Oscar J. Díaz M.
La India se independizo
de Inglaterra el 15 de agosto de 1947,antes de ese tiempo y después de el,
la lucha entre hindúes, musulmanes, sikh y cristianos era feroz .Entre 1946
y 1948 los muertos en manos de unos y otros, fue de cientos de miles. No
obstante en medio de esta lucha interreligiosa por el poder, se oía la voz
de un hombre muy pequeño, pero a la vez tan grande, que clamaba por la paz,
por la no violencia, por el amor, y la unidad; este hombre era Gandhi, el
Mahatma.
Decía Gandhi “Pero yo
os digo, amad a vuestros enemigos, bendecid a lo que os maldicen, hacedles
bien a los que os odias y orad por los que os usan con malevolencia y os
persiguen…..Porque, si amáis a los que los que aman,?que recompensa
tendréis?
Gandhi no pudo evitar
las matanzas entre los hindúes, ni tampoco pudo evitar la partición de la
India, a la que tan vehementemente se opuso, pero se convirtió en la
conciencia moral de un pueblo, se convirtió en el punto en donde todos
confluían. El Mahatma hizo cambiar la forma de pensar de un país tan grande,
como era, y sigue siendo la India; país de varios idiomas, gran
polarización religiosa y con una densidad poblacional enorme, y con esto,
evito que los muertos fueran de muchos millones y en alguna forma la tan
temida guerra civil.
En Honduras la
violencia es cada día mas grande, la corrupción, los asesinatos, la miseria,
el incesto y muchos tipos mas de violencia que día a día son el amanecer de
los hondureños.
Si bien es cierto que
las circunstancias, ni el tiempo, son siquiera parecidos a la India de aquel
tiempo, algo podemos aprender de esa sociedad, y es que los pueblos podemos
cambiar de modo de pensar y de actuar, y que la conciencia de los pueblos
puede ser formada. Gandhi no solo lo creyó sino que lo demostró.
Los hondureños
seguiremos dando “palos de ciego” mientras no empecemos a formar una
conciencia moral. La enseñanza moral debe de regresar a las escuelas y el
gobierno debe de emprender campanas masivas en este sentido; como lo he
escrito antes, “Al hondureño debemos enseñarle cosas tan elementales como
que la vida vale infinitamente mas que un celular”.
Los médicos durante el
tratamiento prescriben medicamentos para combatir los síntomas, pero la
solución definitiva del mal esta, en algunos casos, esta en extirpar de
raíces el tumor. Enviar mas policías a la calles es una solución inmediata
para combatir un síntoma, pero la solución definitiva del problema se dará
cuando los hondureños formemos nuestra conciencia moral y la convirtamos en
rectora de nuestra actuación diaria.
La educación moral y la
alusión de Dios debe de regresar a nuestras escuelas, el Gobierno debe de
emprender campanas masivas en donde entre otras cosas, y como lo escribí
antes, “Al hondureño se le enseñe cosas tan elementales como que la vida de
una persona vale infinitamente mas que un celular”.
Aunado al combate de la
pobreza debe de venir una formación moral, caso contrario esa riqueza
pretendida, en algún momento de nuestras vidas se revertirá en contra de
nosotros mismos.
Termino como comencé
evocando a Gandhi quien dijo : “El camino mas seguro es creer en el gobierno
moral del mundo y, por consiguiente, en la supremacía de la ley moral, la
ley de la verdad y del amor…”
“Tenemos demasiados
hombres de ciencia, demasiados pocos hombres de Dios. Hemos captado los
misterios del átomo y rechazado el Sermón de la Montana”.