“Es más fácil hablar (de cuestiones sexuales)
con personas jóvenes, porque la gente mayor quiere saber dónde oyó
uno hablar de esto por primeras vez y a quién se lo oyó. No nos
dejan hablar y dicen que queremos empezar a hacer “ishekuse” [cosas
malas] antes de haber crecido” -Niño de la escuela secundaria en
Nigeria
“La orientación está ayudando a la gente a
abordar sus problemas, reacciones y tumores. Al impartir orientación
debemos aprender a comprender cómo sienten nuestros clientes. Solo
cuando sabemos cómo se sienten podemos empezar a ayudarles con esas
emociones.” -Un consejero African
“…estaba muy molesta por algo que me había
dolorido. Estaba llorando en el corredor y le fui hablar a una
profesora. Cuando le conté lo que me pasaba, solo me dijo: ‘Tú
puedes arreglarte, tú siempre puedes arreglarte.’ Después de decirme
eso, se levantó y me dejó sola en la habitación. Me sentí abandonada
y más molesta que nunca.” -Miembro del Consejo de Adolescente del
CPO
Algo más que
dar consejos
En el caso de los adolescentes, las apariencias
pueden ser engañosas: los consejeros y los profesionales de la salud
deben mirar no solo la madurez física aparente de los adolescentes
para evaluar el nivel de desarrollo psicológico y social de estos.
La orientación debe entonces adaptarse a la situación psicosocial de
cada cliente.
DESARROLLO DE
LOS ADOLESCENTES
La salud de los adolescentes depende en grado
sumo de su comportamiento. Muchos problemas de salud de la vida
adulta se originan en el comportamiento adquirido durante el periodo
formativo de la adolescencia, como la actividad sexual sin
protección y el consumo de alcohol, cigarrillos y otras drogas. La
adolescencia suele ser una apoca de la vida en que se “corren
riesgos” o por lo menos lo que los adultos consideran riesgos. Lo
que se da en llamar “comportamiento arriesgado” suele ser
sencillamente lo que los jóvenes consideran comportamiento “adulto”.
Después de todo, los adolescentes son esencialmente “adultos en
formación”.
En el primer momento los adultos pueden
considerar irreflexivas las acciones y decisiones e los adolescentes.
Los consejeros y el personal que trabaja con la juventud que están
al tanto de los cambios psicológicos experimentados en la
adolescencia estarán mejor preparados para ayudar a los adolescentes
a tomar decisiones atinadas.
En los primeros años de la adolescencia se tiende
a pensar en forma concreta; es decir, se piensa más bien en los
resultados inmediatos de las acciones que en las consecuencias que
estas han de tener a la larga. Alguien que piensa en forma concreta
quizá sea capaz de hablar de la sexualidad y de la prevención del
embarazo con un consejero, pero tal vez encuentre difícil llevar la
discusión a nivel personal y referirla a su situación. Puede ser,
pues, más apropiado hablar de las consecuencias inmediatas de las
acciones del adolescente que de las repercusiones que estas han de
tener a largo plazo.
Alrededor de los 16 años, los adolescentes ya son
capaces, en su mayoría, de pensar en forma más abstracta, lo que les
permite apreciar las consecuencias de sus acciones. Pero, de acuerdo
con lo expresado por Adele Hoffman en la revista Adolescent Medicine
( medicina adolescente), hasta 30% de la población en general
probablemente nunca llegue a pensar en forma abstracta, e incluso
los que son capaces de hacerlo no siempre piensan de esa manera. El
discernimiento racional está sujeto a estrés, ansiedad, cambios
hormonales, presión de los compañeros, conflictos familiares y la
propia ambivalencia.
LA NECESIDAD DE
ORIENTACIÓN
Las investigaciones prácticas han confirmado que
la adolescencia es el momento crucial de acercarse a los jóvenes
para que estos adquieran la habilidad y la información que les
permita confrontar las difíciles decisiones que les esperan. En
realidad, muchos adolescentes buscan que se les oriente en
cuestiones referentes a la salud reproductiva, como sexualidad,
embarazo, planificación familiar, ETS, SIDA o aborto. Una
orientación adecuada es especialmente esencial en estas áreas por
tratarse de cuestiones muy delicadas que provocan complejas
emociones.
En general, los adolescentes no confrontan los
problemas emocionales de la misma manera que los adultos. Pueden
sentir gran necesidad de mantener su vida privada para sí mismos y
de no enterar a nadie de los que les pasa. Puede tener dificultad en
articular sus preocupaciones por temor a ser incomprendidos o
ridiculizados. Los consejeros y el personal de salud que trabajan
con adolescentes deben a veces recordar que la adolescencia es un
periodo difícil. Un buen consejero se acercará al cliente
adolescente haciéndole ver que se interesa por él. Esta actitud
contribuirá a que el cliente y el consejero trabajen juntos a fin de
que el adolescente pueda tomar decisiones saludable e inteligentes.
CONSEJEROS DE
LA MISMA EDAD: UN RECURSO NO TRADICIONAL
Es común que durante la adolescencia los jóvenes
comiencen a distanciarse de la familia y de la autoridad de los
padres y empiecen a buscar apoyo entre los amigos y la cultura de la
juventud.
La molestia que sienten los padres ante la
madurez recién descubierta de los hijos puede hacerlos reaccionar en
forma negativa y contribuir a que el distanciamiento sea aun mayor y
que los hijos se acerquen más a sus compañeros. Por eso, lo común es
que los jóvenes hablen con sus compañeros de temas delicados como el
de la sexualidad. Un estudio realizado en 1988 en Chile mostró que
34 % de los jóvenes de 15-24 años de edad recurrían a sus compañeros
o hermanos para pedirles asesoramiento sobre cuestiones relativas a
la sexualidad, mientras que solo el 23% consultaba con los padres.
Los participantes en recientes grupos de enfoque organizados en
Nigeria y Kenya dijeron que en general, la información sobre temas
sexuales provenían de los compañeros, las revistas y la escuela.
Reconociendo que los jóvenes pueden ser un
poderoso recurso para acercarse a otros jóvenes, el Centro
Internacional sobre Fecundidad Adolescente ( ICAF) ha apoyado
fructíferos programas, como el Multidimensional Approach to
Adolescent Fertility Management (MUDAFEM) en Nigeria, el Centro para
los Adolescentes de San Miguel de Allende (CASA), en México, y el
Population Center Foundation (PCF), en las Filipinas en los que se
enseña a los jóvenes a orientar, educar e incluso distribuir
anticonceptivos entre sus amigos. Los jóvenes consejeros saben
generalmente mejor que los adultos cómo alcanzar a otros jóvenes.
Como hablan el mismo “idioma” y saben qué los motiva, pueden
acercarse a otros fuera del ambiente tradicional de la escuela o de
los dispensarios de planificación familiar.
LOS CONSEJEROS
ADULTOS TAMBIÉN PUEDE AYUDAR....
Cuando los consejeros son personas adultas, es
importante que les guste trabajar con adolescentes, sean capaces de
abordar cuestiones emocionales sin sentirse molestos y estén
dispuestos a escuchar. En muchos países en desarrollo la
adolescencia es un concepto bastante nuevo y una etapa de la vida
poco comprendida. Lo que el adulto haya experimentado de joven a
menudo es los mismo que lo que experimenta el joven de hoy día,
dados los rápidos cambios y nuevas realidades del mundo actual. El
consejero debe, por lo tanto, ser capaz de aceptar no solo la
diferencia de edad, sino también la diferencia en experiencias.
Es esencial que todo consejero:
Escuche....El consejero debe escuchar todo
lo que dice el adolescente y validar luego lo que a éste le preocupa.
El consejero no debe desechar lo que el cliente le cuenta por
considerarlo superficial o sin importancia, como la profesora citada
en el primer párrafo d este articulo. Por el contrario, el consejero
debe escuchar activamente lo que el cliente le dice (en forma verbal
y no verbal), cotejar con el cliente para asegurase de que ha
comprendido todo correctamente y formular preguntas que admiten más
de una respuesta y no simplemente un sí o un no.
Dé apoyo....En todo momento el consejero
debe reforzar la estimación propia del adolescente aceptando lo que
este le dice, asegurándole que lo que aquel siente es real y válido,
elogiándolo siempre que sea posible. Para muchos adolescentes, por
ejemplo, ya es un gran paso mantener la cita con el consejero,
visitar un dispensario de planificación familiar para recibir
servicios, o pedir consejo a un profesor u otro adulto. El consejero
puede reforzar este comportamiento diciéndole: “Me alegro de que
estés aquí. Realmente has hecho muy bien en venir”.
Es posible que durante la adolescencia la
estimación propia esté tambaleando debido a los cambios corporales,
las presiones ejercidas por los compañeros y, en ocasiones, las
relaciones negativas con los padres y la familia. El consejero
deberá reforzar cualquier acción que considere positiva. Por ejemplo,
una adolescente puede decir que ella y su compañero están usando un
método anticonceptivo tradicional, como el retiro. En este caso, el
consejero la elogiará por ser responsable y usar un método de
planificación familiar, pero le indicará que ese no es un método muy
eficaz. El consejero respaldará esta opinión con información
correcta y adecuada que incluirá dónde puede obtener la pareja
métodos más seguros.
Resuelva problemas.... Con frecuencia se
considera que la orientación significa dar consejos, pero en verdad
es mucho más que eso. En la orientación están envueltos sentimientos,
temores y reacciones que el cliente cebe abordar con ayuda del
consejero. Si el consejero se limita a dar asesoramiento, el cliente
tal vez piense que aquel no lo está escuchando o no entiende sus
preocupaciones. Peor aun, el cliente quizá sienta que lo están
juzgando. Es importante tener en cuenta que el comportamiento de una
persona no cambia por muchos consejos que se le den. El adolescente
que busque ayuda de un adulto lo hará basándose en cómo cree que ese
adulto lo va a recibir. Un consejero que se pase toda la sesión
aconsejando o diciéndole al adolescente qué es lo que debe hacer,
probablemente no vuelva a verlo más.
Facilite la toma de decisiones.... La
función más importante del consejero, pues, es ayudar a los
adolescentes a tomar sus propias decisiones, específicamente
mediante la clarificación de los valores de estos. Una manera de
lograrlo es demostrando sus propios valores y cómo valiéndose de
esos valores el consejero toma sus decisiones. El consejero no debe
imponer sus propios valores al adolescente. El consejero deberá
ayudar y fomentar la aptitud de tomar decisiones del adolescente. Es
importante que este crea que él mismo puede resolver sus propios
problemas. Una manera de fomentar este comportamiento es tratando a
los adolescentes como compañeros en el proceso de toma de decisiones.
Establezca, por ejemplo, objetivos mutuos para la
orientación. Después de preguntarle al adolescente cual es el
problema o necesidad que él ve en materia de salud, el consejero
puede agregar sus propias impresiones y delinear luego varias
opciones posibles para que el adolescente elija. El consejero deberá
trasmitir claramente la información y discutir los resultados de
cada opción.
El consejero y el cliente adolescente pueden
entonces trabajar juntos para elegir la opción que más se adecúe a
la situación del adolescente.
Persevere.... Con mucha frecuencia los
adultos tienen expectativas poco realistas acerca del comportamiento
de los adolescentes. La incapacidad ocasional del adolescente para
conceptuar se su parte o como falta de competencia de parte del
consejero de parte del consejero. El progreso alcanzado con un
adolescente a veces puede parecer lento porque este cometerá muchos
errores, pero esos errores resultarán aleccionadores. La tarea del
consejero, pues, es ayudar a los adolescentes a tomar por sí mismos
la mejor decisión, con objetividad y cuidado.