Este año seré bendecido por el Dios
que tanto me ha amado;
este año lo empiezo yo en Cristo
y en su Sangre lo tengo sellado;
este año suplico el Espíritu
y a su luz encomiendo mis pasos.
Y si llegan combates y luchas,
y si acosa tenaz el cansancio;
y si siento que aprietan las dudas,
y el combate se vuelve más largo;
mi fe crecerá fuerte y pura
por encima de abrojos y llantos.
No es un año de más en mi historia
ni repite mi tiempo pasado:
este año veré yo la gloria de ese Cristo que
lucha a mi lado;
y este año tendré la victoria,
porque sé que en verdad soy amado.