La sabiduría popular utiliza ejemplos y
expresiones muy ilustrativos para facilitar la comprensión de
situaciones complejas. Por ejemplo, se dice que se está llevando a
cabo un “Diálogo de sordos”, cuando dos personas se tratan de
comunicar, pero ninguna de ellas tiene la apertura suficiente para
ponerse en el lugar del otro y tratar de comprenderlo.
La idea contenida en la expresión “Diálogo de
sordos” pone en evidencia el hecho de que la comunicación implica un
proceso completo, en el que interviene, por parte de todos los
involucrados, tanto el hablar como el escuchar y tratar de
comprender lo que se está comunicando. No se trata pues de un simple
acto de mandar información.
Con frecuencia se considera que hablar es
sinónimo de comunicación, sin embargo, el mero hecho de pronunciar
palabras y transmitir sonidos no cumple con el verdadero propósito
de la comunicación, que se centra en: establecer un lazo entre el
que envía un mensaje y aquel que lo recibe.
Un ejemplo de esta situación se puede observar en
los discursos de algunos políticos, a través de los cuales ponen en
evidencia que es posible hablar, hablar y hablar, pero no obstante
la avalancha de palabras que se emplean, en realidad no se está
transmitiendo ningún mensaje, ni se está haciendo verdadero contacto
con quienes escuchan.
Ese papel que juegan los mensajes entre las
personas que se relacionan entre sí, ha sido analizado con mucha
profundidad por expertos, que se han enfocado a analizar la forma
como evolucionan los procesos de integración en equipos de trabajo
dentro de las empresas, llegando a la conclusión de que cuando las
personas reciben mensajes que les hacen sentirse valiosas,
importantes, respetadas y apreciadas, tienden a tomar una actitud
receptiva y abierta, facilitando la integración y el desarrollo de
la relación.
A. Relación entre comunicación
y relación interpersonal.
Los estudios realizados en ese sentido han puesto
en evidencia que la comunicación constituye un elemento clave para
el desarrollo de una relación, tanto en lo que se dice con palabras
como en lo que se transmite a través de comportamientos actitudes y
gestos.
La comunicación es esencial en las relaciones
interpersonales, ya que constituye un medio insustituible para
entrar en contacto con las demás personas, conocer sus ideas y
captar sus intereses, preocupaciones y sentimientos.
También es uno de los mejores recursos
disponibles para lograr un mayor acercamiento, desarrollar la
intimidad, aclarar los hechos frente a malentendidos y ayudar a que
las personas comprendan los puntos de vista de quienes las rodean o
se relacionan con ellas.
Una relación crece cuando los mensajes que se
transmiten entre las personas que la viven manifiestan aprecio,
respeto y reconocimiento. Y en contrapartida, la relación se
deteriora cuando se transmite desinterés, sarcasmo, cinismo o
desprecio.
Cuando la comunicación se enfoca en forma
constructiva, constituye un poderoso medio para lograr el desarrollo
de relaciones positivas, facilitar la comprensión y el apoyo mutuos
y un poderoso mecanismo para prevenir o desactivar conflictos.
Sin embargo, con frecuencia se hace mal uso de
ella, ya que se utiliza para agredir, ofender y lastimar, provocando
que en lugar de ser un medio de acercamiento y conocimiento mutuos,
sea causa de distanciamiento, separación y ruptura.
Cuando la comunicación se utiliza para manipular
y agredir, se transforma en enemiga, en vez de ser aliada, en el
cultivo de las relaciones entre las personas.
B. La comunicación dentro de la
familia.
La relaciones familiares, debido a los lazos
emocionales y psicológicos que logran desarrollar entre sus
integrantes, y al ambiente de seguridad y confianza que pueden
llegar a generar, se convierten en un medio en el que sus
integrantes, en forma natural y espontánea, pueden ayudarse y
complementarse, satisfaciendo muchas de sus necesidades,
especialmente las más profundas y complejas como las emocionales y
afectivas.
Hace poco, un joven de 20 años se suicidó. En la
carta que dejó explicando los motivos de su decisión, mencionaba que
su vida “no valía la pena porque se daba cuenta de que le resultaba
imposible comunicarse con sus padres, pues no lo tomaban en cuenta y
solamente lo consideraban como alguien que estaba allí por accidente
y a quien debían alimentar, mantener y tolerar”. Un caso dramático y
real, que pone en evidencia la importancia de las relaciones
familiares en el desarrollo de los lazos emocionales, psicológicos y
del ambiente de confianza y seguridad, que todo ser humano requiere
para poder dar sentido a su vida.
El desarrollo de procesos y formas de
comunicación dentro de la familia, juega un papel vital en el
establecimiento de relaciones significativas para quienes conviven
en el núcleo familiar. Hay estudios que ponen en evidencia que en la
mayoría de las familias conflictivas existen serios problemas de
comunicación, sea debido a que no han desarrollado mecanismos para
favorecer el intercambio de ideas y puntos de vista, o a que tienen
muy poca habilidad para comunicarse, provocando que los intentos que
hacen para comunicarse, en lugar de convertirse en mecanismos de
ayuda, se transformen en fuentes de nuevos y mayores conflictos.
Cuando los miembros de una familia aprenden a
comunicarse identificando el: cómo, cuándo, dónde y en que tono
hablarse; de tal forma que logran construir una relación positiva y
sólida, están dando un paso vital, al crear condiciones para que
todos los involucrados se sientan: queridos, apoyados, tomados en
cuenta y con posibilidades reales de ser mejores personas. Es decir,
que al facilitar la construcción de una relación positiva y sólida,
están totalmente enfocados a lograr que la familia cumpla con su
misión.
Para lograr que la comunicación se convierta un
recurso a favor de la familia, los integrantes del núcleo familiar
deben plantearse con cierta regularidad la siguiente pregunta: ¿La
forma como nos comunicamos nos está ayudando a lograr un mayor
acercamiento y a desarrollar la intimidad, o es un medio que
utilizamos, consciente o inconscientemente, para manipular,
ofendernos o agredir?
Si se responde con toda honestidad a esa pregunta,
el análisis de las respuestas permitirá definir hacia donde se deben
enfocar las acciones tendientes a lograr que la comunicación dentro
de la familia, o comunicación intra-familiar, les ayude a lograr una
dinámica familiar positiva, que actúe a favor de todos sus miembros,
creando condiciones favorables que les permitan hacer lo necesario
para apoyarse mutuamente, desarrollarse y ser mejores.
C. Elementos que influyen en la
comunicación intrafamiliar.
No es fácil lograr el equilibrio necesario para
que la convivencia y la comunicación entre los integrantes de la
familia, mantenga un enfoque positivo y constructivo.
El proceso de convivir, compartir y desarrollarse
a través del contacto intenso y diario con otras personas, es todo
un arte, que requiere una actitud positiva y propositiva y el
desarrollo de habilidades enfocadas a lograr que la convivencia
produzca resultados positivos para todos los involucrados.
El desarrollo de esa actitud y habilidades, solo
puede darse a plenitud cuando se fundamente en el amor, es decir en
el verdadero propósito de aportar lo mejor de uno mismo para
contribuir a la felicidad y realización de la otra o las otras
personas involucradas. El amor pues, se convierte en el principal
motor y motivador, para lograr armonía al convivir con quienes se
comparten: las cualidades y defectos, los momentos alegres y tristes
y los estados de ánimo positivos y depresivos.
Si se quiere asegurar que la comunicación trabaje
a favor de la familia, es importante hacer lo necesario para lograr
que todo intercambio de palabras tenga un propósito positivo: ayudar,
mejorar, aclarar, acercar.
Cuando la comunicación pierde ese propósito,
fácilmente se distorsiona y se enfoca a: molestar, castigar,
maltratar o afectar, provocando un resultado destructivo que va a
ser contraproducente para los involucrados, pues se va a revertir, y
tarde o temprano los va a golpear, provocando que en vez de ser un
factor de unión, se convierta en elemento de distanciamiento y
deterioro de las relaciones familiares.
Así como en las empresas se buscan resultados, la
comunicación en la vida familiar debe enfocarse a lograr objetivos.
Es importante que esos objetivos estén claramente definidos, se
compartan y se conviertan en un compromiso, adquirido libremente y
de común acuerdo primero por los padres, para luego en su momento,
involucrar a los hijos.
Si en la propia experiencia, la comunicación
familiar no está logrado lo descrito anteriormente, seguramente es
debido a que se está dejando que los procesos ocurran al azar, en
lugar de hacer lo necesario para que los procesos de comunicación,
principalmente cuando se trata de aspectos importantes en la vida
familiar, tenga un propósito claro y siga un orden para lograrlo.
Al comunicar aspectos importantes para la vida
familiar, es necesario prever lo siguiente:
* Qué decir. Es difícil comunicarse cuando no se
ha definido con claridad qué es lo que se quiere decir. Si no hay
esa claridad se corre el riesgo de confundir el mensaje con los
propios deseos, sentimientos, temores o necesidades, deformando su
contenido.
* Cómo decirlo. Toda comunicación debe ser
respetuosa, pero también tiene que ser adecuada a la temática, a la
persona a quien está dirigida y a la situación particular en la que
ésta se presenta.
* Cuándo decirlo. Siempre hay un mejor momento y
un estado emocional adecuado, para lograr mayor receptividad. A
veces es conveniente esperar ese momento para lograr una
comunicación eficaz.
Y luego, ya durante el proceso mismo de
comunicación, es importante poner en práctica lo siguiente:
* Escuchar con comprensión. Puesto que la
comunicación es un proceso de ida y vuelta, se requiere combinar el
hablar con el escuchar. Escuchar implica receptividad y disposición
a entrar en sintonía con los sentimientos del otro.
* Tomar en cuenta los aspectos no verbales. No
basta con escuchar las palabras, se requiere disposición y
receptividad para poder captar todo lo que la pareja transmite con
sus miradas, gestos y posturas. Tomando conciencia también de los
propios gestos. Para lo cual se requiere un contacto visual
continuo, asegurando que la expresión de la cara demuestre atención.
* Verificar la recepción. Al parafrasear algunas
de las ideas que ha expresado el otro y realizar preguntas
aclaratorias, se puede verificar si realmente se está captando e
interpretando correctamente lo que el otro quiere expresar.