Es alentador recordar que, desde la perspectiva
divina todos somos una obra en curso.
Más estimulante todavía es tener presente que el
Señor desea vernos progresar al máximo y que hará todo lo posible
para que así sea.
Nos ayudará en la medida en que le demos
oportunidad de hacerlo.
Yo sé los pensamientos que tengo acerca de
vosotros -dice el Señor-, pensamientos de paz y no de mal, para
daros el fin que esperáis. Jeremías 29:11
A continuación, cinco consejos para crecer y
madurar espiritualmente con la ayuda de Dios:
#1 Incluye a Dios en la toma de decisiones.
Desde niños aprendemos por medio de la
instrucción que nos dan nuestros padres.
De igual modo, crecemos espiritualmente en la
medida en que aprendemos a seguir las instrucciones de Dios, en que
acudimos a Él en oración y aplicamos los principios espirituales de
Su Palabra a nuestras decisiones.
#2 Ejercita tu Fe.
Así como la experiencia enseña mucho, pues
sufrimos las consecuencias de nuestras decisiones erróneas y vemos
premiadas las acertadas, nuestro crecimiento espiritual se acelera
cuando nuestra fe es puesta a prueba y tomamos conciencia de que en
ella se encuentra la solución a los problemas de la vida.
#3 Bríndate a los demás.
Al olvidarnos de nosotros mismos y dedicarnos a
satisfacer las necesidades de los demás y a hacerlos felices, nos
convertimos en conductos de amor de Dios para esas personas.
Así, en la medida en que nos entregamos al
prójimo, Dios nos reabastece.
Al que reparte, le es añadido más… El alma
generosa será prosperada: el que sacie a otros, también él será
saciado. Proverbios 11:24a-25
Dad, y se os dará; medida buena, apretada,
remecida y rebosando darán en vuestro regazo, porque, porque con la
misma medida con que medís, os volverán a medir. Lucas 6:38
#4 Reconoce tus puntos flacos y esfuérzate por
superarlos.
Todos tenemos aspectos en que podemos mejorar.
Se trata de un hecho general que la mayoría de la
gente acepta sin mucha oposición.
La cosa se pone más difícil cuando identificamos
nuestras debilidades, y en particular cuando intervienen otras
personas.
Reconocer nuestras flaquezas nos resulta
embarazoso aunque lo hagamos en privado o a solas con Dios.
Pero cuando somos capaces de admitirlas
humildemente ante los demás y nos mostramos dispuestos a que nos
ayuden -con consejos, recordatorios y oraciones-; es como si
tomáramos el carril más rápido para crecer espiritualmente.
#5 Acepta nuevos retos.
Dada la naturaleza humana, es fácil encasillarnos
a nosotros mismos y limitar lo que somos capaces de hacer, sobre
todo al ir entrando en años.
El problema es que con esa actitud se anquilosa
nuestro crecimiento. Cuando nos cerramos a considerar nuevos datos y
nuevas ideas, dejamos de crecer intelectualmente.
Al aislarnos, dejamos de crecer emocionalmente. Y
cuando nos mostramos poco dispuestos a aceptar nuevos retos, dejamos
de crecer intelectual, emocional y espiritualmente.
Como dijimos antes, somos una obra en curso y
solo crecemos en la medida en que seguimos haciendo progresos. Pero
para progresar hay que fijarse nuevos objetivos.
En este año entrante Dios puede ayudarte a ser
más como quieres ser.
Mejor aún: Él puede ayudarte a ser más como Él
quiere que seas.
Si haces tu parte, Él te ayudará a progresar paso
a paso, pues Él te ama.