Tengo mucha vergüenza, porque en mi familia
nunca hemos tenido divorcios. Mi marido no me toma en cuenta para
nada. Siempre salgo sola, él nunca puede acompañarme. Todos me
preguntan, ¿dónde está? y no sé qué decirles.
Tampoco existe comunicación, porque él no me
presta atención para nada.
La verdad es que él es muy nervioso. Cuando
mis hijos se enferman, él insiste en que sólo yo tengo que estar
pendiente de ellos.
Por ejemplo, el otro día mi hija se
enfermó y tuvimos una discusión muy violenta. Es increíble, pero él
se molesta conmigo cuando mis hijos tienen cualquier problema, como
si yo tuviera que curarla inmediatamente.
Mi hija de 22 años le ha dicho a mi marido que
nos separemos y que me deje ser feliz, pero él se niega a hacerlo, y
yo estoy desesperada.
Soy casada, pero vivo como si fuera soltera.
Mi esposo ni duerme en mi cama.
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Tus problemas matrimoniales comenzaron hace mucho
tiempo y son complejos.
¿Por qué esperaste tanto para buscar ayuda y
orientación?
Me da la impresión de que en tu matrimonio nunca
ha existido una buena comunicación.
El tipo de problema que describes es el resultado
de muchos años de malos hábitos y comportamientos que van en contra
de lo que debe ser un verdadero matrimonio.
Hay cosas que nunca se deben permitir --y, en el
caso de que ocurran, no deben ocurrir más de una vez.
Por ejemplo, eso de estar sola y nunca saber
dónde está tu esposo está en contradicción directa con lo que es una
relación comprometida y exclusiva, que es lo que debe ser un
matrimonio.
Las mujeres que van solas a todas partes y cuyos
maridos nunca se sabe dónde --o en qué-- andan, me preocupan. Son
mujeres con poca autoestima que permiten que el hombre las maltrate
y las desprecie. Incluso con estos hombres casi siempre existen
problemas de infidelidad.
El dejarse maltratar, ser ignorada e incluso
permitir que tu esposo no duerma contigo, son signos de problemas
muy serios en tu propia persona.
Más allá de tu matrimonio, tú necesitas atención
psicológica para comenzar a ver bien qué es lo que está pasando
dentro de ti.
Recuerda que quien no se da a respetar no recibe
respeto.
Yo te recomiendo que dediques un tiempito a ver
lo que tienes en tu corazón y pídele a Dios que te ilumine para que
no sigas aceptando una situación abusiva e intolerable.