El Consejo pontificio para la familia considera
oportuno todo esfuerzo de clarificación ante el desafío que
representa la clonación, convencido de la importancia del problema,
y con vistas a la próxima reanudación de los trabajos para llegar a
una Convención internacional contra la clonación humana por parte de
las Naciones Unidas. Se trata de contribuir a un planteamiento
adecuado de esta problemática, señalando los aspectos éticos
negativos de la clonación humana y su significado contrario a la
dignidad de la persona y de la familia.
Este es el propósito del presente artículo, en el que se quiere
exponer algunas consideraciones al respecto, en un nivel accesible
también a los no especialistas.
Ya desde hace algunas décadas se está desarrollando toda una serie
de técnicas biológicas, cuya aplicación a la procreación humana
suscita múltiples problemas éticos y manifiesta, cada vez más, la
necesidad de una antropología integral del ser humano y de una
renovada ponderación del papel que desempeña la familia para la
humanidad. En particular, los recientes intentos de lograr la
clonación humana plantean importantes interrogantes sobre la familia,
sobre el significado del hecho de ser padres o hijos, sobre la
dignidad del embrión humano, y sobre la verdad y el significado de
la sexualidad humana. La lenta e insidiosa disociación contemporánea
entre el concepto de vida humana y el de familia, que es en cambio
el lugar natural donde esta tiene su origen y desarrollo, es una de
las consecuencias más nefastas de la cultura de la muerte.
En efecto, como afirma la instrucción Donum vitae de la Congregación
para la doctrina de la fe, "la persona humana ha de ser acogida en
el gesto de unión y de amor de sus padres; la generación de un hijo
ha de ser por eso el fruto de la donación recíproca realizada en el
acto conyugal, en el que los esposos cooperan como servidores, y no
como dueños, en la obra del Amor creador. El origen de una persona
humana es en realidad el resultado de una donación. La persona
concebida deberá ser el fruto del amor de sus padres. No puede ser
querida ni concebida como el producto de una intervención de
técnicas médicas y biológicas: esto equivaldría a reducirlo a ser
objeto de una tecnología científica".
La inquietante posibilidad de clonar seres humanos con finalidad "reproductiva",
mediante la sustitución técnica de la paternidad responsable, está
en contraste con la dignidad de la filiación. Aún más preocupantes
son las apremiantes peticiones de grupos de investigación que desean
legalizar la clonación con el fin de someter los embriones humanos "producidos"
a manipulaciones y experimentos, para luego destruirlos. Esta
situación implica un grave deterioro, sea del reconocimiento de la
dignidad de la vida y de la procreación humana, sea de la conciencia
del papel insustituible y fundamental que desempeña la familia para
el hombre, sea de su valor fundamental para la humanidad entera.
Clonación, posibilidades de la biología moderna
Con el término clonación se alude a la técnica utilizada con
frecuencia en biología para reproducir células y microorganismos,
tanto vegetales como animales, y más recientemente para reproducir
secuencias de información genética contenida en los materiales
biológicos, como fragmentos de ADN (ácido desoxirribonucleico), en
el que se halla codificada la información genética nuclear de muchas
especies. Es preciso completar esta descripción con una definición
más exacta de la técnica de clonación, a fin de que resulte posible
conocer de modo más adecuado la naturaleza de la misma.
Teniendo en cuenta su finalidad, la clonación es un procedimiento
técnico de reproducción mediante el cual se manipula el material
genético de una célula o de un organismo (vegetal o animal) con el
fin de obtener un individuo o un conjunto de individuos
genéticamente idénticos al primero. Lo que distingue la clonación de
otras técnicas similares es el hecho de que en la clonación la
reproducción se realiza sin unión sexual (asexual) y sin fecundación
o unión de los gametos (ágama), teniendo como resultado un conjunto
de individuos biológicamente idénticos al primero, que proporcionó
el patrimonio genético nuclear.
El conjunto de individuos obtenidos por clonación se denomina clon,
expresión mediante la cual se indica que todos y cada uno de estos
individuos tienen la misma información genética; así pues, no son
solamente descendientes del progenitor (es decir, no ha tenido lugar
una combinación genética sexual de los progenitores). Por
consiguiente, se trata de un tipo de reproducción que puede
sustituir artificialmente, en las especies animales (de reproducción
sexual), la fecundación natural o la unión de gametos (las células
mediante las cuales se reproducen por naturaleza), con las
consiguientes ventajas, defectos y peligros.
Teniendo en cuenta la realización técnica, por clonación se entiende,
en sentido más estricto, según la perspectiva del procedimiento
usado, la reproducción obtenida mediante la así llamada "transferencia
nuclear".
Cuando los científicos aluden a la clonación en sentido estricto,
suelen identificarla sin más con la transferencia nuclear: "La
fecundación propiamente dicha es sustituida por la fusión bien de un
núcleo tomado de una célula somática del individuo que se quiere
clonar o bien de la célula somática misma, con un ovocito
desnucleado, es decir, privado del genoma de origen materno. Dado
que el núcleo de la célula somática contiene todo el patrimonio
genético, el individuo que se obtiene posee -salvo posibles
alteraciones- la misma identidad genética del donante del núcleo.
Esta correspondencia genética fundamental con el donante es la que
convierte al nuevo individuo en réplica somática o copia del
donante".
También suelen llamarse "clonación" (o "semi-clonación", u otros
términos semejantes), aunque en sentido amplio y menos apropiado,
otras técnicas de reproducción asexual y ágama que se asemejan, en
ciertos aspectos, a la transferencia nuclear, sobre todo por lo que
atañe a los resultados obtenidos, es decir, una descendencia
genéticamente idéntica. Se trata de técnicas como la partenogénesis
artificial o la fisión embrionaria, entre otras.
No hay objeciones éticas especiales a la clonación de individuos (para
obtener descendencia de ellos) y materiales biológicos no humanos (para
emplearlos con diversos fines), si se realiza de modo responsable; y
tampoco hay objeciones éticas al tradicional, y a veces antiquísimo,
uso de técnicas de este tipo en el ámbito vegetal, que tiene
ventajas considerables. No cabe duda de que la utilización de la
clonación en zoología puede producir grandes beneficios.
Las mejoras en la reproducción de animales de cría, la reducción de
los costes de producción de ciertas carnes, la eventual aplicación
de la clonación para salvar especies en vías de extinción, y los
progresos en las condiciones de experimentación e investigación en
farmacología, por ejemplo, hacen aconsejable proseguir la
investigación de aplicaciones de las técnicas de clonación en
especies animales.
A pesar de ello, es preciso señalar que la utilización de estas
técnicas muestra aún incertidumbres que se deben evaluar atentamente.
¿Pueden tener en el futuro consecuencias imprevistas? ¿Pueden, por
ejemplo, producir manifestaciones genéticas peligrosas, hoy aún
desconocidas o no suficientemente conocidas? ¿En qué medida pueden
causar alteraciones, a medio o largo plazo, en el medio ambiente, en
la ecología? ¿Una práctica incontrolada de la clonación podría
acabar desencadenando nuevas enfermedades y malformaciones?