Este tema tiene que ver con la moralidad; tiene
que ver con la bondad y la malicia (perversidad) de los diversos
métodos, mediante los cuales se quiere impedir la concepción. Pueden
ser físicos como el condón, o naturales como el onanismo (el
derramamiento del semen fuera de la vagina, dentro de las relaciones
dentro del período de fertilidad).
Breve historia de la anticoncepción:
En Gn 38, 8. se utilizó el de Onan. La moralidad
de este acto es no dar descendencia, este fue el pecado porque no
cumplió la ley judía.
Los estoicos creían que los órganos sexuales se
usaban exclusivamente a su fin biológico, la procreación. Por lo
tanto, cualquier acto conyugal que mira al placer o al amor es malo,
solamente es para tener un hijo.
Los Santos Padres de la Iglesia, inicialmente
aceptaron la idea estoica; la intención del matrimonio era para la
procreación de los hijos. Los estériles podían tener relaciones
siempre y cuando tuviesen la esperanza de concebir. Antes del
Concilio Vaticano II, el fin primordial del contacto conyugal era la
procreación, la expresión de mutuo amor era un fin secundario.
El Vaticano II habla del valor del amor conyugal,
Según la G.S. el amor se expresa y se perfecciona con el acto
conyugal, por lo tanto no se habla de fines, sino se habla de
procreación y complementariedad del amor (propiedades del matrimonio,
unidad e indisolubilidad), esto también es sustentado por el
Magisterio de la Iglesia y por Juan Pablo II, en la Humanae vitae.
Se destacan tres modos de
anticoncepción:
1. Evitar que el óvulo llegue a las trompas de
Falopio; se busca evitar que el óvulo se desprenda del ovario
utilizando una píldora llamada estropogestinica.
2. El impedir la unión del gameto masculino y el
gameto femenino, es decir, el espermatozoide y el ovulo.
3. El coito interrumpido.
Se encuentra otro, pero no es considerado como
anticonceptivo, pero que la ciencia lo considera así, que es la
esterilización, pues altera de modo definitivo la integridad de la
persona (para concebir), que en el hombre se llama vasectomía y en
la mujer ligadura de trompas, en un proceso irreversible.