Es la interrupción del embarazo de un feto no
viable, es decir, un feto que no puede vivir fuera del seno materno.
Se considera también como Aborto, la expulsión
del embrión o feto, del cual no puede subsistir fuera del seno
materno, igualmente el darle muerte al embrión o al feto dentro del
seno materno.
El aborto es objeto de estudio de distintas
disciplinas, mirado bajo varios aspectos como:
El Histórico:
Nos da la pauta para conocer cómo se ha
practicado a lo largo de la historia e igualmente qué pueblos han
practicado el aborto.
El Sociológico:
Se interesa por el aborto clandestino y el legal.
Las incidencias sociales en la vida de esa comunidad, e incidencia
económica.
El Derecho:
Nos da la pauta para entender las bases de la Ley
civil o penal, si lo aprueba o no, y cómo lo sanciona.
El Teológico moral (Canónico):
La reflexión de la Iglesia sobre el Aborto, cómo
lo ha tratado, cómo lo maneja, qué calificativo recibe, etc.
El Psicológico:
Las repercusiones que van a dar en el
comportamiento de quien practica el aborto.
El Cultural:
Manifestaciones de cada pueblo, formación,
educación, nivel intelectual y cultural, etc.
La Ética:
Entablar un punto de encuentro entre creyentes y
no creyentes, un diálogo para señalar las líneas éticas del médico.
¿Hasta qué punto el acto
conyugal tiende a apartarse del acto plenamente humano?
La transmisión de la vida, es un don, el amor es
cocreador, la transmisión de la vida se convierte en el acto más
noble y grande.
¿Cuándo se inicia la vida
humana para que se pueda dar criterios morales para su transmisión y
defensa?
Antes de San Alberto Magno, se hablaba de
animación sucesiva y luego la animación espiritual. La mayoría de
teólogos hablan de la animación en el mismo momento de la
fecundación del acto como tal. La vida humana desde el momento de su
concepción debe ser protegida y respetada.
Un punto neurálgico es determinar cuándo inicia
la vida humana, a partir de qué momento o instante se habla de un
ser humano.
La Iglesia lo señala desde el mismo momento de la
concepción, en la unión del espermatozoide y el óvulo. Debe ser
respetado como tal, como cualquier ser humano.
Algunos sectores de la Ciencia determinan que la
vida humana comienza no en la concepción sino a las 14 semanas del
embarazo. Otros señalan que el ser humano se forma a las 9 semanas;
y otros consideran a las 12 semanas. Esto lo han determinado a
partir de las pulsaciones del corazón, la existencia del cerebro y
forma humana, etc. Entre los 20-23 días, se traza la corteza
cerebral; a los 28 días se habla de actividad cerebral eléctrica.
Cuando es vida humana, no se puede abortar, y peor aún cuando se ha
humanizado el proceso de conocimiento. Ésta es rechazada.
El genotipo es una nueva vida, y después de la
unión de los gametos de los padres, éstos traen el código genético
único, irrepetible, y a éste se da el nombre de Zigoto; se demora
unos 6-7 días desde el ovario al útero. La tarea del Zigoto es
implantarse en el útero, e incluso antes de la implantación tiene un
diálogo con la madre. En los primeros 14 días, se empieza la
división celular, donde se ve si son gemelos, trillizos, mellizos o
único...
La Iglesia dice que es incuestionable que en el
momento de la fertilidad, los dos gametos (Masculino y Femenino)
forman una nueva entidad biológica que se llama el Cigoto, quien
lleva en sí un proyecto nuevo de programa individualizado, es decir,
una nueva vida individual, en potencia pues ya tiene información
genética.
Potencialidad en cuanto se refiere a su
continuidad, un proceso que se da por sí mismo, que ya empezó. La
formación que se da en la Madre es extrínseca, no intrínseca.