3- Fuentes de células madre
Creo que después de estas aclaraciones, el lector habrá intuido que
el fundamento de la medicina reparadora es obtener células
diferenciadas concretas (del tipo celular deseado en cada caso) a
partir de células madre multi o pluripotentes. La mayor dificultad
técnica estriba, por un lado, en la diferenciación de las células
madre hacia el tipo celular deseado, y, por otro lado, en la
obtención de células madre.
El primer punto (la diferenciación de las células madre) se
resolverá a medida que se vaya profundizando en el conocimiento de
los factores que inducen la diferenciación de los distintos tejidos.
Es tan sólo un problema "técnico" pendiente de perfeccionamiento.
El segundo punto (obtención de células madre) es más delicado: a las
dificultades técnicas se le añaden grandes dilemas éticos que merece
la pena considerar antes de iniciar o proseguir en determinadas
líneas de investigación. Como he esbozado al principio, básicamente
podemos distinguir entre las células madre procedentes de embriones
(y cuya obtención implica necesariamente la manipulación,
utilización y destrucción del embrión) y las células madre
procedentes de adulto (que no suponen un atentado contra la vida o
los derechos fundamentales de un ser humano). Vamos a analizar ahora
las diferencias entre las distintas fuentes de células madre:
3.1- Células madre no procedentes de embriones
Básicamente las podemos obtener de dos fuentes: de la sangre del
cordón umbilical o bien de tejidos de personas adultas que contengan
células madre. Nos referiremos únicamente al último caso, aunque las
consideraciones éticas son las mismas para ambos.
Células madre de adulto:
Se obtienen a partir de células madre multipotentes, que se hallan
en distintos tejidos (probablemente en casi todos), como piel,
médula ósea, tejido adiposo, tejido conjuntivo, bulbo olfatorio,
etc.
En un principio se creía que las células madre de los organismos
adultos sólo eran capaces de generar un número limitado y reducido
de estirpes celulares, ya que, en condiciones fisiológicas, son
células multipotentes que generan unos pocos tipos celulares. Pero
más tarde se comprobó que era posible obtener tipos celulares
distintos de los habituales, sometiendo estas células a determinadas
condiciones de cultivo.
Lo que hace que una célula madre de médula ósea genere únicamente
células sanguíneas, no es su incapacidad intrínseca para generar
otros tipos celulares, sino que el microambiente particular de la
médula ósea sólo da indicaciones para que las células procedentes de
estas células madre, se diferencien hacia eritrocitos, leucocitos o
plaquetas.
Por lo tanto, es cierto que, en condiciones
fisiológicas, las células madre de los organismos adultos son sólo
multipotentes; pero también es cierto que, sometidas a determinadas
condiciones experimentales in vitro, se las puede desdiferenciar
todavía más y transformarlas en células pluripotentes. Se está
trabajando mucho en este campo y los resultados obtenidos hasta el
momento son más que alentadores.
Las ventajas del uso de células madre procedentes de adulto en los
tratamientos de medicina reparadora son las siguientes:
- No producirían rechazo inmunológico en el receptor: puesto que
estas células son genéticamente idénticas a las del donante (que es,
a la vez, el paciente a tratar con estas células).
- Su obtención es relativamente sencilla: basta una punción esternal
para obtener médula ósea, una biopsia de piel o la extracción de
tejido adiposo subcutáneo.
- No se malignizan: es decir, no dan lugar a tumores. Se trata de
células más apaciguadas, con menos actividad replicativa, de modo
que es más fácil controlar su proliferación que en el caso de las
células procedentes de embriones (clonados o no).
- No plantea problemas éticos, pues no se manipula ni se destruye
ninguna vida: éste es el punto más decisivo para decantarse por el
uso de células madre procedentes de adulto. Las otras ventajas son
relativas, porque, es cuestión de tiempo e inversión el poder
controlar la mayoría de los inconvenientes o dificultades técnicas
que hoy por hoy presentan tanto la utilización de embriones (clonados
o no) como de células madre procedentes de adulto.
3.2- Células madre procedentes
de embriones
En este apartado podemos distinguir dos fuentes, en función de si
los embriones son el resultado de una fecundación in vitro o de una
clonación:
Células madre procedentes de embriones obtenidos
por fecundación in vitro (FIV):
Para obtenerlas es necesario disgregar las células que componen el
embrión generado por FIV y someterlas a las condiciones de cultivo
adecuadas para lograr que las células se dividan eficazmente y se
transformen en el tipo celular deseado: estaríamos transformando un
ser humano en un montón de células (por ejemplo, células
pancreáticas productoras de insulina).
Esta técnica supone manipular y destruir un embrión humano (es decir,
un ser humano que se encuentra en una etapa muy inicial de su
desarrollo biológico). Permitiría obtener células para
transplantarlas en personas enfermas (por ejemplo: transformarlas en
neuronas productoras de dopamina e implantarlas en el encéfalo de un
enfermo de Parkinson); en este caso, al ser estas células extrañas
al organismo receptor, presentan el inconveniente de un posible
rechazo (igual que un transplante de órganos cualquiera).
Además, presentan otro inconveniente: al ser células destinadas a
generar de modo natural todos los tipos celulares y un organismo
entero adulto, tienen una enorme capacidad de dividirse; tanta, que
son de muy difícil manejo y, con cierta frecuencia, causan tumores
en los pacientes en que se implantan (o en los animales de
experimentación utilizados): proliferan descontroladamente.
En la actualidad, se utilizan para este fin embriones congelados "sobrantes"
producto de las técnicas de reproducción asistida; sin embargo, en
algunos países ya es legal la producción de embriones in vitro no
con la finalidad de implantarlos en el útero de una mujer, sino con
la única intención de experimentar con ellos (lo cual supone,
naturalmente, un agravante ético añadido).
Células
madre procedentes de embriones clonados:
Su aplicación sería equivalente al caso anterior,
pero presentarían la ventaja de evitar el problema del rechazo,
puesto que el organismo receptor es genéticamente casi idéntico a
las células procedentes del embrión clonado.