Cuando el Rey Salomón enfrentó las
reivindicaciones contradictorias de dos mujeres sobre la maternidad
de un niño recién nacido, encontró la verdad amenazando con cortar
al bebé por la mitad.
Sin embargo, si hubiera conocido la investigación
del científico conductista Stephen Evans, habría pedido que se
tocara la música favorita de cada madre.
Stephen Evans ha realizado investigaciones que
muestran cómo los bebés que escuchan determinadas piezas musicales
mientras están en el seno materno recuerdan y reconocen esa música
después del nacimiento. El Sr. Evans tomó selecciones musicales
únicas e hizo que las madres las tocaran para sus bebés en el útero
durante 16 minutos por día, siete días seguidos, en la vigésima
semana de embarazo. Después recuperó la música de modo que el niño
no volviera a escucharla hasta después del parto.
Después del nacimiento, tocó la música para el
niño y también para un grupo de control con niños que nunca la
habían escuchado. Los resultados superaron sus expectativas.
Mientras que un bebé cualquiera normalmente se calma al oír música,
aquellos que habían oído la música a las veinte semanas estaban
mucho más calmados que los otros que la oían por primera vez.
Resultados similares en varias áreas de
aprendizaje fetal, memoria fetal y psicología fetal han sido
reportados en años recientes. Incluso hay asociaciones
internacionales dedicadas a la psicología del bebé en el vientre.
Una pregunta que surge naturalmente, por supuesto,
es si aquellos que se consideran "pro-elección" (= proaborto) han
oído acerca de estos hallazgos y si los mismos impactan su visión
del aborto.
Esta investigación afecta a mucha gente.
Simplemente, cada vez más el "feto" se nos revela como el niño
recién nacido, y permitir que se mate al feto comienza a aparecer
tan poco atractivo como permitir que los recién nacidos sean
asesinados.
Pero algunos tratan de argumentar que la
investigación sobre el feto no tiene nada que ver con el aborto.
Psychology Today incluyó una historia en el número de septiembre de
1998 sobre la psicología fetal. Un recuadro al costado de la
historia preguntaba: "¿Cuál es el impacto sobre el aborto?" "Pienso
que la investigación fetal no aclara la cuestión de ninguna manera,"
respondió la psicóloga Janet DiPietro. Otra psicóloga Heidelise Als
dijo: "Si Ud. cree que la vida comienza en la concepción, entonces
no necesita prueba de comportamiento fetal... Las circunstancias y
creencias personales tienen mucho mayor impacto sobre la decisión."
Ese tipo de divagación es bastante poco
convincente. Cuando separamos las "creencias" de cualquier tipo de
evidencia de apoyo, terminamos en un "fideismo" que el cristianismo
siempre rechazó. La fe cristiana, incluso cuando trata de asuntos
que no pueden demostrarse por la ciencia, está siempre ligada a
motivos racionales para creer.
Más aún, las víctimas de abuso en el pasado, como
los afro-americanos que cargaron con la esclavitud y la segregación,
o los niños afectados por el trabajo infantil, han visto
reivindicados sus derechos en base a la evidencia acumulada del daño
que se les había inflingido.
Aunque algunos quieran negarlo, lo mismo está
pasando con los no nacidos.