En nuestro medio es por estos dias muy
corriente que nuestros seres queridos que fallecen sean cremados,
por voluntad propia o de sus familiares. Sin embargo alguien me
comento que esto no era del todo un asunto ajeno a nuesta religión
Católica , lo anterior basado en el hecho que los cuerpos de algunos
Santos de la Iglesia ( no se si todos ) se mantenian incorruptos por
obra y gracia de nuestro Señor, y entonces, ¿Que habría sido si esos
cuerpos se hubiesen cremado en su momento?, ¿Acaso estariamos
interponiendonos a la voluntad Divina?
La razón por la que la Iglesia se opuso durante
mucho tiempo a la cremación de cadáveres es porque la decisión de
ser cremado estaba casi invariablemente unida a una especie de
manifestación pública de ateísmo, o por lo menos, de cualquier
posibilidad de una vida más allá de lo material. Hoy las cosas han
cambiado y la Iglesia no recomienda la cremación pero tampoco la
prohibe a sus fieles.
Tú mencionas un punto interesante, el de los
santos incorruptos, como por ejemplo, Santa Bernardita Subirous, la
vidente de Lourdes. Hay que reconocer que sólo un pequeñísimo
porcentaje de los santos (menor al 0,01 % ) han permanecido
incorruptos pero la objeción que dices tiene su validez: la
destrucción activa de un cadáver impide en realidad que ese milagro
tan particular, el de la incorrupción, se realice. Sin embargo, uno
puede preguntarse si una expectativa tan tenue es un argumento que
pese hasta el punto de decir que nadie debería ser cremado.
Es un hecho, en efecto, que Dios puede sacar
santos de todaslas clases sociales y estados de vida. Es un hecho
también que cualquiera de ellos podría recibir esa gracia de
incorrupción. La única conclusión posible es que nunca debería
cremarse a nadie. Esa conclusión parece un poco extraña en sí misma
porque implica que habría que enterrar a cada persona pensando que
podría quedar incorrupta. Lo que esto implica en términos d e
arriendo de lotes en cementerios da qué pensar.
Y no sólo eso: pensemos en el caso de las
donaciones de órganos. ¿Qué órganos pueden sacarse de un cadáver sin
que se sienta que estamos perturbando un proceso de incorrupción? ¿Y
qué pasa en el caso de las autopsias? Además, sobrevalorar el
milagro de la incorrupción puede hacernos creer que esa es la
principal señal de santidad, algo así como si los incorruptos fueran
una élite de santísimos.
La verdad es que prácticamente ningún mártir ha
quedado incorrupto, y más bien lo contrario: poquísimo o nada quedó
de los que fueron devorados por las fieras; poquísimo o nada quedó
de tantos misioneros que entregaron su vida perdidos en medio de
junglas o desiertos; poquísimo o nada se sabe que haya quedado de
tantos monjes anónimos... Creo que debemos agradecer el don de la
incorrupción de los cadáveres, cuando Dios la concede como libre
señal suya de la santidad de alguien, pero debemos ante todo valorar
la resurrección, que no es preservar la memoria de lo que fue esta
vida sin o celebrar el triunfo más allá de la muerte.