La Cruz de Jesús siempre aparece en lo alto de lo
más alto.
La Cruz junto a la Encarnación y la Resurrección
del Hijo de Dios,
Es el centro del mensaje Cristiano, es lo
esencial de la Buena Nueva.
La Cruz de Jesús es el Signo, el Canon y la
Cátedra del amor de Dios.
Sin la Cruz no se puede comprender a Dios,
Cuyos pensamientos, sentimientos, deseos y
acciones rebasan infinitamente al criterio humano.
Pero la Cruz une lo divino con lo humano y lo
transforma en una unidad trascendente,
Cuyo destino es el cielo y la unión eterna con
Dios.
La Cruz de Jesús representa la victoria sobre el
mal, y es el preludio de la Nueva Creación.
Es en ella donde se funden el poder, el amor y la
sabiduría de Dios
Y, entonces, la misericordia se hace justicia y
la justicia se hace misericordia.
La Cruz es requisito y garantía de camino
verdadero:
Camino inscrito por Dios en la historia del
hombre, haciendo de dicha historia una Historia de Amor,
En la cual Dios sostiene al hombre en sus manos y
en su corazón -y con el hombre a toda la Creación-
A fin de que se introduzca, por el llamado y la
guía de su Espíritu, al Reino prometido.