Un día hablando con los muchachos de la
catequesis, no sé de qué, creo estabamos todos reunidos en el patio
escuchando algunas indicaciones del padre y yo estaba junto a ellos,
ya lo recuerdo, algo tuvo que decir el padre sobre Jesús y los
discípulos, entonces un chico me dijo, tu eres para nosotros como el
maestro y nosotros tus discipulos, solo atiné a sonreirle y a
decirle parece ser que si, tal vez, si tu lo dices así es entonces.
Y eso que pasó no se me olvida, lo llevo en mi corazón.
Por el mismo tiempo en que me cuenta mi hermana
de un tema de nosotras, hablé con una primita por teléfono, porque
ella quería ingresar al programa de familias en acción del gobierno
y le estábamos ayudando con eso, ella tuvo una bebé hace poco, el
papá es casado y ella no trabaja, tiene como 20 años, vive con mi
tio, el hermano y una tia que no se casó y un tio infiel que se
quedó sin familia y sin dinero, y pues una ayuda económica les haría
bien. Ella me dijo sabe como se llama mi hija, yo le dije que no,
pero si, mi mamá ya me había contado, ella me dijo: se llama como
usted, quiero que mi hija sea así de noble como usted, entonces yo
no atiné a decir nada.
Ayer fui al encuentro de dirección espiritual con
el Padre y en misa de 6 pm, me encontré con Betty, la secretaria de
el. Entonces tarminada la misa un señor la saludó, un señor no tan
viejo, delgado, humilde y ella fue a presentarme con el y yo la
interrumpí y le dije al señor: Betty es mi mamá y el señor comenzo a
decir claro si son igualitas, se parecen muchísimo, etc., por
supuesto luego las dos nos reíamos yendo para la sacristía y en el
trayecto me dice: Me sentiría orgullosa de tener una hija asi de
bella como tu, entonces le dije: Ay Beticita no digas eso!, ella me
dice: Pero es verdad.
Y hoy, un amigo que va a misa con frecuencia, yo
estaba un poquito antes de misa y estaba frente al Señor en el
sagrario un ratito y luego de terminada la misa yo salí antes que el
y me entretuve viendo una cartelera a la salida del templo y me
alcanzó, salimos y ya afuera de la iglesia y de las escaleras, me
dijo: Vi un angelito levitando frente al altar antes de misa. Me reí
y no dije nada, pero si fue muy tierno eso, luego nos preguntamos
como estabamos y nos despedimos.
No sé porque extraña razón, recibo cosas que no
merezco, son como pequeños desafíos, o como caricias de Dios que
recibo, como si lo mereciera, son personas diversas, situaciones
diversas, especialmente de personas que no esperan nada de mi, ni yo
de ellas, es decir como que no existen interes en medio, para dudar
de esas palabras, o por lo menos para desconfiar.
Que podría decir yo, que me conmueven el alma
esas cosas, y si esas palabras son regalos de Dios a mi vida, para
que tome fuerzas, las recibo con amor, pero tambien se las ofrezco a
EL, porque si salieron esas palabras del corazón de esas personas,
es solo la obra de mi Dios. De verdad que son palabras que dan
fortaleza a mi corazón, y qué más que dar gracias a mi Dios.