(47)
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