Tengo una comadre, que también es mi vecina, y
ambas vivimos con nuestras familias.
Compartimos mucho.
Mi amiga está teniendo problemas de
infidelidad con su esposo; está muy deprimida y hasta con ideas
suicidas desde hace varios días.
Dice que lo único que ella tiene es a su
marido y a sus dos hijos, y desafortunadamente donde vivimos nadie
habla español; la terapia que recibe es con la ayuda de un
intérprete.
Mi amiga está casada desde hace 16 años,
tienen tres niños y ella se la pasa metida en su casa, sin ningún
tipo de distracción, el esposo también toma y sale solo con los
amigos.
Ella me ha pedido que la lleve a ver una mujer
que lee la palma de la mano, para saber si ya el esposo dejó a la
otra mujer.
Yo trato de decirle que eso no le va resolver
nada.
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Nadie elige el día de su nacimiento, ni tampoco
elegimos el día de nuestra muerte.
La vida es un regalo de Dios y la debemos
respetar.
Hay personas que se deprimen y tienen una
tendencia a hablar de que su vida ya no tiene sentido e incluso
hablan abiertamente de acabar con ella.
Cuando una persona comienza a hablar así,
necesita atención de un psiquiatra.
No lo digo porque estén ''locos'', como muchos
dicen cuando se busca la ayuda de un médico psiquiatra o un
psicólogo.
Lo digo porque estoy consciente de la condición
humana y de lo que es capaz una persona cuando siente que el mundo
entero se les cierra.
La persona que habla de quitarse la vida es
porque, al menos, lo está pensando.
La infidelidad es una gran traición.
El dolor que una persona puede sufrir como
resultado de una infidelidad matrimonial es algo muy fuerte.
Creo que tu amiga necesita ayuda para manejar ese
dolor y saber separarse de su marido, si él no empieza a corregir su
conducta.
La desconfianza de tu amiga es lo que le quita la
paz.
Su deseo de buscar una ''psíquica'' o quien le
''lea la mano'' es un escape que ella considera fácil, ante un
problema tan grande.
Siempre me fascina cómo las personas en el siglo
XXI son capaces de dejarse manipular y llevar por esos cuentos;
cosas tan lejos de la verdad.
La solución inmediata para cualquier persona que
dice que ha contemplado acabar con su vida es someterse a una
evaluación.
Sólo bajo cuidado profesional podemos estar
seguros de que una persona está recibiendo la ayuda necesaria en un
momento de una crisis tan profunda.
No tomen a la ligera el comentario de quien dice
querer acabar con su vida --aunque nadie puede controlar la vida de
otro-- es importante actuar a tiempo.