Ha tenido un apogeo en los últimos años; se ha
avanzado gracias a los conocimientos de la ciencia y la técnica
porque gracias a ellos se emplean nuevos métodos para conocer no
solo el cosmos y el mundo, sino la vida humana, como el estudio del
genoma humano para determinar el origen de algunas enfermedades.
El problema es que el hombre está siendo
instrumentalizado, el hombre al servicio de la ciencia, un saber que
se está convirtiendo en un poder; esto va en contra de los
principios dados por la filosofía medieval, de la objetividad, darle
a cada cosa su respectivo valor y no el que el sujeto le ponga.
Para la experimentación, se
debe tener en cuenta los siguientes elementos:
1. Definir el fin: Sus motivaciones que se desea
obtener, si va a favor integral de la persona o en detrimento de la
misma.
2. Definir el sujeto de experimentación: No
merece el mismo tratamiento o manejo una persona que un animal o una
planta.
3. Definir el método: Si esos métodos buscan un
fin terapéutico o simplemente pretende una curiosidad, lucrativa,
investigativa, etc.
El papel de la moral y de la ética en este campo
de la experimentación, pretende establecer un equilibrio regulador
entre la ciencia, la técnica con la vida humana, la persona.
Busca que dichos conocimientos vayan orientados
al bien integral de la persona.
La bioética busca establecer la distinción clara
entre la experimentación animal y humana. La ética y la moral
reconoce y acepta la experimentación en animales para luego ser
aplicables sus resultados en el hombre, pero que se busquen medios
apropiados anagésicos para no causar dolor o sufrimiento excesivo en
los animales con quienes se experimenta.
Significado de la
experimentación farmacológica:
Someter a verificación mediante la utilización
directa a procedimientos o medios nuevos, o bien que están ya
permitidos pero cuyas consecuencias directas o indirectas,
inmediatas o mediatas, se desconocen.
Dentro del mismo papel ético y moral: se deben
utilizar aquellos medios que no causen un mal mayor a la persona
humana.
Breve historia de la
experimentación humana:
1. Experimentación en uno mismo: a. Eusebio Valli:
Del siglo pasado, se inyectó una muestra de pus, de viruela y de
peste para analizar sus resultados y ensayar su cura. b. Liderman:
Se inyecta espirochetas para contraer la sífilis.
2. Sujetos voluntarios: Por lo regular, los mismo
médicos, alumnos o investigadores lo han ofrecido voluntariamente
para este tipo de experimentación. También los amigos y familiares
de éstos. Aquí observamos el descubrimiento de la penicilina por
medio de George Oliver, quien realizó experimentos con su hijo. Un
alumno del profesor Dennis, quien se ofreció para someterse a una
trasfusión de sangre de cordero.
3. Experimentos en personas condenadas a muerte:
Se realizaron sobre todo en el Renacimiento con la autorización de
los gobiernos con la intención de conseguir antídotos para algunas
pestes y enfermedades de la época.
4. Los experimentos con prisioneros y campos de
concentración nazi: Medicamentos, gases y venenos, jabones con la
grasa humana. El fin era el de mirar el poder de la ciencia con el
poder del Estado.