A través de la historia, vemos como el hombre ha
ido forjando multitud de filosofías, y con ellas tratar de dar
explicación al sentido de nuestra vida, unas veces esas filosofías
se basan en la existencia de un Ser Superior (Dios) que de alguna
manera controla o vigila nuestras vidas, y en otras ocasiones estas
filosofías están sujetas a la negación de la existencia de ese Ser
Superior y tratan de racionalizarlo todo.
Esto que en principio tendría que ser normal se
agrava cuando seguidores tanto de una corriente como de la otra, dan
a su forma de ver la vida un valor absoluto, y como consecuencia
todas las demás concepciones son erróneas, esto hace un dialogo
imposible y da pie al enfrentamiento.
El resultado de absolutizar las diferentes
filosofías, ha sido y sigue siendo la consecuencia de
enfrentamientos y de la persecución de unos hombres por otros por
las creencias de cada uno; ¿cuántos hombres y mujeres han muerto por
causa de sus creencias?, ¿Cuánta sangre inocente, injusta e
innecesariamente se ha derramado por esa causa a través de los
tiempos?. Pensemos por ejemplo en el imperio romano, en los reinos
cristianos, la inquisición, los reinos musulmanes, la conquista de
nuevas tierras, y un largo etcétera que haría una lista
interminable. Pero no solo las persecuciones por las creencias han
sido un hecho pasado, es que ahora también los conflictos, que
aunque hay intereses económicos o políticos en el fondo, se
radicalizan por las creencias religiosas y tenemos ejemplos como: la
división de Yugoslavia, Oriente Medio, Chechenia, Afganistán, Irak y
otros muchos mas, que también haría una lista muy larga.
Todo esto en la vida normal también se da, ¿en
cuantas circunstancias la gente habla dando soluciones absolutas a
los problemas cotidianos?, es normal, lo que parece ser que
cualquiera tiene la solución, si yo pudiera... todo esto tiene
solución, pero lo que no plantean es el escuchar a todas las partes
implicadas, el asumir que las minorías, por el hecho de ser minorías
no quiere decir que no tengan su parte de razón. Parece ser que la
misma situación, o la limitación propia del ser humano, conlleva a
las personas a creerse que su verdad, es decir la “verdad” que cada
uno ha ido adquiriendo a lo largo de su vida es la “única” verdad.
Ante todo esto veo que el hombre trata de superar
sus limitaciones y se cree superior a los demás planteando sus ideas
como absolutas, y eso es precisamente el error, todos no podemos
estar en la verdad absoluta, yo me atrevo a decir que ninguno está
en la verdad absoluta, que en todo caso son verdades relativas o
parciales, sino simplemente, tanto creyentes como no creyentes,
echemos una mirada a la historia y veremos cuantas “verdades” han
ido cayendo conforme iban avanzando los tiempos, que ninguna se ha
mantenido inmutable y que yo pienso que ninguna se mantendrá, sino
que las ideas irán evolucionando y muchos de sus postulados serán
superados. Además yo personalmente, como creyente, pienso que la
verdad absoluta es Dios, y que ningún hombre por muy “iluminado” que
se crea, puede acceder a ella, porque entonces se pondría a nivel de
Dios, algo totalmente imposible debido a nuestras limitaciones.
La no-seguridad en todos nuestros planteamientos,
conlleva la duda, a preguntarse si nuestras actuaciones son
correctas o erróneas, pero es una pregunta que no tiene solución,
porque nuestras propias limitaciones nos llevan o a fabricarnos una
verdad absoluta o a dudar de lo que hagamos o digamos.
Yo me pregunto si los explotadores de este mundo,
que ha habido o siguen habiendo, dudaran de su “verdad”, seguro que
no actuarían como lo han hecho o lo hacen, y es que contra la
“verdad absoluta” la duda es un reconocimiento de humildad por
nuestra parte, y si esa duda no nos lleva al pasotismo, sino que a
pesar de dudar seguimos buscando alternativas y trabajando en hacer
una vida mejor, puede que mas de una vez nos equivoquemos, pero es
la única forma de seguir avanzando con el pleno respeto a los demás,
y que algún día ese Reino que decimos creer y que tratamos de ir
haciendo con nuestro trabajo, pueda ser realidad en plenitud un día.
Jesús que dedicó su vida en anunciar la
proximidad del Reino, también dudó, y posiblemente el pasaje de las
tentaciones que narra el evangelio, no sea mas que la recopilación
de las dudas que le embargaron en su vida y que en algún momento lo
comunicara a sus discípulos.
Dudó de lo que decía cuando pensó que la manera
de solucionar el hambre de este mundo fuese el “convertir las
piedras en panes” y así al tener comida fácil el hombre se apuntaría
al Reino con mas rapidez, pero se dio cuenta que el hombre no solo
necesita pan para comer, que lo que sobra es comida en el mundo, que
la solución es que todos compartamos todo lo que tenemos y entonces
sobraría, al hacer esto no solo hacemos un acto de justicia sino que
además abrimos nuestro corazón a todos los demás También dudó Jesús
cuando pensó que si Dios hacia un milagro muy grande que pudieran
verlo mucha gente, y viesen el poder de Dios el Reino sería más
fácil, pero Jesús se dio cuenta de que el Reino no puede ser un
regalo, ni una operación de “marketing”, sino que tiene que venir
desde la conversión de los hombres.
Otra duda de Jesús fue la de alcanzar el poder
político del mundo, y así desde arriba legislar a favor del Reino,
pero Jesús se dio cuenta de que el Reino no puede ser impuesto, sino
que tiene que ser una opción libre de los hombres y como
consecuencia de nuestro trabajo día a día.
Estando en el monte de los olivos, y viendo el
desenlace que se le venía encima, dudó de sí todo lo que había hecho
en su vida serviría para algo, y si con su muerte, que veía venir
iba posibilitar la llegada del Reino, por eso en un momento de duda
fue cuando dijo “Padre mío, si es posible, pase de mi este cáliz”,
Mt. 26-39; pero a continuación dándose cuenta de la irreversibilidad
de los acontecimientos que le venían encima y aceptándolos hasta las
ultimas consecuencias dijo: “sin embargo, no se haga como yo quiero,
sino como quieres tu” Mt. 26-39.
Y el momento de duda más desgarrador fue cuando,
estando clavado en la cruz, y pensando si su muerte tenía sentido,
si los hombres que habían convivido con él por lo menos iban a
seguir con el proceso del Reino, si todo no había sido inútil, por
eso dijo; “Dios mío. Dios mío, ¿porque me has abandonado? ” Mc.
15-34
Y es que en el proceso normal de la vida, si
tratamos de no absolutizar nuestros planteamientos, si estamos
abiertos a todas las posturas sin exclusiones, la duda nos asaltará
continuamente, dudaremos de sí nuestras creencias son ciertas, o por
lo contrario son erróneas, y si tienen algo de cierto, cual es el
error, donde empieza, etc.
Cuando defendamos nuestras posturas, frente a las
de los demás, y pensemos posteriormente sobre nuestros razonamientos,
dudaremos de sí hemos tomado una actitud correcta o si por lo
contrario las posturas que hemos criticado no estaban mas cerca del
Reino que las nuestras.
En nuestro compromisos cotidianos, también
dudaremos de sí optamos por la postura correcta, si no habrá otra
salida mejor, si nuestro trabajo tiene sentido, si no estaremos
perdiendo el tiempo, o si lo que hacemos, lo hacemos con sentido
trascendente, o si lo hacemos para satisfacer nuestro ego.
Pero lo malo no es dudar, la duda es un producto
de nuestras limitaciones, y si a pesar de nuestras dudas, seguimos
adelante en nuestro trabajo a favor del Reino, siendo capaces de
analizar todos los planteamientos que tengan los que estén
trabajando por lo mismo, no excluimos a priori ninguna postura por
muy absurda que en principio nos parezca y tratamos de asimilar
aquello que pensemos que mejora nuestra posición, pues posiblemente
nos equivoquemos, es más, seguro que más de una vez nos equivocamos,
pero es la única forma de ir avanzando en el proceso de construcción
del Reino y de que nuestras dudas nos vayan interpelando
continuamente y entonces podemos decir que LA DUDA ENGENDRA
ESPERANZA.